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Revelan las razones que llevan a una persona a creer en teorías conspirativas

Los investigadores analizaron datos de 170 estudios con más de 158 mil participantes, principalmente de EEUU, Reino Unido y Polonia

Los resultados ofrecen una imagen matizada de lo que mueve a los teóricos de la conspiración (Pexels)

15 minutos. Las personas pueden ser propensas a creer en teorías conspirativas debido a una combinación de rasgos de personalidad y motivaciones, como confiar mucho en su intuición, tener un sentimiento de antagonismo y superioridad hacia los demás y percibir amenazas en su entorno. Así lo demuestra una investigación publicada por la revista Psychological Bulletin de la Asociación Americana de Psicología.

Según la autora principal Shauna Bowes, estudiante de doctorado en psicología clínica de la Universidad de Emory (Estados Unidos, EEUU), los resultados del estudio ofrecen una imagen matizada de lo que mueve a los teóricos de la conspiración.

No es probable que todos los conspiracionistas sean personas de mente simple y mentalmente enfermas, como suele retratar la cultura popular“, afirmó Bowes. “Por el contrario, muchos recurren a las teorías conspirativas para satisfacer necesidades motivacionales carentes y dar sentido a la angustia y el deterioro”.

Según Bowes, las investigaciones anteriores sobre lo que impulsa a los conspiracionistas se habían centrado sobre todo en la personalidad y la motivación por separado. El estudio actual pretendía examinar estos factores conjuntamente para llegar a una explicación más unificada de por qué la gente cree en teorías conspirativas.

Datos de 170 estudios

Para ello, los investigadores analizaron datos de 170 estudios con más de 158 mil participantes, principalmente de EEUU, Reino Unido y Polonia. Se centraron en los estudios que medían las motivaciones de los participantes o los rasgos de personalidad asociados al pensamiento conspirativo.

Descubrieron que, en general, las personas estaban motivadas para creer en teorías conspirativas por la necesidad de comprender y sentirse seguras en su entorno; también por la necesidad de sentir que la comunidad con la que se identifican es superior a las demás.

Muchas teorías conspirativas parecen aportar claridad o una supuesta verdad secreta sobre sucesos confusos. Sin embargo, la necesidad de cierre o la sensación de control no fueron los motivadores más fuertes para respaldar las teorías conspirativas. En cambio, los investigadores hallaron indicios de que las personas eran más propensas a creer determinadas teorías conspirativas cuando estaban motivadas por las relaciones sociales.

Por ejemplo, los participantes que percibían amenazas sociales creían más en teorías de la conspiración basadas en hechos concretos -como la teoría que afirma que el Gobierno estadounidense planeó los atentados terroristas del 11 de septiembre- que en una teoría abstracta que sostiene que, en general, los Gobiernos planean perjudicar a sus ciudadanos para conservar el poder.

Deseo de sentirse únicas

Según Bowes, “estos resultados se ajustan en gran medida a un marco teórico reciente según el cual los motivos de identidad social pueden dar lugar a sentirse atraído por el contenido de una teoría conspirativa. Las personas motivadas por el deseo de sentirse únicas son más propensas a creer en teorías conspirativas generales sobre el funcionamiento del mundo”.

Los investigadores también descubrieron que las personas con ciertos rasgos de personalidad, como un sentimiento de antagonismo hacia los demás y altos niveles de paranoia, eran más propensas a creer en teorías conspirativas. Los que creían firmemente en ellas eran más propensos a ser inseguros, paranoicos, emocionalmente volátiles, impulsivos, desconfiados, retraídos, manipuladores, egocéntricos y excéntricos.

Los 5 grandes rasgos de la personalidad (extraversión, amabilidad, apertura, conciencia y neuroticismo) tenían una relación mucho menor con el pensamiento conspirativo. No obstante, los investigadores afirmaron que eso no significa que los rasgos generales de la personalidad sean irrelevantes para la tendencia a creerlas.

Bowes afirmó que se deberían llevar a cabo investigaciones futuras que tengan en cuenta la complejidad del pensamiento conspirativo. Además, que exploren las variables importantes y diversas que existen en las relaciones entre el pensamiento conspirativo, la motivación y la personalidad para comprender la psicología general que subyace a las ideas conspirativas.

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