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Confinados, ¡pero libres por dentro!

Cada uno puede decidir cómo vivir esta situación: con pesadumbre, hastío, amor o incluso con cierto grado de diversión

En lugar de sumirnos en la pesadumbre o el hastío, podemos vivir la situación actual siendo pacientes (Cortesía IMEO/EFE)

15 minutos. "El estado actual de confinamiento no ha cambiado en nada nuestra capacidad de dicha y puede ser una oportunidad para recuperar el contacto con lo que realmente es importante: nosotros mismos". Así lo señala Arnau Vendrell, emprendedor especializado en desarrollo personal y psicología del Yo interior. Sí, confinados, pero eso no es todo.

Vendrell recomienda tener presente en estos momentos de aislamiento unas palabras del emperador romano, Marco Aurelio que, indica, son un canto a la vida y cobran especial actualidad en la actual situación. “Allí donde se puede vivir, también es posible vivir bien”.

Debemos ayudarnos a nosotros mismos

El título de su último libro, Vivir Adentro, también parece especialmente elegido para la actual vida de confinados que viven millones de personas debido a la pandemia de COVID-19.

Además, aporta interesantes puntos de vista para afrontarla, ya que propone una serie de “reflexiones para nuestro Yo interior" y herramientas para desarrollarnos emocional y mentalmente.

Vendrell estudió Ingeniería Nuclear, fue aceptado en un programa de incubación de empresas en la Singularity University (San Francisco, EEUU), habla cinco idiomas y desarrolló la mayor parte de su carrera profesional como emprendedor de proyectos. Vendió su primera empresa a los 28 años, aunque empezó a profundizar en el desarrollo personal a los 13 años.

Con ideas provenientes de la física nuclear, el emprendimiento, la magia, las inversiones y el desarrollo personal, y de sus propias vivencias y aprendizajes, Vendrell aporta claves.

“Debemos ayudarnos a nosotros mismos mirando hacia nuestro interior con amor, enterrando el hacha de guerra con nuestra mente, dejando de tener miedo y persiguiendo la dicha como meta”, asegura.

“El frenesí de la sociedad y la necesidad de urgencia nos han hecho perder contacto con nuestra esencia. Hemos delegado nuestra felicidad en los pensamientos, en otras personas, en general en lo externo, renunciando a nuestro propio poder para mejorar nuestra vida", señala Vendrell. Él cree firmemente que “la dicha es el último estadio de la autorrealización”.

Confinados, ¡pero libres por dentro!
El estado actual de confinamiento no ha cambiado en nada nuestra capacidad de dicha y puede ser una oportunidad para recuperar el contacto con lo que realmente es importante: nosotros mismos (EFE/Sashenka Gutierrez)

“¡Y nuestra capacidad de dicha no ha cambiado en nada en la situación de confinamiento que vivimos! Esta situación no deja de ser una privación de libertades exteriores, de deseos, lo mismo que viven los presos. Pero es un error confundirla con una privación de libertad interior”, asegura.

Acerca del confinamiento por la pandemia, señala que “sea mayor o menor la gravedad de la situación exterior, nuestro interior no tiene motivos para verse perturbado”.

“Con o sin pandemia, es la realidad que nos ha tocado vivir, así que ¿de qué sirve negarla? No sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta. Esta es una situación real de supervivencia personal, social y humana, ¡a la que hay de adaptarse!”, indica.

“No hay motivos para ser impacientes. Esta es una oportunidad única para cultivar la paciencia, pues no podemos olvidar que la paciencia es activa, ¡es fuerza concentrada”, enfatiza.

Vendrell invita a hacer que este tiempo de confinamiento “también valga la pena”. “Estamos acostumbrados a vivir las situaciones que nos gustan y pasar lo más rápido por las que no nos gustan. La situación actual nos impide acortar este tiempo. Siendo así, solo nos queda ser creativos, apreciar este momento y hacer que valga la pena”, señala.

Arnau Vendrell comparte una serie de recomendaciones y ejercicios prácticos para aprovechar el período de confinamiento, contactar con nosotros mismos, hacernos conscientes de nuestra libertad interior y evitar que la situación exterior la perturbe. Para aprovechar este tiempo, “debemos crecer por dentro y ser más dichosos", apunta. Ofrece unas recomendaciones.

1. Aprende a reconectar y conseguir calma

“Simplemente, siéntate en un lugar tranquilo y cierra los ojos, unos diez minutos y mira lo que aflora. ¿Ves miedos? ¿Una cabeza inquieta? ¿Pensamientos sobre lo qué harás cuando esto termine?…”, señala Vendrell.

“Todo eso que aflora es parte de ti y aprender a escucharte. Aportarte serenidad es una de las mejores prácticas para reconectar contigo mismo. Hazlo sin expectativas, sin buscar nada, simplemente observa lo que acontezca en ti”, apunta.

2. Tú eliges cómo vivir

“Tenemos control sobre nuestro sufrimiento y sobre nuestra dicha, aunque no nos damos cuenta de ello. Buda decía 'el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional'”. Yo digo, ¿cómo podría ser de otra manera?”, señala este experto en desarrollo personal.

Para Vendrell, cada uno puede decidir cómo vivir esta situación: con pesadumbre o hastío o bien con amor e incluso con cierto grado de diversión, pues somos nosotros quienes vivimos y decidimos eso.

“Cuando olvidamos esta máxima entramos en una montaña rusa de emociones fuera de nuestro control con muchas subidas y bajadas, ¡muchas!”, enfatiza.

3. Vuelve a etiquetar los hechos

“Pregúntate, ¿por qué debería verme perturbado en esta situación? Y ante la respuesta que te surja, vuelve a preguntarte otra vez, ¿ciertamente debería verme perturbado? Hay que replantear la misma pregunta ante cada respuesta que te venga a la mente”, recomienda Vendrell.

Es que “la gravedad de un hecho es una etiqueta personal que cada uno le impone a esa situación, ya que si fuera realmente una etiqueta absoluta, todos deberíamos vivirla siempre de igual manera”, reflexiona.

4. Aprovecha esta oportunidad

Ahora “tienes una oportunidad única para cambiar, para hacer algo diferente, y la forma en la que vivas esta situación será cómo la recuerdes. Puedes pasarte el confinamiento en una cama lamentándote o escribir, aprender a cocinar, jugar a juegos de mesa. Hagas lo que hagas, ¡haz que te valga la pena”, concluye.

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