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Beni Gantz gana por la mínima los comicios en Israel

Azul y Blanco obtuvo 25,66% de los votos frente a 25,03% de Likud con lo que obtendrían 32 y 31 escaños respectivamente

Comienza un proceso de negociaciones para formar gobierno (Jim Hollander/EFE)

15 minutos. La coalición de centro Azul y Blanco de Beni Gantz aventaja por la mínima al partido derechista Likud de Benjamín Netanyahu con alrededor del 90% del voto escrutado en las elecciones de Israel.

Por lo que la fuerza del primer ministro saliente podría partir con desventaja para formar Gobierno en Israel.

Según datos del Comité Electoral Central, Azul y Blanco consiguió 25,66% de los votos, lo que correspondería a 32 escaños, uno más que el Likud, que con el 25,03% de los sufragios se quedaría a 31 asientos.

En total, 4,4 millones de personas acudieron este martes a las urnas y hasta ahora hay más de 4 millones de votos contabilizados.

Ligeramente por detrás estarían el ultraortodoxo sefardí Shas (7,56%), Israel Nuestro Hogar, de Avigdor Lieberman (7,11%) y el también ultrarreligioso ashkenazí Judaísmo Unido de la Torá (6,25%).

En la cola se encontraban la coalición derechista Yamina (5,73%), la coalición de Laborismo-Guesher (4,81%) y Unión Democrática (4,3%).

Mientras, el ultraderechista y racista Poder Judío no logró superar el umbral de 3,25% requerido para entrar en la Knéset (Parlamento).

Pactos para gobernar

Azul y Blanco se situará en 32 escaños (de 120), superando por uno al Likud; la Lista Árabe sería la tercera fuerza política, con 13 asientos, y Lieberman obtuvo 9, igual que Shas y uno más que UJT.

En los últimos lugares estarían Yamina, con 7 escaños, el Laborismo-Guesher con 6, y Unión Democrática que sacaría 5.

Ante este escenario comienza complejo proceso de negociaciones en el que Likud y Azul y Blanco buscarán pactos si quieren formar gobierno. Para ello necesitan por lo menos 61 escaños de los 120 del Parlamento.

Lieberman es clave

El poder de entregar el Ejecutivo a uno u a otro bloque reside en el laico Avigdor Lieberman, que se niega a pactar con los ultraortodoxos.

De hecho, Lieberman, reclama la formación de un ejecutivo de unidad nacional con Likud y Azul y Blanco.

Un pacto posible, pero que requeriría complicadas negociaciones, incluida la posible salida de Netanyahu, con quien Gantz aseguró, antes de las elecciones, que no gobernará.

De salir adelante ese ejecutivo de unidad, los árabes quedarían como cabeza de la oposición, en una situación sin precedentes que les otorgaría gran visibilidad y acceso institucional a unos representantes históricamente boicoteados por el resto de formaciones.

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