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Un "fracaso estratégico" la salida de Afganistán, según el Pentágono

El general Milley aconsejó, a finales de 2020, tanto a la administración de Donald Trump como a la de Joe Biden, que llevar a cabo "una retirada acelerada" podría "poner en riesgo" los logros cosechados en Afganistán

El general Milley compareció este martes junto al resto de los principales responsables jerárquicos del Pentágono, el secretario de Defensa, Lloyd Austin y el general del Comando Central de Estados Unidos, Frank McKenzie, para responder por primera vez a las preguntas del Congreso después de la caótica salida de Kabul (EFE/EPA/Stefani Reynolds / POOL)

15 minutos. El jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Mark Milley, reconoció este martes que la retirada de Afganistán fue un "fracaso estratégico".

Precisó que no se llegó a esta situación tras una gestión de 20 días, sino por los "efectos de veinte años" de guerra.

"Ha habido 4 presidentes, 20 comandantes, 7 jefe del Estado Mayor Conjunto, docenas de secretarios de Defensa (…) y resultados como este no están determinados por los últimos 5 o 20 días, o por el último año", dijo Milley en su comparecencia ante el Comité de Servicios Armados del Senado.

"Los resultados en una guerra como esta, un fracaso estratégico -el enemigo está a cargo en Kabul, no hay otra forma de describirlo- son resultado de una acumulación de hechos durante veinte años, no de 20 días. Hay una gran cantidad de lecciones estratégicas, operativas y tácticas que deben aprenderse", explicó.

En riesgos logros

El general también dejó de manifiesto que ya a finales de 2020 aconsejó tanto a la administración de Donald Trump como a la actual del presidente, Joe Biden, que llevar a cabo "una retirada acelerada" podría "poner en riesgo" los logros cosechados en Afganistán.

Fue un "fracaso estratégico", reiteró.

Además de suponer un "daño" a la credibilidad mundial de Estados Unidos y el "colapso del gobierno afgano".

Milley compareció este martes junto al resto de los principales responsables jerárquicos del Pentágono, el secretario de Defensa, Lloyd Austin y el general del Comando Central de Estados Unidos, Frank McKenzie, para responder por primera vez a las preguntas del Congreso después de la caótica y apresurada salida de Afganistán tras la llegada en agosto de los talibán.

Austin reconoció también que la retirada "no fue perfecta".

Pidió mantener en perspectiva que se trató del "puente aéreo más grande llevado a cabo en la historia de Estados Unidos y se hizo en 17 días".

"Sacamos a tanta gente tan rápidamente de Kabul que nos encontramos con problemas de capacidad y gestión en otras bases fuera de Afganistán", explicó Austin.

A pesar de todo insistió en que las tropas estaban "preparadas" y que si bien fue "un fracaso estratégico" también fue un "éxito logístico".

El secretario de Defensa remarcó que, mientras desde el Pentágono se estimaba que entre 70.000 y 80.000 personas podrían haber sido evacuadas por estas fechas desde el Aeropuerto Hamid Karzai de Kabul, finalmente el Ejército sacó del país a más de 124.000 personas, unas 7.000 al día, en aviones que en ocasiones lograban despegar "cada 45 minutos".

Rendición afgana

Austin recordó que el colapso del Gobierno afgano "tomó a todos por sorpresa" y que "sería deshonesto afirmar lo contrario".

Responsabilizado directamente al expresidente Ashraf Ghani, así como a la "profunda corrupción" y al "deficiente liderazgo" del resto de altas autoridades de lo ocurrido.

"Verdades incómodas", dijo, que no permitieron anticipar "el efecto bola de nieve" que trajo consigo también los pactos que los talibanes sellaron con líderes locales durante los acuerdos de Doha, que para Austin, "tuvieron un efecto desmoralizador en los soldados afganos".

"Ayudamos a construir un estado, pero no pudimos forjar una nación", afirmó el jefe del Pentágono.

A su vez lamentó que las tropas afganas, tras ser entrenadas, se "desvaneciesen", sin siquiera disparar "un solo tiro".

En ese sentido también han ido dirigidas algunas de las críticas del general Milley, a quien le extrañó "profundamente" la rápida caída de las fuerzas afganas, pues la información sobre el terreno preveía que Kabul resistiese hasta la primavera de 2022.

"No había ninguna evaluación de Inteligencia que previera el derrumbamiento de gobierno y ejército en once día", señaló.

"Muchas unidades lucharon al final, pero la gran mayoría dejó sus armas y se desvaneció en un período de tiempo muy, muy corto. Creo que eso tiene que ver con la voluntad, el liderazgo", apuntó Milley.

Muerte de civiles por un "error"

Por su parte, el comandante McKenzie volvió a asumir toda la responsabilidad del ataque que a finales de agosto segó la vida de 11 civiles inocentes, entre ellos 7 niños, cuando un avión no tripulado del Ejército de Estados Unidos bombardeó un complejo residencial de Kabul donde creía que se encontraba un integrante de Estado Islámico Provincia de Jorasán (ISKP).

"El asunto está bajo investigación, pero lo que puedo decirles, y para reafirmar algunas de las cosas que dije antes, soy responsable de aquello. Ocurrió en mi área de responsabilidad, así que soy el oficial responsable del ataque huelga", insistió McKenzie durante su turno de palabra.

"No estaba bajo presión y nadie bajo mi cadena de mando lo estaba. Actuamos basándonos en la lectura de los informes y de las investigaciones. Hemos actuado varias veces sobre esta base y hemos tenido éxito previniendo ataques", pero "esta vez, trágicamente, nos equivocamos", reconoció.

McKenzie también se mostró cauto ante la posibilidad de descartar que los talibanes permitan a Estado Islámico, Al Qaeda, u otras organizaciones terroristas utilizar territorio afgano como base de operaciones.

Señaló que "aún está por ver" que puede suceder en este sentido.

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