15 minutos. Lawyers for Civil Rights, un grupo de abogados pro derechos civiles de Boston, denunció este jueves que recibió amenazas de muerte y un ataque coordinado para suspender su cuenta de Twitter tras mostrar su apoyo a la fiscal del distrito de Suffolk, Rachael Collins, quien recibió críticas a raíz de unas declaraciones contra la brutalidad policial por el caso George Floyd.
La fiscal discutió con la Asociación de Agentes de Policía de Boston, que criticaron sus palabras contra la violencia policial por el asesinato de Floyd.
El homicidio de Floyd a manos de un policía de Minneapolis provocó manifestaciones en contra del racismo institucional en las principales ciudades de Estados Unidos.
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Según cuenta Lawyers for Civil Rights en un comunicado, más de una treintena de organizaciones vinculadas a la lucha contra el racismo, legisladores y líderes comunitarios y religiosos firmaron este martes un manifiesto en apoyo a las “firmes palabras” de la fiscal contra la brutalidad policial y la discriminación.
Amenazas y ataques
De forma conjunta pidieron que el grupo policial retirara sus comentarios y que se disculparan ante la fiscal y las comunidades de color de Boston. Sin embargo, Lawyers for Civil Rights denunció haber recibido una serie de amenazas de muerte que atribuyen a la firma de ese documento.
“En los últimos días, Lawyer for Civil Right recibió amenazas de muerte dirigidas a nuestro personal por levantar la voz contra el racismo. Ahora, suspendieron nuestra cuenta de Twitter durante 24 horas por la red social tras haber sufrido un ataque coordinado por parte de aquellos que intentan dividirnos y silenciarnos”, denunció el director ejecutivo de la organización de abogados, Iván Espinoza-Madrigal.
El abogado apuntó en la nota que “todo el mundo tiene el deber de proteger las vidas negras”. Además, señaló que esta crisis nacional golpea con especial énfasis a Boston, donde ellos mismos representan a Hope Coleman, la madre de Terrence Coleman, un joven negro que también murió a manos de unos agentes de Policía de la capital de Massachussets.
“No nos dejaremos acosar, intimidar o silenciar“, concluyó Espinoza-Madrigal.