15 minutos. Decenas de miles de personas protestaron este domingo en las calles de Minsk (Bielorrusia) contra el presidente Alexander Lukashenko, a quien acusan de haber cometido un fraude electoral.
Los manifestantes se congregaron en la Plaza de la Independencia, al grito de “Uchodi!” (“¡Largo de aquí!”). Las fuerzas de seguridad les avisaron que tales expresiones estaban prohibidas y bloquearon todos los accesos del metro.
El ministro del interior señaló que es un “evento ilegal” y que quienes participen “serán responsabilizados” de lo que pudiese ocurrir. En la misma línea, el jefe de policía bielorrusa, Iván Kubrakov, pidió que los ocupantes de la plaza se dispersen.
Los representantes del Ministerio de Defensa fueron todavía más allá: “como haya disturbios no se enfrentarán contra la policía” sino “contra el Ejército” se han atrevido a decir.
Según el propio ministro de la Defensa, Viktor Jrenin, los militares intervendrán si se producen ataques contra monumentos o instalaciones militares en el marco de las protestas antigubernamentales.
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“En la última guerra Bielorrusia perdió un tercio de su población. Hemos levantado miles de monumentos en nuestra tierra para recordar ese padecimiento. Son sagrados para nosotros”, declaró para la agencia de noticias oficial BELTA.
“No podemos contemplar cómo se celebran actos en estos lugares con las banderas con las que los fascistas organizaron las matanzas de bielorrusos, rusos, judíos y de otras nacionalidades”, señaló. Refiriéndose a la bandera blanca y roja, empleada por los bielorrusos que se aliaron con la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Con apoyo militar
Dado el clima de tensión creciente que ensombrece la exrepública soviética, los monumentos oficiales estarán bajo custodia desde este domingo, 23 de agosto.
“Advertimos categóricamente que los que violen el orden y la paz en estos lugares tendrán que vérselas con el ejército en lugar de la policía”, ha señalado este domingo el Ministerio de Defensa que respalda a Lukashenko.
Incluso contemplan la posibilidad de que “las fuerzas destructivas intenten tomar el poder. De forma que sus actos provoquen disturbios generalizados y el uso de armas”, según el portal noticioso Tut.by.
Jrenin se refirió a las “posibles aspiraciones anexionistas” de Polonia “en las regiones occidentales del país”, donde desde hace tiempo promueven su “afinidad étnica y cultural”. Así como el envío reciente de 18 cazas F-16 estadounidenses que podrían servir como “apoyo aéreo”.
Criticó la estrategia impulsada por la OTAN, que ha proyectado el envío de tropas para responder ante una crisis.
Según el escrutinio oficial de las elecciones, celebradas este 9 de agosto, Lukashenko obtuvo el 80,1 por ciento de los votos. Seguido de Svetlana Tijanovskaya (con el 10,12 por ciento).
Tijanovskaya llamó a la calma
La oposición denuncia fraude y pide que los comisión se repitan. Buena parte de la comunidad internacional ha desconocido los resultados.
“Regresaré allí para estar con mi gente”, declaró Tijanovskaya. La política fue entrevistada por Sky News desde el hotel de Vilnius (Lituania), donde se encuentra tras abandonar su país.
Tijanovskaya comparecía en lugar de su marido, Sergei Tijanovski, un conocido bloguero bielorruso, que fue encarcelado en mayo, antes de los comicios, por “incitar a la violencia”.
“Si es necesario hablar con Lukashenko y entiendo los motivos, no veo por qué no debería hacerlo”, señaló y este último, por su parte, pidió la ayuda del Ejército para “mantener la integridad del país” en protestas como las del domingo.
“Creo en nuestra gente y de hecho no perderemos esta inercia”, ha declarado la opositora. “Incluso si esta inercia se ralentiza o se calma un poco, nuestra gente ya no aceptará a nuestro presidente”, dijo Tijanovskaya.