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Menos caótico pero combativo: el último debate presidencial tal vez ayude al indeciso

La moderadora, Kristen Welker, fue la testigo de este inesperado intercambio dialéctico

El plan del exvicepresidente consistía más en no cometer grandes errores (EFE/EPA/Alba Vigaray)

15 minutos. El presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, y el principal aspirante a ocupar su asiento en el despacho oval, Joe Biden, se enfrentaron en el último debate presidencial televisado. Y al contrario de lo que ocurrió en el primer cara a cara, este encuentro permitió dejar a un lado el caos de la campaña para contraponer mensajes sin un claro vencedor final.

El de Nashville (Tennessee) iba a ser el tercer debate entre ambos candidatos. Sin embargo, la anulación del segundo tras el contagio de Trump con coronavirus y la negativa del presidente a celebrarlo de forma telemática, condujo a que se jugaran en la recta final de su campaña una última carta, con la moderadora, Kristen Welker, por testigo.

El papel de Welker repartiendo tiempos y la amenaza de silenciar los micrófonos durante 2 minutos al inicio de cada segmento temático, finalmente derivó en un inesperado intercambio dialéctico sin grandes aspavientos. Eso sí, lejos de las escenas a las que acostumbra Trump, más amigo de la retórica beligerante que de la conversación sosegada.

A diferencia del primer debate presidencial, el formato sí dio pie a una confrontación de ideas, con un Trump más a la defensiva, más centrado en exponer los logros de sus 4 años en la Casa Blanca que en hablar de lo que puede hacer si obtiene un nuevo mandato. Por su parte, Biden se esforzó en vender el presidente que puede ser para EEUU.

Temas clave

La raza, la inmigración y la pandemia de coronavirus se colaron en una conversación en la que Biden hizo a Trump "responsable" de los más de 200.000 fallecidos por la COVID-19. El presidente no logró dar en la diana cuando, como venía anticipando durante días, atacó al aspirante demócrata por los negocios en el extranjero de su hijo Hunter.

Biden devolvió las críticas aludiendo a la supuesta cuenta bancaria de Trump en China y cuestionando las razones que llevan al presidente a no haber publicado ninguna de sus declaraciones de impuestos. "¿Qué está escondiendo?", preguntó quien fuese número dos durante el Gobierno de Barack Obama.

Trump le recriminó precisamente a Biden su etapa como vicepresidente, preguntando, por ejemplo, por qué no promovió entonces la reforma judicial que ahora defiende. "Tuviste 8 años para hacerla".

El exvicepresidente intentó quitarse parte del peso que arrastra de políticas pasadas reconociendo que fueron un "error", tanto la represión de la inmigración durante la Administración Obama como la ley de 1994 para combatir la delincuencia. Entretanto, Trump intentó resaltar su condición de figura externa al establishment en contraposición a la larga carrera política de su rival.

Posibles efectos de este último debate presidencial

El debate del jueves parecía más destinado al votante indeciso que al ya convencido, con los candidatos intentando pulir sus debilidades y sin un claro vencedor.

Un sondeo de CNN refleja que el 53 % de los encuestados creen que ganó Biden, frente al 39 % que apunta a Trump. Los datos, en ambos casos, en línea con lo que ya venían reflejando otros estudios sobre popularidad.

Para estas elecciones, además, se da la circunstancia de que al menos 42 millones de personas ya han depositado su voto. Lo han hecho mediante envío postal o de forma anticipada en los estados que ya han abierto las urnas. Se trata de una movilización previa sin precedentes.

El presidente de The Hispanic Council, Daniel Ureña, destacó que en el debate del jueves, "más civilizado", sí hubo "una confrontación de ideas" en temas relevantes. "Este cara a cara puede que ayude a orientar el sentido del voto a algún votante indeciso. No obstante, la pregunta sería: ¿queda a estas alturas algún votante indeciso?", planteó.

El partido previsiblemente volverá a jugarse en los conocidos como swing states. En estos estados, no está tan clara la victoria a favor de uno u otro partido y pueden oscilar cada 4 años. Uno de ellos es Pensilvania, al que Trump pareció apelar afeando las reticencias al fracking de Biden, crítico con este sistema de extracción de hidrocarburos y partidario de una "transición" energética.

Los demócratas, sin embargo, no pretendían que Biden cambiase ningún patrón en este último debate presidencial. El plan del exvicepresidente consistía más en no cometer grandes errores, según fuentes consultadas por NBC News. Biden, al que sus críticos -e incluso Trump- han recriminado su mal papel en los encuentros previos, logró salir indemne de los dos enfrentamientos públicos.

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