15 minutos. La Misión de Asistencia Integrada para la Transición de la ONU en Sudán (Unitams) instó este lunes a todas las partes sudanesas a que vuelvan “inmediatamente al diálogo” e hizo un llamamiento a las fuerzas de seguridad para poner en libertad a los detenidos “ilegalmente”.
“Insto a todas las partes a que actúen con la máxima moderación. Todas las partes deben volver inmediatamente al diálogo y participar de buena fe para restaurar el orden constitucional”, indicaron en un comunicado desde la misión.
En la nota, hizo un llamamiento “a las fuerzas de seguridad para que pongan en libertad de inmediato a quienes han sido detenidos ilegalmente o puestos bajo arresto domiciliario”, ya que consideró que es “responsabilidad de estas fuerzas garantizar la seguridad y el bienestar de las personas bajo su custodia“.
La misión tachó de “inaceptable” las detenciones “del primer ministro, responsables gubernamentales y políticos”.
El Gobierno sudanés informó este lunes que al primer ministro Abdalá Hamdok y a su esposa los “secuestraron” en su residencia. Luego los llevaron a un lugar desconocido mientras se realiza un golpe de Estado militar en el país.
Inquietud
Por otro lado, la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), que agrupa a 57 países, expresó su inquietud por los acontecimientos recientes en el país. También instó a las partes a volver al diálogo para salvar la transición en Sudán.
“El diálogo es la forma de superar las diferencias para dar prioridad al interés supremo del pueblo sudanés y lograr sus aspiraciones de seguridad, estabilidad, desarrollo y prosperidad”, afirmó el Secretario General de la OCI Yusef al Ozaimeen, en un comunicado publicado en la página web de la organización.
Asimismo, llamó a las partes a “comprometerse con el documento y lo que se acordó sobre la fase transitoria” entre los militares y los civiles. Estos habían alcanzado un pacto para compartir el poder tras el derrocamiento en abril de 2019 del presidente Omar al Bashir.
Después de una intentona golpista el mes pasado, abortada por el Ejército, Hamdok aseveró que era necesario “reformar los órganos militares y de seguridad” después de que acusara a “remanentes del régimen” de Al Bashir de orquestar la asonada.
Esto provocó el malestar de los líderes militares y la tensión fue creciendo desde entonces con varias manifestaciones a favor y en contra del Ejecutivo civil y de la revolución que acabó con la dictadura.