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Mensajes de Navidad de los monarcas: más que buenos deseos

Los mensajes de Navidad de las casas reales han estado marcados por las crisis del COVID-19 y palacios solitarios, sin embargo, la esperanza de un mejor 2021 también se ha hecho presente

El rey Felipe VI no pudo eludir hablar de su padre (POOL / Europa Press)

15 minutos. Los mensajes de Navidad de los monarcas europeos han dejado de ser mero protocolo. Este año la gente exigió de ellos más que los buenos deseos para el 2021. La opinión pública los obligó a tratar un tema que ha puesto en jaque no sólo la salud de los ciudadanos sino también la economía y por lo tanto el bienestar de muchas familias.

Los analistas estudiaron sus palabras, pero también hicieron una lectura del escenario desde donde se dirigieron a los telespectadores de España, Reino Unido, Luxemburgo, Bélgica, Suecia, Holanda y Dinamarca, quienes escucharon mensajes parecidos. Sus soberanos se refirieron al coronavirus, sus consecuencias, enviaron mensajes de condolencias a quienes han perdido algún ser querido, hicieron un llamado a la solidaridad y reconocieron el invalorable trabajo de médicos, enfermeras y todo el personal que trabaja en el área de la salud, incluso, los llegaron a calificar como héroes.

Los principios éticos y morales

Pero algunos monarcas tuvieron que referirse a temas más escabrosos en sus mensajes de Navidad. Así, Felipe VI, no pudo eludir hablar de su padre, Juan Carlos de Borbón, quien es investigado por posible cobro de comisiones y lavado de capitales. Estas indagaciones judiciales empujaron al rey emérito a un exilio voluntario en los Emiratos Árabes, acontecimiento que se encuentra entre los sucesos que marcaron 2020.

Aunque el Rey de España no nombró a su padre si dijo: “Los principios morales y éticos nos obligan a todos sin excepciones; y están por encima de cualquier consideración, de la naturaleza que sea, incluso de las personas o familiares. Así lo he entendido siempre".

La afirmación anterior no sólo le aleja aún más de su padre, sino que establece su posición de no injerencia ante la justicia. Como Jefe de Estado no pudo dejar fuera la falta de empleos para los jóvenes, la crisis económica y el llamado de unidad de un país donde el separatismo se hace sentir.

En cuanto al escenario, una vez más el rey habló desde su despacho de La Zarzuela. Al igual que otros monarcas, lo objetos que lo rodean no están allí por mera casualidad.

La presencia de la bandera roja y gualda junto a la de la Unión Europea hace referencia a la integridad de España y su presencia activa en la Comunidad Europea. En esa misma línea política se encuentra la presencia de la Constitución que este año tuvo protagonismo. La foto de Felipe VI junto a la princesa Leonor durante el homenaje a las víctimas del COVID-19 fue una manera de hacerlos presentes en su intervención y por último el árbol de Navidad y el pesebre, para subrayar las tradiciones.

La más esperada

Sin lugar a dudas, entre los mensajes de Navidad de los monarcas europeos, el de Isabel II de Inglaterra es el más esperado. La más longeva de todos los monarcas tuvo emotivas palabras. Su siempre vivaz mirada, en esta ocasión se vio algo triste. Sin embargo su voz suave, pero clara, subrayó la esperanza y el agradecimiento para los buenos samaritanos que no han cesado de trabajar por aquellos que están enfermos o se encuentran en soledad.

Entre las frases a destacar está la dirigida a los jóvenes: “En el Reino Unido, así como en todo el mundo, las personas han hecho frente a los retos y dificultades de este año. Esto me llena de orgullo. Particularmente, me gustaría tener unas palabras de agradecimiento a los jóvenes por el papel fundamental que han jugado”.

Los trabajadores de las áreas de la salud ocuparon un lugar destacado en el discurso de Isabel II: “Hoy nuestros trabajadores que han estado en primera línea siguen alimentando esa llama por nosotros, apoyando los increíbles logros de la ciencia moderna. Les debemos muchísimo. Seguimos siendo inspirados por la gratitud y la amabilidad de extraños incluso en las noches más oscuras”.

Difícil año para la reina

Para la reina de Inglaterra este año no ha sido fácil. Tuvo que resolver la salida de su nieto, el príncipe Harry como miembro activo de la familia real. Esto también significó su alejamiento físico porque se mudó a Estados Unidos.

A esto se sumó un episodio más comprometido y oscuro, los vínculos de su hijo Andrés con el multimillonario y pedófilo Jeffrey Epstein, que lo llevaron a retirarse de sus actividades oficiales.

El coronavirus obligó a la monarca británica a refugiarse en Windsor, separándose físicamente de sus actividades y retomándolas de manera virtual. Sus reuniones con el Primer Ministro Boris Johnson se hacen por teléfono y la presentación de cartas credenciales de los embajadores a través de video conferencias.

La serie The Crown abrió las heridas no totalmente cicatrizadas por el trato negativo que dio a Carlos y el preferencial a Diana. Los más cercanos a la familia real británica llegaron incluso a comentar que se trataba de un ataque solapado contra la monarquía.

En cuanto al escenario desde donde envió su discurso Isabel II, el gran cambio fue el de colocar solo la foto de su esposo Felipe de Edimburgo. Subraya así que ha sido su único compañero en estos últimos meses y reitera la lealtad y el apoyo que él representa. No dejó de honrar a su madre con el broche que lució.

El conciliador Felipe de Bélgica

Una demanda de paternidad en los tribunales por parte Delphine Boël en contra del retirado rey Alberto de Bélgica puso en jaque a la Casa real belga. Delphine, gracias a las pruebas del ADN, pudo demostrar que el viejo monarca era su padre y obtuvo, por derecho, el título de alteza real y princesa, así como el poder usar su verdadero apellido Sajonia-Coburgo.

Si bien el discurso del rey no hizo clara referencia a ese hecho que fue tomado como un acto de justicia, al menos públicamente, si destacó los efectos negativos de la pandemia e hizo un llamado a la unión para hacer frente a la enfermedad y, sobre todo, para superar la crisis.

Lo más significativo en estas navidades fue la participación de los dos hijos menores de Felipe y Mathilde, los príncipes Emmanuel y Eléonore en el concierto de Navidad. Ambos demostraron ser unos apasionados por sus instrumentos y conocedores de las técnicas. Eléonore en el violín y Emmanuel con el saxo lograron buenos comentarios. El encuentro musical no contó con público pero fue televisado.

Un rey sincero

Los suecos son gente que se anda sin rodeos. Sin bien no se muestran muy interesados por la vida privada de sus reyes si exigen que cumplan con sus funciones de representatividad.

Este año la casa real sueca también ha tenido que enfrentar los embates del coronavirus. Carlos XVI Gustavo y su esposa Silvia se resguardaron, sin que esto significara apartarse totalmente de sus funciones.

En su discurso navideño el Rey habló de fracaso: "Creo que hemos fracasado. Tenemos un gran número de personas que han muerto, y eso es terrible. Es algo que todos sufrimos juntos".

Para algunos comentaristas el discurso tuvo un matiz político y lo consideraron una crítica abierta al Gobierno, actitud que no debe tomar la monarquía, pues es una institución imparcial y meramente representativa.
Una de las buenas noticias para la familia real sueca en 2020 es el tercer embarazo de Sofía, esposa del príncipe Carlos Felipe.

Este año la cancelación de la recepción por la entrega de los Premios Nobel fue otro motivo de tristeza para los reyes, pues representa una fiesta de carácter universal por la talla de los invitados.

Noruega en Adviento

El rey Harald de Noruega envió sus felicitaciones a los daneses en un discurso marcado por las tradiciones. Esta actividad sirvió para mostrar que después de un año donde su salud causó preocupación, nuevamente el soberano se encuentra bien.

Estas navidades también tienen un halo de tristeza para la familia real noruega pues el 25 de diciembre se cumplió el primer aniversario de la muerte del escritor Ari Behn, quien estuvo casado con la princesa Marta Luisa, hija mayor de la pareja real. Después del trágico suceso, ella y sus hijas han apoyado a instituciones que orientan a personas que sufren depresiones para evitar el suicidio.

En la tarjeta de felicitaciones, el rey Harald aparece junto a un árbol de Navidad con su esposa Sonja; Haakon, el príncipe heredero; Mette-Marit, la nuera; y sus dos nietos Ingrid Alejandra y Sverru Magnus, quien en 2020 cumplió 15 años y recibió la confirmación sin invitados especiales.

El rey Harald junto a su esposa Sonja; Haakon, el príncipe heredero; Mette-Marit, su nuera; y sus dos nietos Ingrid Alejandra y Sverru Magnus (EFE/EPA/Hakon Mosvold Larsen))

Recientemente salió a la luz una biografía del rey titulada Kongen forteller (El rey cuenta), escrita por Harald Stangehelle. Para realizar esta obra mantuvo varias conversaciones con Harald, además de entrevistar a la princesa Astrid, hermana del soberano; a la Reina Sonja y al príncipe Haakon.

El invisible y poderoso virus ha cambiado planes a todos y de sus efectos no se salvaron algunos royal. El príncipe Carlos, su hijo William, duque de Cambridge; el príncipe Alberto de Mónaco y el príncipe Christian de Dinamarca forman parte de las estadísticas con un final feliz y despedirán contentos a este 2020.

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