Las repercusiones de los atentados del 11-S siguen afectando a una gran cantidad de estadounidenses

La tecnología y en especial, la Inteligencia Artificial está siendo usada para ahondar en las investigaciones sobre lo ocurrido

Para muchas personas aún quedan preguntas que no han sido respondidas (Pexels)

15 minutos. Se cumplen 23 años del ataque terrorista del 11 de septiembre (11-S) contra el World Trade Center. Dada la complejidad, circunstancias y elevado número de víctimas del hecho, todavía se siguen produciendo repercusiones que afectan directa e indirectamente a una gran cantidad de estadounidenses.

Para muchas personas aún quedan preguntas que no han sido respondidas. Para algunos, se trata de personas obsesionadas con teorías conspirativas, pero ellos se definen a sí mismos como buscadores de la verdad, o “truthers”, como se les conoce en inglés.

¿Por qué las torres de derrumbaron si habían sido construidas para soportar el impacto de un avión comercial? ¿Por qué se desplomaron en caída libre y de manera uniforme? ¿Por qué se derrumbó la Torre 7 del World? ¿Por qué ninguna cámara del Pentágono y sus alrededores captó el avión que se estrelló contra su sede? ¿Por qué los restos de ese avión y del vuelo 93 que se estrelló en Pensilvania no se parecen a otras escenas de accidentes de aviones? Son algunas de las preguntas que todavía se hacen los truthers.

La tecnología y en especial, la Inteligencia Artificial está siendo usada para ahondar en la investigación sobre los hechos y sus consecuencias. La página web del Movimiento por la Verdad del 11-S (911truth.org) ya cuenta con un chatbot con el que las personas pueden consultar las versiones oficiales y alternativas sobre el atentado y sus consecuencias.

Condena de los autores

El pasado 31 de julio, Khalid Sheikh Mohammed, acusado de ser el cerebro tras los atentado y dos colaboradores llegaron a un acuerdo con la fiscalía y se declararon culpables para evitar la pena de muerte.

Mohammed fue detenido en 2003 en Pakistán y desde 2006 se encuentra recluido en la cárcel de Guantánamo. En 2007 confesó haber ideado los ataques, sin embargo un año después la Corte Suprema de Justicia cuestionó los métodos usados para obtener tales confesiones. Es por ello, que una confesión de culpabilidad fue vista como una buena opción por la fiscalía, dada la complejidad del caso. Su juicio estaba previsto para 2021, pero fue aplazado por la pandemia.

La noticia del acuerdo no fue bien recibida por los familiares de las víctimas y en general por el público estadounidense, que debido a la gravedad de sus crímenes, no ven con buenos ojos otra sentencia distinta a la pena de muerte. Por esta razón, dos días después, el secretario de Defensa, Lloyd Austin, decidió revocar el acuerdo.

“Personalmente, yo quería ver un juicio”, dijo. “Y simplemente me han quitado la justicia que esperaba, un juicio y el castigo”. “Eran cobardes cuando planearon el ataque. Y son cobardes hoy”, afirmó Terry Estrada, presidenta nacional de un grupo de familias de víctimas llamado 9/11 Families United (Familias Unidas del 9/11).

Personas continúan muriendo a causa de los ataques del 11-S

Más de 24.000 personas fueron diagnosticadas con cáncer y al menos 1.500 han muerto desde entonces. En su mayoría, corresponde a rescatistas y personal que trabajó en la zona cero tras el derrumbe de las torres. Muchas de estas personas estuvieron expuestas a sustancias químicas que formaban parte de las construcciones. La mayoría tiene distintos tipos de cáncer, siendo los más comunes los de piel, próstata, pulmón y tiroides.

Alrededor de 118.000 personas están registrados en el Programa de Salud del World Trade Center; de ellos, 14.000 son hispanos.

El caso más emblemático de estas personas afectadas por el polvo del derrumbe es el de Marcy Borders, quien fue inmortalizada en una fotografía conocida como la Dama del Polvo (Dust Lady).

Borders llevaba un mes trabajando en un banco en Las Torres Gemelas cuando ocurrió el ataque y nunca se recuperó. Cayó en depresión, se separó de su pareja, perdió la custodia de sus hijos y se volvió adicta a varias sustancias. Sin embargo, luego de que se dio a conocer la noticia sobre la muerte de Osama Bin Laden, Borders mostró una importante recuperación y volvió a estar sobria.

En 2014 Borders fue diagnosticada con cáncer de estómago y murió un año después a los 42 años de edad. El sistema de salud le reclamaba una deuda de 190.000 dólares por su tratamiento. Hasta el último día conservó el vestido que llevaba en la icónica foto, sin limpiar el polvo.

Escombros y restos humanos

Uno de los pasos más importantes y difíciles para retomar la normalidad tras los ataques era deshacerse de las 600.000 toneladas de escombros que generaron los derrumbes. La gran solución fue un controversial vertedero en Staten Island que había sido cerrado seis meses antes por sus problemas de contaminación.

Desde la misma noche del 11 de septiembre comenzaron a llegar barcazas con escombros a Fresh Kills, que para el momento era el vertedero al aire libre más grande del mundo. Los materiales crearon una colina de 25 metros de alto.

El problema es que no se trataba solo de escombros, también habían restos humanos. Las autoridades dieron un tratamiento especial a estos materiales y enterraron aparte de la basura del lugar. Sin embargo, esto no convenció a algunas familias de las víctimas, que exigieron la búsqueda de los restos para darle una sepultura digna. El caso llegó a los tribunales pero la demanda no prosperó.

Recientemente, los restos encontrados en el vertedero fueron llevados a una sección privada del Museo y Memorial Nacional Septiembre 11. Pero esto tampoco, complació a algunos de los familiares que critican que los restos de las víctimas sean exhibidos como piezas de atracción turística.

Ahora hay nuevas razones para el cierre del vertedero de Fresh Kills, que será convertido en un gran parte de áreas verdes que será inaugurado en 2035.

Reflexiones actuales

La reacción que tuvo el gobierno de los Estados Unidos y la forma en que fue llevada la investigación sobre los atentados, hizo que muchos tuvieran dudas sobre las explicaciones de lo ocurrido. El informe de la Comisión del 11-S y la actuación de los medios tradicionales parecían estar allí para respaldar la versión oficial.

La información y el conocimiento son vitales para que los ciudadanos tomen decisiones acertadas. La falta de transparencia y de rendición de cuentas, solo hará que las narrativas alternativas se hagan cada vez más importantes dentro de los debates del 11-S.

Más vistas