El papa celebra su primera misa con fieles

La basílica de San Pedro permanecía cerrada desde el 10 de marzo cuando decretaron cierre de Italia debido a la pandemia

Francisco en su homilía indicó los tres rastros del "buen pastor" que tenía Juan Pablo II (Andreas Solaro/EFE)

15 minutos. El papa Francisco celebró este lunes la primera misa permitida con fieles -dedicada al centenario del nacimiento de Juan Pablo II- en la basílica de San Pedro, que también abrirá a los visitantes tras 69 días de cierre debido a la pandemia de coronavirus.

La basílica permanecía cerrada desde el 10 de marzo cuando decretaron cierre de Italia debido a la pandemia y el Vaticano también aplicó estas medidas. Solo se celebraron los ritos de la Semana Santa con la presencia del papa pero sin fieles y rezaron cada día el rosario.

Desde este lunes en Italia se volverá a celebrar la misa con varias medidas de seguridad, como el distanciamiento social y el uso de mascarilla.

Durante la misa de este lunes en la capilla de la tumba del papa Juan Pablo II, había unas 30 personas separadas en los bancos, pero algunos sin mascarillas y guantes como es obligatorio para los fieles en Italia.

Concelebraron con el papa los cardenales Angelo Comastri y Konrad Krajewski, y los monseñores Piero Marini y Jan Romeo Pawlowski. También hubo un pequeño coro de religiosas, distanciadas un metro. De hecho, en las misas en Italia se prohibió que haya coros durante las celebraciones.

La misa en honor del papa Wojtyla es la última celebración matutina del papa Francisco que se transmite en vivo en esta fase de pandemia, como sucedió en el último período todas las mañanas a las 7 desde la capilla de la Casa Santa Marta.

La reapertura de la basílica

En la reapertura de la basílica, la Guardia Suiza se ocupará de organizar las entradas con la ayuda de voluntarios de la Orden de Malta.

Desde primeras horas de la mañana se formaron filas de fieles para entrar en San Pedro, que estuvo cerrada desde el 10 de marzo.

Los fieles y visitantes no pudieron entrar en la plaza y siguieron un recorrido establecido para entrar en la basílica con la distancia de un metro y se les tomó la temperatura.

Francisco, en su homilía, indicó los tres rastros del “buen pastor” que tenía San Juan Pablo II: “Oración, cercanía a la gente y amor a la Justicia”.

San Juan Pablo II era un hombre de Dios porque rezaba mucho a pesar del trabajo al guiar a la Iglesia”, dijo el papa.

Elogió que “no era un hombre separado de la gente”. Por el contrario, “fue a buscar a la gente y viajó por todo el mundo, encontrando a su gente, buscando a su gente, acercándose”.

Agregó que “un pastor que no está cerca de la gente, no es un pastor, es una jerarquía, quizás bueno, pero no es un pastor”.

Francisco también elogió de Karol Wojtyla haber sido “un hombre que quería justicia, justicia social, justicia de los pueblos, justicia que aleja las guerras”.

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