15 minutos. La Policía de Hong Kong anunció este sábado la prohibición, por primera vez en los últimos 17 años, de la manifestación prodemocrática anual del 1 de julio, fecha que conmemora la retrocesión del territorio de la soberanía británica a la china en 1997.
En una carta remitida al grupo prodemocrático Frente Civil de Derechos Humanos (CHRF), el cuerpo alega episodios violentos acontecidos en protestas recientes. Igualmente consideran que violaría la normativa de seguridad para contener la pandemia de coronavirus.
“Debido a la persistente agitación socia, la Policía de Hong Kong estudió los riesgos y cree que algunos participantes de esta asamblea y marcha pública podrían salirse de la ubicación y ruta propuestas y vandalizar violentamente edificios”.
Las manifestaciones convocadas por el CHRF son mayoritariamente pacíficas. Sin embargo, la policía hongkonesa considera que “podrían suponer una amenaza para la seguridad de otros participantes, ciudadanos, periodistas y agentes de policía”.
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Y añade, en referencia al CHRF: “Ustedes no tienen capacidad para controlar sus actos”.
Asimismo, señalaron que la protesta sobrepasaría las reuniones de un máximo de 50 personas autorizadas por la normativa en vigor para evitar contagios por coronavirus.
De esta misma forma prohibieron el pasado 4 de junio, por primera vez en 30 años, la vigilia en conmemoración de la masacre de Tiananmen. No obstante, mucha gente en Hong Kong desoyó el veto y la manifestación se produjo sin incidentes, aunque en números mucho menores que otros años.
La jefa del Ejecutivo hongkonés, Carrie Lam, negó que existan motivaciones políticas tras estas prohibiciones. Sin embargo, al mismo tiempo, el parque temático de Disneyland Hong Kong, piscinas públicas o bares sí pueden operar libremente.
Manifestaciones en Hong Kong
Desde hace más de un año, la situación en Hong Kong se fue deteriorando por el impacto de las protestas prodemocráticas en la economía de la ciudad semiautónoma, donde el PIB local cayó un 2,8 % y un 3 % en los dos últimos trimestres de 2019, respectivamente, y un 8,9 % en el primero de 2020, al que este año se sumó la paralización motivada por la pandemia de coronavirus.
El panorama político en la excolonia británica también está lejos de resolverse, con unos gobiernos, tanto en Pekín como en Hong Kong, poco amigos del diálogo o las concesiones, y con un movimiento prodemocrático que ganó nuevo impulso a raíz de la reciente aprobación de una ley que penaliza injurias al himno chino, y de una ley de seguridad aprobada por el Legislativo chino el mes pasado.
El citado texto legal tendría el objetivo de “salvaguardar la seguridad nacional” frente a la temida “injerencia extranjera” que Pekín ve en las multitudinarias protestas. No obstante, abogados y activistas creen que esa ley terminará por cercenar las libertades de que goza la ciudad.
La Declaración Chino-Británica de 1984, que articuló la retrocesión de Hong Kong de manos británicas a chinas en 1997, estableció el mantenimiento durante al menos 50 años a partir de esa fecha de una serie de libertades en este territorio inimaginables en la China continental.
Pero desde el Ministerio de Asuntos Exteriores de China, sus portavoces han dicho en numerosas ocasiones que ese documento se cumplió ya en su momento.