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Susan Anthony: la heroína más rebelde de la causa sufragista

Esta es la tercera de 5 semblanzas (1 por mes) sobre mujeres protagonistas del voto femenino. El 26 de agosto de 2020, se celebra el centenario de la adopción de la Decimonovena Enmienda a la Constitución estadounidense, que prohíbe la discriminación por sexo en procesos electorales

El Departamento del Tesoro lanzó en 1979 una moneda de un dólar con su rostro, convirtiéndose en la primera mujer en ser representada de esta forma en el país norteamericano (Frances Benjamin Johnston/Wikipedia)

15 minutos. La arrestaron, la declararon culpable y le impusieron una multa durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos (EEUU) del 5 de noviembre de 1872. ¿El crimen? Haber ejercido su derecho al voto en Rochester, Nueva York. En aquel entonces, las mujeres tenían prohibido sufragar: esto era un asunto exclusivo de los hombres blancos y libres. Susan B. Anthony hizo todo lo que estuvo a su alcance para lograr que sus congéneres también pudieran elegir a sus gobernantes. El esfuerzo rindió sus frutos, pero ella no vivió lo suficiente para verlo hecho realidad.

La frenética pelea de Susan por el sufragio fue posterior a la antiabolicionista. De hecho, mientras defendía a los negros esclavos se percató de que incluso sus amigos del sexo masculino sentían recelos hacia la plena participación de las mujeres en los asuntos públicos, por lo que decidió emprender su propio vuelo feminista. Y sí que valió la pena.

Susan Anthony nació el 15 de febrero de 1820 en la ciudad de Adams, en Massachusetts, dentro del matrimonio de Daniel Anthony (quien construyó la primera fábrica de algodón de la ciudad) y Lucy Read. Su padre era cuáquero, es decir, criado bajo la premisa de la igualdad de todos los seres vivos, y el rechazo a los cultos externos y la jerarquía eclesiástica. Sin embargo, su madre era metodista y su abuela materna era bautista, lo que significa que su crianza fue más bien mixta.

Salario y alcoholismo

De Massachusetts se mudaron a Battensville, en Nueva York, pero debido a la crisis financiera de 1837 perdieron todos sus bienes, incluyendo el empleo de Daniel. Por casi una década, sobrevivieron con los ingresos de Susan como maestra. Aunque la familia se mudó a una granja a las afueras de Rochester en 1845, Susan se trasladó a Canajoharie, donde finalizó su carrera docente como jefa del Departamento Femenino de la Academia Canajoharie, entre 1846 y 1849. El histórico West Hill School fue construido en el mismo sitio donde funcionó dicha Academia, pero ya no está operativo.

Susan Anthony: la heroína más rebelde de la causa sufragista
Retrato de Susan B. Anthony por Frances Benjamin Johnston (Wikipedia)

La desigualdad salarial entre los profesores (los hombres podían ganar hasta cuatro veces más que las mujeres en el mismo cargo) forjó en ella su espíritu de rebeldía, que nunca traicionó.

En Canajoharie ya se había alistado en las filas de las Hijas de la Templanza o Temperancia. Este movimiento rechazaba el consumo de alcohol y abogaba por el derecho de las mujeres a divorciarse de sus esposos alcohólicos, conservando la custodia sobre sus hijos (que siempre mantenían ellos). Llegó a crear la Sociedad Estatal de Temperancia de la Mujer de Nueva York en 1852, conjuntamente con Elizabeth Cady Stanton, a quien conoció en 1851 y de la que jamás se separó en lo personal y profesional. Si bien recogieron 28.000 firmas para solicitar una ley que prohibiera la venta de alcohol en el estado, la iniciativa no prosperó.

Su primer combate: el abolicionismo

Cuando la Academia Canajoharie cerró en 1849, Susan volvió a su casa en Rochester. Fue allí donde empezó a tener contacto con abolicionistas de renombre, fundadores de la Sociedad Antiesclavista del Oeste de Nueva York, pues su padre también apoyaba la gesta independentista. En 1856, la designaron agente de Nueva York de la Sociedad Americana contra la Esclavitud de William Lloyd Garrison.

También ayudó a organizar, junto con Stanton, la Liga Nacional de Mujeres Leales en 1863, la primera organización política de EEUU conformada por mujeres. Su objetivo: pedir al Congreso la abolición de la esclavitud a través de una enmienda constitucional. La Liga reunió 400.000 firmas. Finalmente, en 1865, se abolió la esclavitud en EEUU con la aprobación de la Decimotercera Enmienda a la Constitución, gracias, en parte, al trabajo de las mujeres.

El movimiento feminista de la época dependía del abolicionista, tanto en lo financiero como en lo operacional. Ella quiso aprovechar la fuerza de ese grupo para empujar sus ideas feministas y conseguir el apoyo de la comunidad antiesclavista. Debido a su insistencia y pasión desenfrenadas, los radicales quemaron una efigie suya. Pero nada de eso importó, ya que en 1960 el Comité Judicial del Senado del Estado de Nueva York aprobó la Ley de Propiedad de las Mujeres Casadas, que otorgó a las féminas neoyorquinas el derecho a poseer propiedades separadas, celebrar contratos y compartir la custodia de sus hijos.

Sin apoyo real

Lamentablemente, los hombres de su círculo cercano insistían en que las mujeres no debían pronunciar discursos en público, debatir sobre política abiertamente ni quedarse con la custodia de sus hijos en caso de separación. Estas contrariedades condujeron a Susan Anthony por una senda paralela a la abolicionista.

Cabe destacar que Susan no pudo participar en la Convención de Seneca Falls de 1848, organizada por Lucretia Mott y su amiga Elizabeth. No obstante, sus padres y su hermana Mary sí asistieron y firmaron la Declaración de Sentimientos.

Sufragio universal, no parcial

Liberados los esclavos del yugo estadounidense y concluida la Guerra Civil, todavía restaba algo por hacer: obtener el derecho a votar, tanto para los negros como para las mujeres. En 1866, durante la undécima Convención Nacional de Derechos de la Mujer, esta se transformó -a petición de Susan Anthony- en la Asociación Americana de Igualdad de Derechos, presidida por Mott. Pese a la enorme campaña, falló en su principal cometido: incluir a las mujeres como electoras legales. En este sentido, en 1868 se aprobó la Decimocuarta Enmienda a la Constitución, que llamó “ciudadanos masculinos” a los votantes.

La segunda estocada vino en 1870 con la Decimoquinta Enmienda, que permitió el sufragio sin discriminación por “raza, color o condición previa de servidumbre”, ignorando por completo a las mujeres. Susan Anthony y Elizabeth Stanton se opusieron tan vehementemente a esta propuesta constitucional, que se atrevieron a decir en su semanario The Revolution (lanzado en 1868) que el derecho al voto de los esclavos ponía en riesgo la seguridad de las mujeres blancas. Numerosas críticas se vertieron sobre ambas mujeres.

Un reordenamiento necesario

Por esa diferencia de criterios, la Asociación Americana de Igualdad de Derechos se dividió en 1869. Susan formó la Asociación Nacional de Sufragio de Mujeres (NWSA) en compañía de Elizabeth y otras aliadas; mientras que Lucy Stone lideró la creación de la Asociación Americana de Sufragio de Mujeres (AWSA).

Tras un largo periodo de rivalidades, en 1890 ambas organizaciones se fusionaron en la Asociación Nacional Americana del Sufragio de Mujeres (NAWSA), de la que Susan Anthony fue presidenta entre 1892 y 1900, cuando se retiró a la edad de 80 años.

Aunque no estaba dada para la escritura, Susan participó en la edición de tres volúmenes de La historia del sufragio de la mujer entre 1881 y 1886, junto a Elizabeth Stanton y Matilda Joslyn Gage. Luego, en 1902, trabajó en el cuarto volumen de esa misma obra en colaboración con Ida Husted Harper.

Susan Anthony falleció de insuficiencia cardíaca y neumonía el 13 de marzo de 1906. Tenía 86 años.

Catorce años después de su muerte, el Congreso de EEUU aprobó la Decimonovena Enmienda a la Constitución, que prohíbe la discriminación por sexo para votar.

Legado fascinante…

Paradójicamente, el primer monumento a Susan Anthony lo hizo una activista afroamericana, Hester C. Jeffrey, quien en 1907 instaló una vidriera en la Iglesia Metodista Episcopal Africana de Sión, en Rochester, con el retrato de Susan y su frase "El fracaso es imposible", que se convirtió en el lema de su movimiento sufragista.

En 1936, la Oficina de Correos de EEUU emitió el primer sello en honor a Susan Anthony. El segundo lo sacó en 1958.

Al Salón de la Fama de los Grandes Americanos ingresó en 1950. Su busto fue instalado en 1952.

Luego, en 1973, entró al Salón Nacional de la Fama de la Mujer.

Por su parte, el Departamento del Tesoro lanzó en 1979 una moneda de un dólar con el rostro de Anthony en el anverso, convirtiéndose en la primera mujer en ser representada de esta forma en el país norteamericano. Más de 700 millones de monedas se pusieron en circulación ese año en Filadelfia, Denver y San Francisco. En 1999, la Casa de la Moneda anunció una nueva producción, colocándose más de 41 millones de monedas en Filadelfia y Denver.

En 1995, la Universidad de Rochester fundó el Centro Susan B. Anthony, que este año 2020 convocó el Premio Susan B. Anthony Legacy en el marco de su cumpleaños número 200.

… Y abundante

Susan Anthony: la heroína más rebelde de la causa sufragista
Homenaje hecho por Google

Entretanto, desde 2009, el sitio donde Susan Anthony y otras mujeres se atrevieron a votar en las elecciones presidenciales de 1872 cuenta con una urna de bronce cerrada, denominada Monumento de 1872. La obra se halla flanqueada por dos pilares en representación de la barbería que existía en el lugar. La escultura fue hecha por el artista Pepsy Kettavong.

“Y es una burla francamente hablarles a las mujeres de su disfrute de las bendiciones de la libertad, mientras se les niega el uso del único medio para asegurarlas provisto por este gobierno democrático-republicano: la votación (…). Siendo personas, entonces, las mujeres son ciudadanas; y ningún estado tiene derecho a promulgar ninguna ley, ni hacer cumplir ninguna ley antigua, que reduzca sus privilegios o inmunidades. Por lo tanto, toda discriminación contra las mujeres en las constituciones y leyes de los diversos estados es hoy nula y sin efecto, precisamente como lo es todo contra los negros”

Susan Anthony, 1873

Con motivo del 190 aniversario de su nacimiento, en 2010 se inauguró el Museo y Casa Nacional Susan B. Anthony en Rochester.

Recientemente, en el marco del bicentenario de su natalicio el pasado 15 de febrero de 2020, Google la homenajeó con uno de sus acostumbrados doodle.

La vivienda donde nació en Adams, así como el hogar de su infancia en Battenville, forman parte del Registro Nacional de Lugares Históricos de EEUU.

Incluso, la Iglesia Catedral de San Juan el Divino en la Ciudad y Diócesis de Nueva York, una de las más grandes del mundo, tiene una escultura en honor a cuatro héroes espirituales del siglo XX: Martin Luther King, Albert Einstein, Mohandas Gandhi y Susan B. Anthony.

El pasado 4 de julio de 2020, Día de la Independencia de EEUU, el presidente Donald Trump anunció la creación del Jardín Nacional de los Héroes Estadounidenses para el año 2026. Entre los nombres propuestos por el mandatario estadounidense para tener su propio monumento figura el de Susan Anthony.

Cuando cruces por el puente Troup-Howell en Rochester, recuerda que en 2007 fue rediseñado y renombrado Puente Memorial Frederick Douglass-Susan B. Anthony.

Fuentes consultadas

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