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Dr. Fauci, el hombre que intenta guiar a Trump en lucha contra el Covid-19

El médico se hizo viral hace unos días por su gesto de desaprobación tras unas declaraciones del presidente estadounidense

Fauci, que a sus 79 años es uno de los líderes de la lucha contra el coronavirus (Stefani Reynolds/EFE)

15 minutos. "Cuando trabajas con la Casa Blanca, a veces tienes que decir las cosas una, dos, tres, cuatro veces y luego pasan. Por lo que continuaré apretando", aseguró este domingo en una entrevista para Science Magazine el doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EEUU, (NIAID, en inglés), quien días antes vio cómo su gesto de taparse la cara luego de una frase del presidente Donald Trump se hizo viral en las redes sociales.

Fauci, que a sus 79 años es uno de los líderes de la lucha contra el coronavirus, aplica ahora sus más de 35 años de experiencia al frente del NIAID para arrojar algo de luz sobre algunas de las declaraciones poco concretas y confusas que el presidente estadounidense, Donald Trump, está haciendo respecto al COVID-19.

A pesar de toda su experiencia, es a veces incapaz de evitar que Trump opine, algo que en ocasiones parece pesarle tal y como mostró su reacción cuando el mandatario planteó una teoría conspirativa sobre el coronavirus refiriéndose al Departamento de Estado como el “Departamento de Estado Oscuro”.

Segundos después el doctor Fauci, apenas un metro detrás de Trump, se llevó la mano a la cara, un gesto que se convirtió en símbolo de los críticos ante las muchas opiniones sin fundamento científico lanzadas por el mandatario respecto al virus.

Cuando Trump dijo que la vacuna estaría lista "pronto", este miembro del equipo de respuesta de la Casa Blanca clarificó con insistencia que tardaría en llegar entre 12 y 18 meses; cuando el presidente aseguró al inicio de la pandemia que acabaría al llegar la primavera, Fauci matizó que no había manera de saberlo pues era un virus desconocido. Y así, en varias ocasiones.

Cuidado la credibilidad

A pesar de rechazar muchas cosas de las que dice el mandatario siempre hace equilibrios para no confrontar directamente a Trump, una práctica que ya le había funcionado antes, pues desde 1984 sobrevivió como director del NIAID a seis presidentes, y a algunos hasta les dio largas cuando le pidieron que dirigiera el Instituto Nacional de Salud.

"Uno nunca debe destruir su propia credibilidad y tampoco quiere ir a la guerra con el presidente", apuntó en una entrevista reciente con Politico.

La importancia de este doctor, que a pesar de su edad continúa corriendo a diario para mantener la salud, en el equipo de la Casa Blanca contra el coronavirus es enorme, algo que se puede intuir en que su sueldo, cercano a los 400.000 dólares anuales, es casi el doble que percibe su jefe en esta tarea, el vicepresidente Mike Pence, que gana 235.000 dólares.

En enero, a Fauci, curtido en otras batallas contra peligrosos virus como el del VIH, le llamaron la atención las noticias sobre una extraña neumonía originada en China, por lo que llamó a altos cargos federales para trabajar desde ese momento en una vacuna.

"Incluso antes de que supiéramos que era un coronavirus, afirmé que realmente sonaba como un tipo de coronavirus-SARS", dijo entonces.

Un viejo luchador contra pandemias

Su capacidad de anticipación viene quizá de que este no es su primera experiencia con grandes pandemias, Fauci ya había liderado la lucha del EEUU contra el SARS, el Ébola y el VIH, entre otros.

De hecho, es toda una eminencia en la lucha global contra el Virus de la Inmunodeficiencia Humana, durante la que mostró su rostro más humano y empático.

Cuando en 1988 activistas se manifestaron delante del NIAID para demandar que se usaran fármacos experimentales en el tratamiento del sida y el VIH, Fauci los sorprendió invitándoles a su despacho.

Un año más tarde, en 1989, se enteró de que el activista de la lucha contra el sida, escritor y productor Larry Kramer organizaba una conferencia en Montreal (Canadá). El artista había cargado vehementemente contra Fauci en más de una ocasión por su gestión de esta crisis, aun así el director de la NIAID decidió acudir a la ciudad para allí interpelar a Kramer mientras paseaba a su perro, los dos hombres acabaron forjando una amistad y trabajando juntos en la lucha contra el virus.

Fauci se convirtió así en la figura de referencia en Washington cuando surgen problemas de salud pública relacionados con enfermedades infecciosas.

Poco después, en 2003 el presidente George W.Bush (2001-2009) lo puso al frente de su plan para acabar con el sida luego del ver su gestión dos años atrás de la crisis generada luego de el envío anónimo de una carta con ántrax al senador Tom Daschle.

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