15 minutos. Human Rights Watch (HRW) instó a las autoridades de China a acabar con las “detenciones arbitrarias” de periodistas y activistas haciendo coberturas independientes y a liberar a aquellos que arrestó.
La organización señaló que desde primeros de diciembre de este año se intensificaron las detenciones de periodistas. Esto después de que China expulsó a 12 corresponsales extranjeros anteriormente.
Código penal chino
Entre los casos mencionados, se encuentra el del activista Ou Biaofeng, detenido en Hunán, en base al artículo 23 del código penal chino: “buscar peleas y a causar conflicto”, delito por el que podría tener una pena de hasta 5 años de cárcel. Ou había dado voz a detractores del Gobierno chino.
Otro de los casos citados es el del periodista de Bloomberg Haze Fan que resultó detenido el pasado 7 de diciembre por “poner en peligro la seguridad nacional”.
Posteriormente, el 16 le ocurrió lo mismo a Du Bin, un periodista que trabajó como fotógrafo colaborador con The New York Times y que según sus amigos trabajaba en un libro crítico con el Gobierno.
“El Gobierno chino parece no haber aprendido nada de su bloqueo informativo tras el estallido de la COVID-19”, afirmó en un comunicado el investigador chino de HRW, Yaqiu Wang.
Zona cero: origen del virus
Desde el inicio de la pandemia a finales de 2019 en Wuhan, China detuvo a varios activistas que trataban de informar de lo que estaba ocurriendo en la ‘zona cero’ del origen del virus y aunque algunos fueron liberadores, de otros se desconoce su paradero.
El próximo lunes se juzgará a la periodista ciudadana Zhang Zhan en Shangai después de que fuera detenida por intentar informar desde Wuhan el pasado febrero. El abogado de Zhang denunció que resultó alimentada a la fuerza después de intentar ponerse en huelga de hambre y que su salud de está deteriorando.
Uno de los detenidos de los que se desconoce su paradero es Fang Bin, un empresario de Wuhan que fue detenido por publicar vídeos de los hospitales de la ciudad en febrero.
HRW acusa al Gobierno chino de intentar mantener bajo control la narrativa sobre el coronavirus silenciando a los periodistas independientes mientras utilizaban ‘software’ especializado, censores de internet y trolls digitales.