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¿Sabes en qué consiste la Operación Warp Speed?

Se trata del mayor esfuerzo de Estados Unidos en contra del coronavirus

El Gobierno de Donald Trump reniega del multilateralismo e hizo oficial su intención de abandonar la Organización Mundial de la Salud (EFE/EPA/Saul Loeb)

15 minutos. Más rápido que la velocidad de la luz. Ese concepto trae a la mente la alegórica Operación Warp Speed con la que Estados Unidos (EEUU) quiere procurarse 300 millones de vacunas y tratamientos suficientes para encarar 2021 inmune a la COVID-19. Sin embargo, podría dejar sin acceso temprano a dichos tratamientos y vacunas a otros países.

“Me parece muy preocupante que las acciones que está tomando Estados Unidos puedan servir para acaparar vacunas y medicinas contra la COVID-19”. Así lo señaló el profesor Lawrence Gostin, director del Instituto de Salud Global de la Facultad de Derecho de Georgetown.

El Gobierno de Donald Trump reniega del multilateralismo e hizo oficial su intención de abandonar la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pese a ello, está dedicando miles de millones de dólares a procurarse potenciales vacunas y tratamientos contra la pandemia.

Es pandemia, no epidemia

El problema, según coinciden los expertos, es que Trump no parece tener en cuenta la dimensión global de la lucha contra la pandemia. Actúa con la intención de asegurarse todo el stock inicial de posibles curas.

En marzo, intentó persuadir a la empresa alemana CureVac para que trasladara su investigación de una posible vacuna contra la COVID-19 a EEUU. Algo que finalmente no prosperó y que acabó con la apresurada salida de su entonces consejero delegado, el estadounidense Daniel Menichella. También, con la afirmación del Gobierno alemán de que todo lo relacionado con la pandemia es un asunto de “seguridad nacional”.

Novavax se suma a otra docena de candidatas para conseguir una vacuna contra la COVID-19 (EFE/EPA/David Mariuz)

El mes pasado, la Casa Blanca ordenó la compra de prácticamente toda la producción -hasta septiembre- del tratamiento de remdesivir, de la empresa estadounidense Gilead. Esta es una de las dos medicinas que han probado ser útiles contra la COVID-19.

Thomas Senderovitz, responsable de la Agencia Danesa del Medicamento, dijo la semana pasada en la televisión pública de su país que el paso dado por EEUU para acaparar remdesivir es una mala noticia para Europa y para un mundo en medio de una crisis global.

“No he visto algo así antes. Una compañía que decide vender todo su inventario a un solo país. Es muy extraño e inapropiado”, indicó.

Resultados preliminares de la Operación Warp Speed

La Operación Warp Speed adjudicó esta semana su mayor contrato: 1.600 millones de dólares a Novavax, una farmacéutica de Maryland casi desconocida que está desarrollando una posible vacuna contra la COVID-19 para finales de este año.

El desembolso conlleva un compromiso de entregar 100 millones de dosis de esta nueva vacuna. Se trata de un número muy alto para una nueva producción, hasta para una multinacional, y que podría servir para vacunar a 50 millones de personas.

Novavax se suma a otra docena de candidatas para conseguir una vacuna contra la COVID-19, entre las que se encuentran los prometedores proyectos de Johnson & Johnson (financiada con 456 millones de dinero federal), Moderna (500 millones) y AstraZeneca (1.200 millones de dólares).

“Hay muchas razones para pensar que la Administración Trump no compartirá de manera equitativa vacunas y medicinas esenciales para combatir la pandemia. Ha operado de acuerdo con su plataforma América Primero y parece claro que se querrá asegurar la mayor parte de la producción mundial. Este poder para acaparar será mayor si EEUU es el primero en conseguir la vacuna”, dijo Gostin.

Todo para América

Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas y principal epidemiólogo del país, cree que EEUU debería tener acceso en 2021 a unas 200.000 dosis para inmunizar a su población contra el SARS-CoV-2. Esto es equivalente al 40 % de la producción global de la vacuna de la gripe estacional, mucho más barata y fácil de producir.

Esto hace pensar que las farmacéuticas que han recibido ayudas a cambio de compromisos por parte de Washington, entre ellas el gigante AstraZeneca, se verán presionadas para poner toda su capacidad productiva al servicio de EEUU.

“Acciones como la compra a Gilead mandan un mensaje muy dañino sobre el egoísmo y contra el espíritu de solidaridad global. Además, su anuncio de retirarse de la OMS muestra que a Trump no le importa mucho la cooperación y la igualdad en salud”, precisó Gostin.

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