Últimas 15minutos

Estados bisagra decidirán quién será el próximo presidente de EEUU

Las cualidades de candidato no tradicional de Donald Trump ha impulsado la importancia de estos pocos estados caracterizados por no tener una intención de voto fija en las elecciones

Florida está considerada como el estado bisagra más importante por sus 29 votos de Colegios Electorales (Cristóbal Herrera/EFE)

15 minutos. Los republicanos y los demócratas cuentan con bastiones tradicionales que elección tras elección se decantan por su candidato a la Casa Blanca. Pero hay otros donde el electorado no es tan fiel. Son precisamente estos, a los que se conoce como 'swing states' o 'estados bisagra', los que decantan la balanza de uno u otro lado.

Su importancia radica principalmente en el hecho de que la elección del presidente no es directa, sino que lo que votan los ciudadanos es a sus representantes en el Colegio Electoral, que a la postre serán los que elijan al presidente. Cada estado cuenta con un número de representantes en función de su población y dado que en ellos --salvo Nebraska y Maine-- el ganador se queda con todos, perder nunca es una opción.

El uso del término "swing states" lo acuñó en 1936 el diario The New York Times durante la campaña de Franklin D. Roosevelt, pero no fue hasta las ajustadas elecciones de 2000 cuando comenzó a cobrar fuerza y los 'estados bisagra' se convirtieron en el principal foco de interés no solo de los candidatos, sino también de la prensa.

Histórico batacazo

Aunque varían entre elecciones, en general se trata de en torno a una docena de estados, puesto que desde 2000 en 38 de los estados del país el voto en las presidenciales ha ido a parar al mismo partido.

Según la organización National Popular Vote, durante las ocho primeras semanas de campaña, el 80 por ciento de los 122 actos tuvo lugar en siete estados: Florida, Pensilvania, Michigan, Carolina del Norte, Wisconsin, Nevada y Arizona.

Sin embargo, como se demostró en 2016, Trump no es un candidato tradicional y su candidatura dio el mayor batacazo en la historia electoral de estos estados al llevarse la victoria en varios considerados demócratas. Esta elección servirá para ratificar si se trató de algo circunstancial o de un cambio duradero.

Florida

El más importante de todos los "swing states" es sin duda Florida, ya que en juego están 29 de los compromisarios del Colegio Electoral.

Tal y como están las cosas, con Biden con una ventaja de unos 10 puntos a nivel nacional, si Trump aún quiere dar la campanada el 3 de noviembre, sus opciones pasan en gran medida por Florida.

Según FiveThirtyEight, si el candidato demócrata gana en Florida sus opciones de conseguir la mayoría en el Colegio Electoral aumentan un 99 por ciento, mientras que en el caso de Trump, solo aumentarían en un 39 por ciento.

No obstante, como subraya su director, Nate Silver, si el presidente gana en este estado, en el que los sondeos han registrado un empate, también podría hacerlo en otros en los que se encuentra en la misma situación.

Pensilvania

Con sus 20 votos electorales, puede ser el estado donde se decida la Presidencia. En 2016, menos de 45.000 votos dieron la victoria a Donald Trump y este año las zonas suburbanas de Filadelfia, Pittsburgh, Scranton o Erie son la clave para que Joe Biden.

El estado natal de Biden --quien luego creció en Delaware-- fue para Trump en 2016 --la primera vez que un candidato republicano ganaba desde 1988--, pero no por una contundente mayoría y ahora el candidato demócrata parece partir con ventaja para alzarse con la victoria, entre otras cosas gracias al mayor peso demográfico que tienen ciudades como Pittsburgh y Filadelfia.

Biden cerró este domingo con dos actos en Filadelfia, el primero de ellos con feligreses y pastores afroamericanos, en un intento por movilizar al electorado negro, tradicionalmente demócrata y que según la consultora de analítica electoral Catalist aún no ha ejercido el voto en un 75 %.

"Pensilvania es fundamental en estas elecciones", aseguró Biden, quien recordó el poco margen que dio el estado a Trump en 2016. "El poder de cambiar este país está literalmente en sus manos", añadió.

Biden y su compañera de fórmula, Kamala Harris cerraron con sendos eventos en Pittsburgh y Filadelfia, los dos fortines demócratas en el estado, una campaña enmarcada en el lema "Batalla por el Alma de la Nación".

Michigan

A orillas de los grandes lagos, con Canadá a la vista y Detroit, la "ciudad del motor" como símbolo, el estado tradicionalmente ha votado por los demócratas.

Fue el corazón de la industria automotriz del país, y con ello uno de los pesos pesados del poder de los sindicatos en EEUU.

Las tres grandes empresas del sector, Ford, General Motors y Chrysler, aún tiene su sede en el estado, aunque su influencia ha disminuido notablemente.

Y en 2016 Trump dio la sorpresa al imponerse a su rival demócrata, Hillary Clinton, por un estrecho margen de menos de 11.000 votos. "Si no hubiéramos ganado Michigan no estaría aquí. Vamos a ganar de nuevo, y regresar a ese maravilloso lugar, la Casa Blanca", dijo Trump durante un acto este domingo bajo una fría lluvia en Washington (Michigan).

Michigan cuenta con casi 10 millones de habitantes, de los cuales un 5 % son latinos, y tiene 16 votos electorales.

Texas

Dos mil kilómetros al sur, en la frontera con México, Texas ha sido durante mucho tiempo un bastión republicano.

De hecho, el último candidato demócrata en ganar la contienda en ese estado sureño fue el expresidente Jimmy Carter (1977-1981), hace casi medio siglo.

Pero el récord de más de 9,6 millones de votantes tempranos apunta a que esta tendencia podría cambiar este 3 de noviembre.

En 2016, cuando Trump venció por 9 puntos porcentuales, la participación total en Texas fue del 59,4 %, mientras que con los datos de votación actuales, el estado ya ha alcanzado el 57 % de participación.

Eso da cuenta de lo reñida que estará la batalla por uno de los estados que da más votos electorales (38) para llegar a los deseados 270 que otorgan la Presidencia.

La media ponderada de Real Clear Politics para las últimas encuestas dan como vencedor a Trump por una distancia de 2,3 puntos, por lo que perder ese estado sería, sin duda, un duro golpe para las aspiraciones del actual presidente para continuar en la Casa Blanca.

Y gran parte del poder de decisión caerá en manos de la población latina, ya que supone el 30 % del censo electoral de Texas, según datos del centro de investigación Pew.

Otros grupos demográficos cruciales para los comicios presidenciales en Texas serán la gente joven, los universitarios graduados y las mujeres de los suburbios de Houston, Dallas, San Antonio y Austin, las grandes ciudades.

Carolina del Norte

Carolina del Norte es otro de los estados en disputa para estas elecciones. Aquí están en disputa 15 Colegios Electorales que en nueve de las diez últimas presidenciales han ido a parar para los republicanos, con la excepción de Barack Obama en 2008. En esta ocasión, las opciones de Trump pasan por movilizar el voto rural como hizo en 2016 y contar con que el peso de las ciudades, que se inclinan hacia Biden, sea menor.

Arizona

En lo que se refiere a Arizona, otro de los estados que los expertos coinciden en considerar como 'bisagra' este año, hay 10 Colegios Electorales en juego. Este estado fronterizo con México ha votado republicano en todas las presidenciales desde 1952, salvo en 1996 cuando apoyó a Bill Clinton.

Ahora, sin embargo, Arizona parece inclinarse hacia Biden, algo que se explica por el hecho del tirón que los demócratas tienen entre los votantes de las zonas suburbanas y al cambio en su electorado, con un peso creciente de los votantes hispanos. En 2016, estos últimos representaron a uno de cada cinco votantes y respaldaron con contundencia a Hillary Clinton.

No obstante, dada el aumento de las comunidades de jubilados, su electorado también es ligeramente mayor que la media del país. Aunque a priori esto podría beneficiar a Trump, la pandemia, que aquí ha golpeado con fuerza, le ha arrebatado parte del respaldo del segmento mayor de 65 años, incluso en el feudo tradicional conservador del condado de Maricopa.

Wisconsin

Por último, otro de los 'swing states' que entra en todas las quinielas es Wisconsin. Este estado del llamado 'rust belt' (el cinturón de óxido) es uno de los más castigados por la pandemia y fue además escenario el pasado agosto de protestas en el marco del movimiento Black Lives Matter tras disparar un policía contra un afroamericano en Kenosha.

Aunque demográficamente, con su población mayoritariamente de clase obrera y rural de raza blanca, debería ser un estado fácil para Trump. En 2016 fue el estado que inclinó la balanza a su favor pero esta vez los sondeos dan la punta a Biden. Para materializar esa ventaja, el demócrata necesitará una alta participación en Milwaukee, la principal ciudad del estado.

Ver más