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Los abusos a menores serán delitos contra la dignidad tras reforma del Código de Derecho Canónico

El trabajo de revisión, que se inició en 2007 con el papa emérito Benedicto XVI y concluye ahora, "introduce cambios de diversa índole y sanciona algunas nuevas figuras delictivas"

Para responder adecuadamente a las exigencias de la Iglesia en todo el mundo, resultaba evidente la necesidad de revisar también la disciplina penal promulgada por san Juan Pablo II", dijo el papa (EFE/EPA/Filippo Monteforte)

15 minutos. El papa Francisco reformó el Libro VI del Código de Derecho Canónico sobre las sanciones penales en la Iglesia y estableció que los abusos a menores son delitos contra la dignidad de las personas, informó el Vaticano este martes.

Este es uno de los 7 libros que forman el Código de Derecho Canónico y su modificación entrará en vigor a partir del próximo 8 de diciembre.

"Para responder adecuadamente a las exigencias de la Iglesia en todo el mundo, resultaba evidente la necesidad de revisar también la disciplina penal promulgada por san Juan Pablo II el 25 de enero de 1983, con el Código de Derecho Canónico", explicó el pontífice.

La inclusión de un canon específico para los delitos cometidos contra menores por los sacerdotes, separados de los delitos derivados de la ruptura del celibato, es parte de las reformas que incluye el nuevo Código de Derecho Canónico. El título se denomina "Delitos contra la vida, la dignidad y la libertad del hombre".

El trabajo de revisión se inició en 2007 con el papa emérito Benedicto XVI y concluye ahora. El texto "introduce cambios de diversa índole en el derecho vigente y sanciona algunas nuevas figuras delictivas", en palabras de Francisco.

También se mejoró "desde el punto de vista técnico, especialmente en lo que se refiere a aspectos fundamentales del derecho penal, como el derecho de defensa, la prescripción de la acción penal, una determinación más precisa de las penas".

Mejor tipificación de los delitos

Ahora se ofrecen "criterios objetivos en la identificación de la pena más adecuada a aplicar en el caso concreto", reduciendo la discrecionalidad de la autoridad. De esta forma, se favorece la unidad eclesial en la aplicación de las penas. "Especialmente para los delitos que causan mayor daño y escándalo en la comunidad", dijo el pontífice.

El presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos Filippo Iannone explicó que la presencia en las comunidades de algunas situaciones irregulares y los recientes escándalos, derivados de los casos de pederastia, llevaron a revitalizar el derecho penal canónico. En concreto, integrándolo con oportunas reformas legislativas en relación a los abusos a menores.

Se incorporan al Código los delitos tipificados en los últimos años en leyes especiales. Tal es el caso del intento de ordenación de mujeres, el registro de confesiones y la consagración eucarística con finalidad sacrílega.

También algunos casos presentes en el Codex de 1917 que no fueron aceptados en 1983, como la corrupción en actos oficiales y la administración de sacramentos a sujetos a los que no se les pueden administrar. Asimismo, el encubrimiento a la autoridad legítima de cualquier irregularidad o censura en la recepción de las órdenes sagradas.

A todos ellos se añaden algunos casos nuevos, como la violación del secreto pontificio. De igual forma, la omisión de la obligación de ejecutar una sentencia o decreto penal o la omisión de la obligación de notificar la comisión de un delito.

Prevención

El texto contiene una adecuada determinación de las leyes penales que antes no existían, para poder dar una indicación precisa y segura a quienes deben aplicarlas.

Los delitos están mejor especificados. Se distinguen aquellos que antes estaban agrupados. Además, las sanciones se enumeran de forma exhaustiva y se detallan parámetros de referencia en todas partes. El fin último: orientar las evaluaciones de quienes tienen que juzgar las circunstancias concretas.

La modificación aprobada en el Código de Derecho Canónico busca proteger a la comunidad y prestar mayor atención a la reparación del escándalo y la indemnización por daños. Adicionalmente, busca disponer de los medios necesarios para prevenir delitos y poder intervenir a tiempo para corregir situaciones que pudieran agravarse, según el Vaticano.

Se estableció la posibilidad de aplicar la pena de suspensión a todos los fieles y ya no solo a los clérigos. También se cambió el plazo de prescripción de delitos, con el fin de favorecer la conclusión de los procesos en un tiempo razonablemente corto.

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