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Rusia ayuda a Occidente esperando que quiten sanciones

El Kremlin aclaró que la ayuda es de carácter humanitario y no tiene fines políticos. Sin embargo, algunos medios han puesto en duda esta versión

El presidente ruso, Vladimir Putin, ya ha ofrecido ayuda humanitaria a Italia y Estados Unidos (Alexei Druzhinin/EFE)

15 minutos. La ayuda sanitaria de Rusia a Italia y Estados Unidos se topó con críticas de la oposición y sospechas de que el Kremlin busca mejorar su imagen y lograr levantar las sanciones.

"Esas críticas siempre están presentes, pero sin cooperación internacional ningún país puede combatir el coronavirus", aseguró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Italia, primer beneficiado

Cuando el COVID-19 apenas golpeó Rusia, el presidente ruso, Vladímir Putin, ofreció ayuda humanitaria a Italia, cuyo primer ministro, Giuseppe Conte, aceptó gustosamente. Se trató de una ayuda que constó de quince aviones, más de medio millar de ventiladores y un centenar de médicos.

"Desde Rusia con amor", decían los contenedores transportados por aviones militares rusos a un país que abogó insistentemente en los últimos años por el levantamiento de las sanciones y la normalización de las relaciones entre el Kremlin y la Unión Europea (UE).

Con todo, las críticas no tardaron en llegar. De hecho, algunos medios informaron que la mayoría de la ayuda no era de utilidad para combatir la epidemia.

"La ayuda rusa a Italia tiene carácter humanitario y no tiene relación con la agenda política", replicó esta semana la portavoz rusa de Exteriores, María Zajárova.

Putin flirtea con Trump

Después le tocó el turno a Estados Unidos. Putin y su colega estadounidense, Donald Trump, mantuvieron este lunes una conversación donde hablaron de la situación en sus países y del desplome del petróleo.

Putin repitió la misma estrategia que con Conte. Le ofreció ayuda, en forma de 60 toneladas de respiradores, ventiladores y mascarillas, y Trump aceptó la propuesta, que calificó de "bonito gesto".

"No estoy preocupado por la propaganda rusa, ni siquiera un poco. Fue un bonito ofrecimiento. Yo podría haber dicho no, gracias, o sólo gracias. Era un avión grande con suministros médicos de muy buena calidad y dije que lo aceptaría. Esto podría salvar muchas vidas", señaló, en respuesta a las críticas demócratas.

La propaganda del Kremlin aprovechó para vender el gesto como ayuda humanitaria enviada a EEUU, aunque las relaciones se encuentran en su peor momento desde la Guerra Fría. Tras ello, se anunció el envío en breve de un nuevo avión con destino a Nueva York, epicentro de la epidemia.

Con todo, después quedó claro que la asistencia rusa no era gratuita, aunque el propio Trump la llamó ayuda. Mientras la Cancillería rusa informó de que ambas partes se repartían los gastos, el Departamento de Estado reconoció que compró los equipos rusos, aunque a un precio por debajo del mercado.

Al fuego de la controversia contribuyó la información de que la ayuda se canalizó por un fondo de inversiones y una compañía objeto de sanciones desde 2015 debido a la injerencia de Rusia en Ucrania.

"Estados Unidos aceptó comprar a Rusia equipos de protección médica que necesitábamos mucho. Es hora de trabajar para derrotar a un enemigo común que amenaza la vida de todos", sentenció el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo.

Levantamiento de sanciones

No importa lo que se esfuerce Rusia en presentar la asistencia como ayuda humanitaria, muchos lo ven como una estratagema geopolítica para reconciliarse con Occidente y arrancarle una retirada, aunque sea parcial, de las sanciones.

"Con estos aviones Rusia demuestra que está dispuesta a cooperar. Por eso le pide a Occidente que sea comprensivo y levante las sanciones, al menos en los sectores más importantes", comentó Alexandr Petrov, historiador y experto en relaciones ruso-estadounidenses.

Petrov interpreta el envío a Estados Unidos como un "gesto de buena voluntad" que busca demostrar que es un "socio fiable" en momentos de dificultad.

"Hay que reconocer que Rusia se está sacrificando, ya que envió a EEUU equipos médicos que se necesitan en muchas regiones del país. Se vea como se vea, la ayuda rusa salva vidas humanas", explica.

Aunque no pone la mano en el fuego por un pronto levantamiento de las sanciones, cree que la iniciativa personal de Putin, es rentable.

"Putin aprovecha su relación con Trump. Lo mismo ocurrió con Roosevelt en la Segunda Guerra Mundial. Era enemigo de la Unión Soviética, pero envió alimentos y armas para que ganásemos la guerra y derrotásemos al fascismo. Ahora, tampoco sabemos cuánto durará la pandemia y la lucha contra ese enemigo invisible. En esta situación, habría que levantar las restricciones", considera.

El coronavirus y el petróleo

Además, el experto vincula directamente el coronavirus con las limitaciones a las transacciones comerciales y la dramática caída de los precios del petróleo.

"Putin y Trump llegaron a un acuerdo sobre el coronavirus y el petróleo. Ambas cosas están íntimamente relacionadas. Ahora, vender petróleo no es rentable", precisa.

Y recuerda que, aunque el revés para Rusia y otros exportadores es mayor que para la economía estadounidense, esta también está expectante debido a su impacto en la extracción del gas de esquisto.

Si no se levantan las sanciones, especialmente a proyectos como el gasoducto Nord Stream 2, sumado a la caída del crudo, Rusia tendrá dificultades para desarrollarse.

Pero también hay expertos que ven la ayuda a Occidente como un mensaje para exclusivo consumo interno: Rusia sumó otros 582 casos y ya cuenta con 4.731 positivos y 43 muertos. Sin embargo, la situación epidemiológica en los países occidentales, donde los decesos se cuentan por miles, es mucho peor.

Críticas opositoras

La ayuda a Occidente, que incluye asistencia a Serbia, también despertó las críticas de la oposición al Kremlin. De hecho, el líder opositor, Alexéi Navalni, denunció en su momento que las autoridades ocultaban las cifras reales de contagios.

"Rusia vendió a Estados Unidos mascarillas y equipos médicos cuando médicos y enfermeras en nuestro país carecen de mascarillas y se infectan unos a otros. Es horrible. Putin está loco", escribió en la red social Twitter.

Mientras, la Alianza de Médicos, un sindicato de sanitarios muy crítico con las autoridades, arremetió contra el envío de ayuda a EEUU, cuando lleva semanas recaudando dinero para comprar equipos de protección para el personal médico local.

A la líder de ese sindicato, Anastasía Vasílieva, cercana a Navalni, la detuvieron cuando se desplazó a 400 kilómetros de Moscú para repartir un nuevo cargamento de equipos entre la plantilla de un hospital en la región de Nizhni Nóvgorod.

Vasílieva, a quien detuvieron por supuestamente violar la cuarentena, fue liberada poco después. Sin embargo, este incidente fue denunciado por Amnistía Internacional, que criticó que las autoridades rusas teman más la crítica de su pueblo que al propio coronavirus.

La Alianza de Médicos no sólo acusa al Gobierno de minimizar el impacto de la epidemia. También lo acusa de "mentir abiertamente" sobre el estado del sistema sanitario y la alarmante carencia de equipos.

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