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Tras 8 meses cerrado, el aeropuerto de La Habana reabrió con más de 20 vuelos, 11 desde EEUU

El aeródromo concentra más del 50 % de las operaciones aéreas de la isla caribeña

La reapertura del aeropuerto José Martí, que desde abril solo operaba vuelos humanitarios y de carga, se llevó a cabo bajo estrictos protocolos de bioseguridad (EFE/Yander Zamora)

15 minutos. El aeropuerto internacional de La Habana, la principal puerta de entrada a Cuba y el único de la isla al que pueden volar las aerolíneas de Estados Unidos (EEUU), reanudó este domingo las operaciones regulares tras permanecer 8 meses cerrado debido a la pandemia del coronavirus.

En esta primera jornada, las 2 terminales del aeródromo de la capital cubana tenían programados más de 20 vuelos, 11 de ellos procedentes de EEUU. El primero en aterrizar fue uno de la aerolínea SwiftAir, con origen en Miami, que fue recibido con los tradicionales arcos de agua a presión.

La reapertura del aeropuerto José Martí, que desde abril solo operaba vuelos humanitarios y de carga, se llevó a cabo bajo estrictos protocolos de bioseguridad. Estos se mantendrán mientras dure la crisis sanitaria, explicaron a la prensa autoridades del aeropuerto de La Habana.

Estas medidas ya se aplicaban en los otros 9 aeródromos internacionales del país. Los mismos reanudaron sus operaciones hace un mes y han recibido desde entonces vuelos de países como México, Canadá, Alemania y Rusia.

Protocolos de reapertura

Los protocolos de bioseguridad incluyen la toma de temperatura en diversos puntos del aeropuerto de La Habana. Asimismo, contempla una evaluación física a cada pasajero, la entrega de una declaración jurada de sanidad, el uso obligatorio de la mascarilla, la distancia física y la desinfección de las manos.

A todos los pasajeros se les realiza una prueba PCR a su llegada y una segunda al quinto día de permanencia en territorio cubano. Los resultados en ambos casos se conocen en un periodo de entre 24 y 48 horas.

El jefe de departamento de Control Sanitario Internacional del Ministerio de Salud Pública (Minsap), Carmelo Trujillo, indicó que todos los viajeros estarán bajo vigilancia epidemiológica en su destino, ya sea en viviendas de familiares, casas de alquiler o en instalaciones turísticas.

Cumplir cuarentena

Los viajeros deberán permanecer en aislamiento hasta que les sea notificado el resultado negativo de la segunda prueba PCR, dijo el funcionario. Además, recalcó que las medidas en vigor para los aeropuertos, puertos y marinas pretenden minimizar el riesgo de la entrada de personas enfermas al país.

A partir del próximo 1 de diciembre, Cuba cobrará por estos protocolos una tarifa sanitaria de 30 dólares estadounidenses para todos los viajeros. La suma quedará incluida en el precio de los pasajes, por lo que no será necesario abonarla al llegar al país.

La directora general adjunta de la Empresa Cubana de Aeropuertos y Servicios Aeroportuarios (Ecasa), Liset Urgellés, comentó que la tasa cubre tanto la realización de la PCR como el resto de las medidas y servicios de control sanitario internacional de salud que se empleen en frontera.

El aeropuerto de La Habana concentra más del 50 % de las operaciones aéreas de Cuba, con un flujo de hasta 20.000 pasajeros en algunas jornadas. Sin embargo, por ahora se estima que se mantendrá entre el 30 % y 40 % de ese movimiento, según la funcionaria.

Alivio a la escasez

La decisión gubernamental de reabrir el aeropuerto de La Habana coincide con el control de la segunda ola del coronavirus en la capital. Durante semanas, fue el epicentro de la pandemia en el país caribeño y estuvo sometida a fuertes limitaciones de actividad y restricciones de transporte y movimiento; entre ellas, un toque de queda nocturno durante septiembre.

Desde hace un mes, según datos oficiales, los contagios diarios en La Habana se mantienen por debajo de los 2 dígitos, con varias jornadas en que no se han registrado nuevos casos.

Cuba acumula hasta la fecha 7.590 casos de coronavirus y 131 fallecidos por COVID-19.

Se espera que la reapertura del aeródromo suponga también un balón de oxígeno para la economía del país, que atraviesa su crisis más grave de las últimas 2 décadas. Se refleja en una acuciante escasez de productos básicos, alimentos y medicinas.

La posibilidad de volver a viajar reactivará el tráfico de las "mulas", como se conoce a las personas que vuelan a otros países para comprar los productos que escasean en los mercados y revenderlos en Cuba. Este mercado negro ha servido durante años para aliviar el desabastecimiento crónico que padece el país.

A ello se suman los muchos suministros básicos que traen para sus familiares en la isla los cubanos procedentes del extranjero.

Remesas

Con el aeropuerto de La Habana operando con normalidad también se reanudará el envío informal de remesas en efectivo. Este servicio ha sido el canal más utilizado tradicionalmente por los emigrados para enviar dinero a sus familiares en la isla.

Este aspecto cobra especial importancia en este momento debido a que el próximo 23 de noviembre cerrará sus puertas en Cuba la empresa Western Union, debido a las sanciones impuestas por EEUU a su contraparte cubana, la financiera Fincimex, vinculada a un conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas del país caribeño.

El aeropuerto de La Habana es el único que puede recibir vuelos procedentes de EEUU, también a causa de las sanciones aplicadas por la Administración de Donald Trump.

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