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La señora de las chaquetas: Ángela Merkel

La canciller alemana se despide este año de su cargo. Dejará de ser la mujer más poderosa para convertirse en un ejemplo del liderazgo femenino

Ángela Merkel nació en Hamburgo el 17 de julio de 1954, por lo que en 2021 cumplirá 67 años, 30 de los cuales han transcurrido dentro de la política alemana (EFE/EPA/Filip Singer)

15 minutos. Ángela Merkel, la canciller de Alemania, fue catalogada como la mujer más poderosa del mundo, una política pragmática que se convirtió en el prototipo de la gobernante que muchos quisieran tener.

Después de 3 lustros al frente del Gobierno germano, la era Merkel está llegando a su fin. En este tiempo, cuando sus acciones, ideas y estrategias estuvieron expuestas al mundo, supo proteger su vida privada que se encuentra blindada, y no hay paparazzi que haya podido violar los muros de su casa.

Pragmática y controlada, este año se despide de su cargo al anunciar que no se presentará a las próximas elecciones, por lo que ya muchos comentan que se va a extrañar su colección de chaquetas y su total control emocional.

Ángela Merkel nació en Hamburgo el 17 de julio de 1954, por lo que en 2021 cumplirá 67 años, 30 de los cuales han transcurrido dentro de la política alemana.

La antimoda

Si buscamos en su vida personal, encontramos que su nombre es Ángela Dorothea Kasner. Sus padres fueron Horst Kasner, cuyos orígenes son polacos; y Herlinde Jentzsch, quien era profesora de inglés y latín.

Su padre ocupó el cargo de pastor en la Iglesia luterana en la Alemania Oriental, donde continuó sus estudios teológicos. Por esta razón, Ángela creció en una zona dominada por el autoritarismo. Tuvo 2 hermanos menores, Marcus e Irene.

Ella representa la antimoda. Su imagen, desde que apareció en Cancillería, ha estado vinculada a las chaquetas que guardan un mismo corte, pantalones negros y zapatos sin tacón. Lo que revela una mujer práctica, que desea estar correctamente vestida sin acaparar la atención por su vestuario, por lo que tampoco ha sido llamativa en el círculo donde se mueve, predominantemente masculino.

Ángela Dorothea Merkel estudió Física en la Universidad de Leipzig, donde obtuvo su doctorado en 1978. Luego trabajó como química en el Instituto Central de Química Física de la Academia de Ciencias, de 1978 a 1990. Tiene un doctorado en Física Cuántica, por lo que su pensamiento está dominado por la razón, lo que no le impide, en materia religiosa, ser una mujer creyente.

Pero no toda la vida de la Merkel está marcada por la seriedad. Durante su juventud, como todos a esa edad, salía a divertirse, se tomaba una cerveza, bailaba y en el verano usaba bikini.

Aunque algunos cercanos a la canciller consideran que su estrategia de poner distancia forma parte de su defensa para proteger su intimidad, otros consideran que está lejos de ser una mujer de risa espontánea. Si habría una palabra para definirla sería la de observadora y no le tiene temor al acto de rectificar.

Sobre ella escribió Gertrud Höler en 2012 en un libro que tituló La madrina, donde está ausente la benevolencia hacia Ángela Merkel. 300 páginas donde la polémica está presente y la muestra como una persona que, para lograr sus objetivos, se olvida de los escrúpulos.

En 2020 se publicó la primera biografía en español de la canciller, que se titula Ángela Merkel. La física del poder, escrito por las colombianas Christina Mendoza Weber y Patricia Salazar Figueroa. El texto se pasea por la vida de la protagonista desde su nacimiento hasta su ascenso político. Lo biográfico, según la crítica, no se queda en datos, sino que también la presenta como un ejemplo en el liderazgo femenino actual.

Dos matrimonios

Merkel se casó la primera vez siendo muy joven, tenía 23 años. Su primer esposo fue el químico Ulrich Merkel, de quien conservó su apellido. La unión duró 5 años, culminando en 1982. The Guardian, en un artículo de 2005, explicó que al separarse lo único que se llevó la hoy canciller fue la lavadora y el apellido de Ulrich.

Después del divorcio, Ángela Merkel conoció a Joachim Sauer, un químico de profesión. Tras unos años de vida en común se casaron en 1998. Para Sauer también fueron sus segundas nupcias, la única diferencia es que él tiene 2 hijos y ella no.

Se les ha visto poco juntos. Apenas algunas fotos en unas vacaciones, aprovechando para caminar por algún paraje, pues la canciller es una gran amante de la naturaleza, el medio ambiente es una de sus preocupaciones y admira de una manera especial al barón Alejandro von Humboldt, ese alemán que describió con lujo de detalles la flora y la fauna de América.

Son asiduos al festival de ópera de Bayreuth, razón por lo que a Sauer lo han apodado el “fantasma de la Ópera”.

La pareja lleva una vida tan normal que lo extraordinario no da pie a que sea noticia. El químico Sauer le saca el cuerpo a los viajes oficiales, quizás porque formar parte de la agenda de las primeras damas, donde le corresponde figurar como primer caballero, no le parece muy entretenido.

Ángela Merkel ha declarado que le hace el desayuno a su esposo, y en alguna oportunidad uno que otro fotógrafo la ha sorprendido haciendo la compra. En materia lírica, esta pareja comparte su admiración por Wagner.

Las chaquetas de la canciller

German parliament session
Vista como nunca Cortesía Twitter @globeandancho)

Las responsabilidades como política parecieran que vencieron cualquier atisbo de coquetería. Por este motido, Merkel decidió simplificar su vestuario y reducirlo a una chaqueta que varía de color, el mismo modelo de pantalón negro, que fuera criticado por Karl Lagerfeld, y zapatos sin tacón, que no le impidan la movilidad y le permiten caminar al mismo ritmo de los caballeros con quienes tiene que reunirse.

Revisar su historial de casi 16 años en el poder es ver la misma chaqueta con 3 abotonaduras en todas las tonalidades posibles. Hasta ahora, esta prenda siempre ha sido unicolor, sin estampados, un reflejo de la solidez de su carácter.

La encargada de su vestuario es la diseñadora, Bettina Schoenbach. Esta pieza tan sencilla ya es más que popular, y representa la personalidad de una mujer segura de sí misma y empeñada en poner sobre la mesa el poder femenino.

En 2008, Merkel asistió en Oslo a una gala operística, invitada por el rey Harald de Noruega. Esa noche decidió demostrar su feminidad al usar un traje azul noche con un amplio escote que causó furor entre los fotógrafos.

Al día siguiente, todos hablaban de lo revelador del traje. La líder alemana no se sonrojó, solo dijo estar un poquito sorprendida. “No esperaba provocar tal furor con el traje de noche, que no era más que un intento de salir de la rigidez del vestuario de un jefe de Gobierno en una noche de ópera", indicó Tomas Steg, quien ocupaba el cargo del viceportavoz del Gobierno.

Sustentable por dentro y por fuera

Tampoco siente miedo de repetir vestuario. Por eso recordamos que en otra gala, la canciller se presentó con el mismo traje que llevó anteriormente, un modelo en tonos grises y azulados con un escote que dejaba libres sus hombros.

Otra prenda preferida es una blusa kimono que data de finales de 1990.

Podemos decir que ella sí sabe lo que es la sustentabilidad, pues repite un modelo las veces que sea.

Para Ángela Merkel, la palabra desechar parece no estar en su closet.

La calidad es lo que cuenta, por lo que podríamos catalogarla de visionaria, ya que esa es la corriente que se impone: comprar menos pero mejor.

El momento de la despedida de la Merkel está cerca. Una líder que será recordada por buscar la unión y que solo ha necesitado su inteligencia para ser recordada.

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