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Rusia y Japón se enfrentan por un dibujo animado

El contrato firmado en 2005 con una compañía japonesa para la cesión de la parte de los derechos del dibujo, ya no es válido, según la parte rusa

El cuento y la película animada tuvieron tanto éxito que las andanzas de Cheburashka y el cocodrilo fueron traducidos a varios idiomas (Anush Janbabian/ EFE)

15 minutos. Rusia y Japón tienen una nueva disputa. Y esta vez, el desencuentro nada tiene que ver con el conflicto de las islas Kuriles, cuya soberanía reclaman ambos países.

El nuevo litigio versa en torno a Cheburashka, uno de los personajes más populares de la literatura infantil soviética.

Según dijeron este miércoles a EFE en el estudio de animación Soyuzmultfilm, el "alma mater" de Cheburshka, el contrato firmado en 2005 con una compañía japonesa para la cesión de la parte de los derechos del dibujo, ya no es válido, según la parte rusa.

El contrato de la discordia

Y es que el estudio, considerado como el Walt Disney soviético, trata de revisar durante los últimos años el documento legal, firmado en su momento por su anterior directiva.

En 2018, tras el cambio de dirección en Soyuzmultfilm, el asunto volvió a estar en el foco de las miradas y una delegación nipona visitó Rusia para abordar el tema.

Sin embargo, desde entonces, las conversaciones no han avanzado mucho, lamentan en Soyuzmultfilm, que aún tiene confianza de resolver el litigio sin acudir a los juzgados, procedimiento, que, según el contrato inicial, tendría que llevarse a cabo en Japón.

"En 2015, notificamos a la parte japonesa que no consideramos válido el contrato, pero nada ha cambiado desde entonces", dijo una portavoz de Soyuzmultfilm.

De acuerdo al contrato que tanto dolor de cabeza le produce a la compañía rusa, Japón se quedó con "la licencia de los dibujos (sobre Cheburashka) y sus personajes" en territorio de todos los países salvo los que integran el espacio postsoviético.

"Esta licencia además es exclusiva, es decir, no permite a Soyuzmultfilm otorgarla a alguien más", lamentan en el estudio de animación, fundado hace más de ocho décadas.

La explotación de la imagen de Cheburashka, salido de la pluma del famoso escritor infantil ruso Eduard Uspenski, pertenecía inicialmente en Japón a la empresa TV TOKYO Communications Corporation, que en 2015, según la parte rusa, salió del proyecto para dejarlo en manos "Cheburashka Project LLP", de la que Soyuzmultfilm "no sabe nada".

Rusia deja la puerta abierta a un trato

Con todo, la compañía rusa dice estar abierta a negociaciones constructivas y una búsqueda de salida de la situación, que incluiría la prolongación de la licencia otorgada, siempre y cuando las relaciones con la contraparte, sea cual sea el nombre de la empresa en cuestión, se basen en principios de "justicia" y "transparencia" en el asunto del uso de la imagen de Cheburashka.

"El nuevo contrato debe incluir una retribución justa, sistemática, una plena transparencia y unas formas bien definidas del uso de la imagen de Cheburashka", insisten.

Un dibujo soviético en el siglo XXI

Cheburashka, que adquirió fama en Japón en el siglo XXI, fue uno de los personajes más queridos por todos los niños nacidos en la Unión Soviética.

El "Mickey Mouse soviético" nació en 1966 al publicarse el cuento de Uspenski sobre "El cocodrilo Guena y sus amigos".

Tres años después a la pequeña pantalla salió una película animada que convirtió a Cheburashka, el mejor amigo de Guena, en uno de los personajes infantiles más populares en la Unión Soviética, una fama que el pequeño animalito de orejas enormes conservó incluso después de la caída de la URSS.

Cheburashka es uno de los personajes más populares de la literatura infantil soviética  (Anush Janbabian/ EFE)

El cuento y la película animada tuvieron tanto éxito que las andanzas de Cheburashka y el cocodrilo fueron traducidos a varios idiomas.

Y aunque la fama de los personajes soviéticos sigue siendo muy grande, sobre todo, en el espacio postsoviético, Cheburashka y sus amigos también conquistaron los corazones de los niños de otros rincones del mundo.

Uno de los países que mostró especial interés por el muñeco orejudo fue precisamente Japón, aunque Cheburashka también tuvo éxito en otros países asiáticos.

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