15 minutos. El Ejército de Birmania terminó este lunes de manera abrupta con la transición hacia la democracia del país al forzar una declaración de emergencia y dar un golpe de Estado para transferir todos los poderes al jefe de las Fuerzas Armadas, Min Aung Hlaing.
Los militares, que gobernaron con puño de hierro de 1962 a 2011, dispararon hace una semana los rumores sobre una posible asonada al evitar rechazar la posibilidad de un golpe de Estado en Birmania tras una serie de denuncias sobre fraude electoral en los comicios generales del pasado noviembre.
La Liga Nacional para la Democracia (LND), encabezada por la líder de facto del Gobierno y Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, arrasó en las urnas. Ante esto, el Partido de la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo (USDP), vinculado a los militares, reclamó sin pruebas que la votación fue fraudulenta.
Estos son los protagonistas del golpe en Birmania
Min Aung Hlaing, el general golpista acusado de genocidio
Tras casi una década como comandante jefe de las Fuerzas Armadas, Min Aung Hlaing, asumió el cargo de “líder del Estado” después de que los militares arrestaran a la cúpula del Ejecutivo, entre ellos a Suu Kyi, y forzaran la declaración del estado de emergencia.
Alistado en el Ejército desde los 18 años, este general de cinco estrellas y de carácter reservado se labró toda una carrera dentro de cuerpo castrense. Allí se convirtió en una figura fundamental para las negociaciones con algunos grupos rebeldes.
Ese supuesto carácter negociador se esfumó durante el implacable operativo de reprensión militar lanzado en agosto de 2017 contra la etnia rohinyá, en el nororiental estado de Rakáin. Por este afronta una acusación de genocidio ante el tribunal de la Haya.
La ONU estima que durante esta campaña “de limpieza étnica con marcas de genocidio”, que terminó con más de 725.000 rohinyas huyendo a la vecina Bangladés, fueron asesinadas más de 10.000 personas.
A sus 64 años y medio, estaba previsto que Min Aung Hlaing comenzara a preparar su próximo relevo.
Aung San Suu Kyi, el icono birmano de la democracia
A pesar de que la imagen internacional de Suu Kyi quedó mancillada por la crisis rohinya, “la Dama”, como la conocen de manera afectuosa sus seguidores, sigue siendo de manera incontestable el icono de la democracia en Birmania.
Suu Kyi ocupaba desde 2015 el poderoso cargo de consejera de Estado y la cartera de Exterior. Fue detenida esta mañana junto a más de una treintena de miembros de la LND y otros activistas.
Hija del héroe de la independencia, Aung San, la líder emergió como un referente político por su prominente papel al frente del levantamiento popular de 1988, que fue duramente aplacado por los militares.
Su rol de resistencia pacífica al frente del movimiento prodemocráctico le supuso afrontar más de 15 años de arresto domiciliario en su residencia en Rangún. Desde allí supo en 1991 que había sido galardonada con el premio Nobel de la Paz.
Tras su última liberación, en noviembre de 2010, Suu Kyi se puso al frente de la LND. Primero para lograr entrar en el Parlamento en 2012 y después para arrasar en las dos elecciones generales celebradas (2015 y 2020).
LND, el largo camino hacia la democracia
La Liga Nacional para la Democracia fue fundada en 1988, por Suu Kyi y otros prominentes políticos. Sin embargo, no fue hasta 2015 cuando pudo llegar al Gobierno de Birmania tras arrasar de manera incontestable en las urnas.
Los integrantes de la LND, vivieron durante décadas la dura represión militar. Se trata de la formación política más popular del país. Entre sus ideales se encuentra el respeto a los derechos humanos y la pretensión de lograr acuerdos para terminar con todos los conflictos civiles que afronta el país.
A pesar de los pocos avances durante su primer Gobierno y la crisis rohinya, la LND no ha sufrido ningún desgaste en el poder. Incluso se impuso de manera más rotunda en los comicios generales del pasado noviembre, donde logró el 83 % de los escaños en liza.
USDP, la plataforma política de los militares
La USDP, encabezada mayoritariamente por militares retirados sufrió una humillante derrota en las pasada elecciones. La organización, que lideró entre 2011 y 2015 la transición hacia la democracia, rechazó los resultados.
La plataforma política, vinculada con los intereses del Ejército, asegura que hubo fraude en las elecciones y pide unos nuevos comicios organizados por el Ejército.