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Bolsonaro vuelve a dar positivo por COVID-19 tras 15 días de confinamiento

El mandatario continúa despachando por videoconferencia desde su residencia oficial y se lo ha visto alimentando a los ñadúes y realizando encuentros diarios con pequeños grupos de seguidores

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, participa la ceremonia de arriada de la bandera, en el Palacio da Alvorada (Andre Borges/EFE)

15 minutos. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, volvió a dar positivo en un nuevo examen de coronavirus, un resultado que frustró su ansiada "vuelta a la normalidad" cuando se cumplen 15 días de confinamiento luego de haber sido diagnosticado con la enfermedad el pasado 7 de julio.

Bolsonaro, uno de los mandatarios más escépticos sobre la gravedad del nuevo coronavirus, continúa con el patógeno en su organismo. Sin embargo, según confirmó este miércoles la Secretaría de Comunicación de la Presidenci, presenta "buena evolución de salud".

El líder brasilero fue sometido la víspera a un nuevo test -el tercero en dos semanas- y confiaba en que el resultado del mismo fuera negativo para poder retomar sus actividades públicas, las cuales se vio obligado a interrumpir al contraer la enfermedad que el mismo ha calificado de "gripecita".

Continúa despachando

Desde que dio positivo, Bolsonaro, de 65 años, ha despachado por videoconferencia desde su residencia oficial en Brasilia, el Palacio de la Alvorada. Además, lo han visto alimentado a los ñadúes que campan a sus anchas por los jardines. También participa en las ceremonias en que es arriada la bandera nacional.

Asimismo, Desde el pasado sábado el mandatario mantiene encuentros diarios con pequeños grupos de seguidores. Durante estos guarda la distancia gracias a un estrecho canal de agua de unos tres metros de ancho.

Bolsonaro intenta mostrar que se encuentra en buen estado, lo que atribuye en buena medida a la cloroquina. El mandatario está siendo tratado con este fármaco antipalúdico, pese a que su eficacia contra el coronavirus no ha sido comprobada científicamente.

En uno de los encuentros, el presidente brasileño llegó a alzar una caja de cloroquina a modo de trofeo. Un reducido grupo de simpatizantes concentrado en los jardines de la residencia, respondió a este gesto con vítores y aplausos.

Otros infectados en el Gobierno

Otro de los adeptos a la cloroquina es el ministro de la Ciudadanía de Bolsonaro, Onyx Lorenzoni, quien esta semana también anunció que dio positivo por COVID-19. Horas después, Milton Ribeiro, titular de Educación, también reveló que está infectado.

Lorenzoni afirmó en un tuit que estaba recibiendo un cóctel compuesto de azitromicina, ivermectina y cloroquina. Aseguró que ya sentía "los efectos positivos" de los medicamentos.

No obstante, la Sociedad Brasileña de Enfermedades Infecciosas, en un informe publicado recientemente, instó a los profesionales de salud a dejar de recetar hidroxicloroquina para tratar el coronavirus. El organismo cuestionó su efectividad y los posibles daños colaterales.

Coronavirus en Brasil

Tanto Bolsonaro como sus dos ministros engrosan la lista de más de 2,1 millones de casos confirmados en Brasil. El país suramericano es uno de los dos más afectados en el mundo por la pandemia, solamente por detrás de Estados Unidos.

De acuerdo a los últimos datos oficiales, el gigante latinoamericano ya supera las 81.487 muertes. Presenta una media de 1.000 decesos diarios desde finales de mayo.

Los datos oficiales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), sugieren que Brasil podría haber llegado al pico de contagios de la enfermedad y se estableció en una meseta. Sin embargo, los niveles en el país son extremadamente elevados.

La curva pandémica parece haber estabilizado en regiones como Sao Paulo y Río de Janeiro, dos de las más afectadas en los primeros meses de la crisis del coronavirus. No obstante, sigue en ascenso en varias zonas del país, en especial, en la región sur, que comienza a sentir las bajas temperaturas y los rigores del invierno austral.

La situación también se ha agravado en las últimas semanas en la región centro-oeste de Brasil, incluida la capital Brasilia. Sin embargo, esto no ha impedido la reapertura gradual de la economía en prácticamente todos las localidades del país.

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