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México se prepara para su tradicional altar del Día de Muertos

En promedio, cada persona gastará 1.600 pesos (80 dólares) en la ofrenda, un incremento del 17,6 % con respecto a 2021, según un estudio de la plataforma financiera HelloSafe

La celebración se realiza los días 1 y 2 de noviembre: el primer día corresponde a Todos Los Santos, para los menores de edad fallecidos, mientras que el segundo es el de los Fieles Difuntos para rememorar a los adultos (EFE/Miguel Sierra)

15 minutos. Los mexicanos preparan su tradicional altar para el Día de Muertos, el 1 y 2 de noviembre, mientras afrontan la inflación más alta en 2 décadas, que ha elevado el precio de la ofrenda en casi 18 %.

En promedio, cada mexicano gastará 1.600 pesos (80 dólares) en la ofrenda, un incremento del 17,6 % con respecto a 2021, según un estudio de la plataforma financiera HelloSafe.

Las ofrendas y altares mexicanos se decoran con flores de cempasúchil, papel picado de colores, calaveras de azúcar, pan de muerto, mole y algún platillo preferido por los difuntos.

Los adornos ocupan el 40 % del presupuesto de la ofrenda, seguido de alimentos y bebidas. Estos afrontan un alza anual del 45 % en sus precios, de acuerdo con el estudio de HelloSafe.

Comerciantes consultados por EFE en el emblemático Mercado de Jamaica de la capital coincidieron en ligeros aumentos en los costos. Sin embargo, afirmaron que "tratan de no subir mucho el precio”.

Purificar

Uno de ellos es Aarón Díaz, quien vende cráneos de resina, personajes conocidos como catrinas y catrines de más de un metro de altura, así como figuras del prehispánico xoloitzcuintle, un perro que ayuda a los difuntos a cruzar al más allá, según las tradiciones ancestrales.

Díaz refirió que los mexicanos también adquieren incienso y mirra para purificar el hogar y guiar a los difuntos.

Sí ha subido un poco el precio, no te voy a mentir, pero la calidad es muy buena y no te quejarías porque al final siguen siendo accesibles”, añadió Ángel Vargas, del puesto Las Güeras.

Vargas comentó que los clientes que acuden a su local se llevan papel picado y veladoras. No obstante, en medio del aumento de precios solo acuden a comprar lo estrictamente necesario, ya que guardan adornos y decoraciones del año anterior.

Entre precios y tradiciones

La tradición no ha estado exenta de la inflación, que alcanzó un 8,7 % anual en septiembre, uno de sus niveles más altos en 2 décadas.

Carlos Giovani, de la florería Lupita, dijo que algo que no puede faltar en el altar del Día de Muertos es la flor de muerto o cempasúchil. A pesar de ello, han incrementado su valor con respecto al año anterior entre 5 y 10 pesos mexicanos (entre 25 y 50 centavos de dólar).

El florista expuso que sus proveedores son de Xochimilco, en el sur de Ciudad de México, que este año estima una producción de más de 5 millones de ejemplares.

Otro elemento importante es el pan de muerto. Según HelloSafe, aumentó de preció un 18,52 % anual a un aproximado de 16 pesos por pieza (80 centavos de dólar).

En algunos puestos el pan de muerto también está en presentaciones con azúcar, relleno de chocolate, de mermeladas, con queso y sencillos. Los rellenos son los más caros, con un precio de 40 pesos mexicanos (2 dólares).

Culturas prehispánicas

El altar del Día de Muertos surgió como una combinación de los rituales religiosos católicos traídos por los españoles y la conmemoración que los indígenas realizaban desde los tiempos prehispánicos.

Las culturas prehispánicas trasladaron su veneración cultural a los muertos al calendario cristiano. Esto coincidió con el final del ciclo agrícola del maíz, principal cultivo alimentario del país.

La celebración del Día de Muertos se realiza los días 1 y 2 de noviembre: el primer día corresponde a Todos Los Santos, para los menores de edad fallecidos, mientras que el segundo es el de los Fieles Difuntos para rememorar a los adultos.

Para muchos mexicanos, estas tradiciones son especiales y no deben perderse pese al incremento de precios.

"Esto es algo hermosísimo de nuestro país”, contó Elena Pérez a EFE mientras recorría el mercado.

"Vine aquí a Jamaica para cumplir con las tradiciones de cada año. Hoy vine con mi hija para enseñarle que no pierda las tradiciones y que siga ella enseñando a las futuras generaciones”, manifestó.

Para algunos otros, como Diego Armando Ruiz, un niño que ayudaba a su madre en un puesto de calabazas, también es una oportunidad de disfrazarse, en combinación con el Halloween.

“Lo que disfruto es pedir calaverita, disfrazarme y jugar”, expresó.

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