Gabinete de unidad nacional contra los militares: la solución del Gobierno civil birmano

Según la Asociación para la Asistencia de los Presos Políticos de Birmania, al menos 726 personas murieron por la represión

Los núcleos de las principales ciudades se paralizaron durante la mañana por una nueva "huelga de silencio" (EFE/EPA/Stringer)

15 minutos. El autodenominado “Gobierno legítimo” birmano, formado por parlamentarios electos, reforzó este viernes su posición de alternativa a la junta militar con la presentación de su gabinete “de unidad nacional”, mientras siguen las protestas callejeras contra los uniformados.

“El Comité de Representantes de la Asamblea de la Unión (CRPH), con la autoridad otorgada por el mandato popular resultante de las elecciones democráticas de 2020, formó un Gobierno de unidad nacional (…), de acuerdo con la Carta Federal Democrática publicada el 31 de marzo de 2021”. Así reza el comunicado publicado por el CRPH en medios locales.

Minorías étnicas

El nuevo Gobierno sigue siendo presidido simbólicamente por U Win Myint, mientras que Aung San Suu Kyi sigue siendo consejera de Estado. Sin embargo, la privación de libertad que ambos padecen desde febrero hace que el peso del Gobierno recaiga en Mahn Win Khaing Than, nombrado este viernes primer ministro.

Dr Sasa, que es la cara más visible del movimiento, pasa a ser ministro de Cooperación Internacional. El gabinete, según el periódico Myanmar Now, incluye a varios miembros de las minorías étnicas. Contrasta con el del CRPH, formado casi exclusivamente por miembros de la Liga Nacional para la Democracia (LND), el partido de Suu Kyi.

Este Gobierno birmano se forma después de que el CRPH anunciara -el 31 de marzo- que consideraba nula la constitución de 2008, a raíz del golpe de Estado del 1 de febrero. Además, propuso una carta democrática federal interina, sobre la que se asienta este Gobierno de unidad nacional.

El anuncio fue realizado en el tercer día de las celebraciones por el año nuevo budista, que esta vez quedaron difuminadas por las protestas diarias que continuaron este viernes y por la brutal represión de las fuerzas del orden.

Huelga de silencio

Los núcleos de las principales ciudades se paralizaron durante la mañana por una nueva “huelga de silencio”. Con ella, el movimiento de desobediencia civil instaba a los ciudadanos a quedarse en casa como protesta por la brutalidad de la junta militar.

Según la Asociación para la Asistencia de los Presos Políticos de Birmania (AAPP), al menos 726 personas murieron por la represión de la junta desde el golpe de Estado. Además, 3.151 fueron detenidas de forma arbitraria.

Dos de los últimos arrestos se produjeron durante la noche del jueves. Un grupo de soldados irrumpió en un monasterio de Mandalay, la segunda ciudad del país, y detuvo a 2 personas, según Myanmar Now.

La brutalidad de los uniformados provocó severas críticas y sanciones por parte de la Unión Europea (UE) y países como Estados Unidos (EEUU), Reino Unido y Canadá. Sin embargo, la comunidad internacional no consiguió consensuar acciones comunes, como un embargo global de armas contra Birmania.

El Ejército birmano justifica el golpe de Estado por un supuesto fraude electoral en los comicios de noviembre. En ellos, arrasó el partido de Suu Kyi, como ya hiciera en 2015, con el aval de los observadores internacionales.

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