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Un fármaco usado para el corazón es capaz de controlar la obesidad y trastornos asociados

La digoxina redujo en ratones la hipercolesterolemia, la acumulación de grasa en el hígado, la diabetes tipo 2 y el desarrollo de cáncer de hígado

La obesidad es una enfermedad inflamatoria, una reacción defensiva crónica del organismo ante la agresión que supone el exceso de nutrientes. A partir de esa premisa, los científicos se propusieron combatirla evitando la inflamación (Pixabay)

15 minutos. Un equipo de científicos logró -en un trabajo con ratones- revertir la obesidad y varios de los trastornos asociados a ella, como la diabetes e hipertensión, utilizando un fármaco muy extendido en seres humanos para tratar enfermedades del corazón.

Lo lograron en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de España.

Los científicos comprobaron que la administración de ese fármaco (la digoxina) hizo que los animales perdieran hasta el 40 % de su peso, comiendo incluso una dieta rica en grasa. Además, se curaron de los trastornos metabólicos asociados a la enfermedad.

El trabajo, cuyas conclusiones se publican este jueves en Nature Metabolism, lo dirigió el investigador francés Nabil Djouder, jefe del Grupo de Factores de Crecimiento, Nutrientes y Cáncer del CNIO.

El experto comprobó cómo los ratones, obesos por estar sometidos a una dieta hipercalórica, empezaron a perder peso a las pocas semanas del tratamiento. Tampoco sufrieron efectos adversos. Esto sugiere que no se desarrollan mecanismos de resistencia.

"No estamos tan lejos de poder usar ese fármaco (para el corazón) en humanos para reducir la obesidad", dijo Djouder. Asimismo, subrayó la importancia de encontrar colaboración en hospitales o empresas farmacéuticas. En concreto, para realizar los ensayos clínicos y demostrar que el tratamiento es también eficaz en las personas.

Trastornos asociados a la obesidad

El investigador precisó que el trabajo permitió comprobar en ratones cómo se reduce la hipercolesterolemia, la acumulación de grasa en el hígado, la diabetes tipo 2 y el desarrollo de cáncer de hígado. En los estudios epidemiológicos que hicieron en pacientes con enfermedades cardíacas -que habían sido tratados con digoxina- observaron también que reduce de manera significativa el colesterol.

El CNIO explicó que la obesidad es una enfermedad inflamatoria, una reacción defensiva crónica del organismo ante la agresión que supone el exceso de nutrientes. A partir de esa premisa, los científicos se propusieron combatirla evitando la inflamación.

La digoxina actúa reduciendo la producción de una molécula que es la que generalmente provoca la inflamación. Los investigadores descubrieron que esa molécula interviene directamente en el tejido adiposo, causando la obesidad y las alteraciones metabólicas graves asociadas al sobrepeso. Tal es el caso de la diabetes tipo 2, la hipertensión o las enfermedades cardiovasculares. Además, aumenta el riesgo de padecer cáncer.

Los investigadores observaron que en la actualidad no hay fármaco eficaz contra la obesidad. La enfermedad es causada normalmente por una sobrealimentación crónica y una actividad física inadecuada. En este sentido, el fármaco podría convertirse en una opción terapéutica.

Por ahora en ratones

La investigadora Ana Teijeiro, primera autora del trabajo, subrayó la relevancia clínica del descubrimiento. “Es tentador proponer que los pacientes con obesidad podrían tomar digoxina durante un periodo corto, hasta estabilizar la pérdida de peso, y que después sigan una dieta saludable”.

El CNIO añadió que, de momento, los resultados se han obtenido en ratones. Por lo tanto, son necesarios estudios epidemiológicos y ensayos clínicos para ser corroborado en seres humanos.

Además de la posible relevancia clínica, el descubrimiento tiene un valor esencial. Identifica un nexo causal entre la inflamación y el aumento de peso. Es decir, abre nuevas vías de investigación que pueden ser cruciales para esclarecer los mecanismos que hacen de la obesidad una enfermedad inflamatoria.

"Entender bien la conexión entre el exceso de nutrientes, la inflamación y la obesidad es indispensable para encontrar abordajes novedosos para tratar el aumento de peso”, explicó Djouder.

Sin efectos secundarios

Los investigadores precisaron que las terapias basadas en los cambios de estilo de vida -intervenciones en la dieta y la actividad física- logran reducir el peso aproximadamente un 10 %. Con los fármacos que buscan incidir sobre el apetito o la absorción de grasas, se consiguen reducciones de entre un 2 % y un 7 %.

La digoxina se utiliza desde hace tiempo para tratar el fallo cardíaco. Sin embargo, nunca se había observado su efecto sobre el peso corporal. Los investigadores del CNIO lo atribuyen a que la enfermedad cardiovascular de los pacientes que la usan provoca una potente retención de líquidos. Y esta llega a enmascarar el efecto "adelgazante" del fármaco.

La dosis a la que se emplea este fármaco en seres humanos es, además, 3 veces inferior a la que se ha usado en ratones para combatir la obesidad, sin que se hayan producido efectos tóxicos. Por ende, la dosis que podría utilizarse en seres humanos para combatir la obesidad no sería tampoco nociva.

"Hemos demostrado en ratones que una dosis 3 veces mayor que la que actualmente se utiliza en humanos sería muy eficaz para adelgazar sin provocar toxicidad ni efectos secundarios. Por tanto, hay que explorar la posibilidad de aumentar la dosis en humanos y ver el efecto de la digoxina en la pérdida de peso", afirmó Djouder.

Este estudio del CNIO fue financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación. También cuenta con el apoyo de la Agencia Estatal de Investigación y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional. Asimismo, participaron el Instituto de Salud Carlos III, la Fundación Europea para el Estudio de la Diabetes y la Fundación Pfizer.

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