15 minutos. Muchos artículos científicos se publican de manera inadecuada y no cumplen las condiciones exigidas para informar los resultados de las investigaciones.
El trabajo, en el que participó la Sanidad del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), es una colaboración internacional liderada por el Ottawa Hospital Research Institute y la EQUATOR Network.
- El salón internacional del libro de Turín se traslada a Internet
- Descubren novedoso tratamiento contra la mordedura de serpiente
Para hacer el estudio, los investigadores analizaron una muestra aleatoria de 200 publicaciones científicas de diferente tipo.
Los textos analizados fueron 50 ensayos clínicos, 50 investigaciones en animales, 50 evaluaciones económicas y 50 revisiones sistemáticas y metaanálisis.
Según los resultados, el cumplimiento de las normas “es más alto en el caso de los ensayos clínicos”.
Resultados
Los porcentaje, por su parte, son más bajos en las revisiones sistemáticas y los metaanálisis. De acuerdo con los investigadores, 22 % cumplen con la Guía PRISMA.
Un tercio de las publicaciones sobre ensayos clínicos y tres de cada cuatro revisiones sistemáticas no cumplen de manera apropiada con las recomendaciones para una comunicación completa y transparente de los hallazgos científicos.
Además, el estudio considera “preocupante” el caso de otras investigaciones -como los que se refieren a modelos animales- que solo un tercio (14 de 50) utiliza de manera apropiada la guía de referencia (ARRIVE).
Por otro lado, las publicaciones de economía cumplen correctamente las recomendaciones de la Guía CHEERS.
La razón
El español Ferrán Catalá, investigador en la Escuela Nacional de Sanidad, informó que algunas veces suelen haber problemas con la redacción y las citas empleadas por los científicos.
“Las guías proporcionan instrucciones paso a paso para una buena presentación de resultados, incluidas la relevancia, la metodología, las conclusiones y la validez del trabajo”, advierten Lisa Caulley y David Moher, primeros firmantes y autores principales del estudio, respectivamente.
Y aunque la transparencia “debe sustentar todo el proceso”, el uso de estas guías por parte de los investigadores “varía de manera considerable”. Lo que, según los autores, pueden limitar la capacidad para comprender y evaluar los méritos de la propia investigación.
A la vista de estos resultados, sugieren que los científicos deberían realizar más formación específica sobre el uso apropiado de las guías. También, recomiendan realizar borradores antes de publicar los artículos para evitar equivocaciones en los textos.