15 minutos. El Gobierno libanés informó este domingo que había contabilizado de momento 190 fallecidos por la gran explosión del pasado 4 de agosto en el puerto de Beirut. Es decir, 19 más que en la estimación anterior. Entretanto, Hezbolá niega su vinculación y se muestra proclive al diálogo.
La explosión, ocurrida en un almacén de nitrato de amonio, ocasionó 6.500 heridos y unas 300.000 personas perdieron sus hogares. Además, 50.000 viviendas fueron destruidas y al menos 3 personas continúan desaparecidas.
En la edificación había 2.750 toneladas de nitrato, que permanecieron mal almacenadas durante años. Las pérdidas económicas rondan los 15.000 millones de dólares, según el Gobierno.
Hezbolá se desmarca
Hezbolá marcó distancia de la explosión en Beirut y sus fallecidos, señalando que “las afirmaciones” que los vinculan “son mentiras”.
“Pido a las autoridades que declaren si había misiles o armas en el puerto. Llamamos al Ejército libanés para que declare los resultados de la investigación”, señaló el líder del partido-milicia chií Hezbolá, Hasán Nasralá.
También exigió que publicaran hasta el último detalle de la investigación en curso. “Recalcamos que el poder judicial debe hacer un seguimiento firme de la voladura del puerto. La sangre de los mártires no debe ser en vano“.
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Tras la dimisión del último Gobierno, otra de las secuelas que el siniestro trajo consigo, Nasralá dijo que propiciará cualquier acuerdo para sacar al país de la parálisis.
“Cooperaremos para sacar al país de cualquier vacío gubernamental y esperamos que los bloques parlamentarios puedan nombrar a un primer ministro designado mañana”, precisó.
“Las afirmaciones de que Hezbolá está impidiendo las reformas son mentiras. Estamos abiertos a cualquier discusión tranquila al respecto, pero tenemos una condición, que las discusiones deben contar con el consenso de todos los componentes”, dijo.