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EEUU condenó los "atroces" atentados en Afganistán

Los ataques de los talibán y las operaciones de seguridad han continuado en el país a pesar del acuerdo de paz firmado el 29 de febrero

El secretario de Estado dijo que, durante el mes del Ramadán y en medio de la pandemia de coronavirus, ambos ataques "son particularmente atroces" (Chris Kleponis/Polaris)

15 minutos. El Gobierno de Estados Unidos (EEUU) condenó este martes los "atroces" ataques contra un hospital del oeste de Kabul apoyado por la organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF) y el funeral de un político en el este de Afganistán. Ambos incidentes se saldaron con cerca de 40 muertos, por lo que pidió al Gobierno afgano y a los talibán "cooperar" para llevar a los responsables ante la Justicia.

"Estados Unidos condena en los términos más enérgicos los dos horribles ataques terroristas en Afganistán". Así lo dijo el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, en un comunicado.

En referencia al ataque del hospital, Pompeo especificó que "cualquier ataque a inocentes es imperdonable" pero atacar a bebés y mujeres durante el parto "en el santuario de un hospital es un acto de pura maldad".

El secretario de Estado dijo que, durante el mes del Ramadán y en medio de la pandemia de coronavirus, ambos ataques "son particularmente atroces".

Asimismo, resaltó que los talibán negaron su implicación en los ataques y que los condenaron. "Los talibán y el Gobierno afgano deberían cooperar para llevar a los responsables ante la Justicia", precisó Pompeo.

"Mientras no haya una reducción sostenida de la violencia y sí un progreso insuficiente hacia un acuerdo político negociado, Afganistán seguirá siendo vulnerable al terrorismo", dijo.

"El pueblo afgano merece un futuro libre de terror y el proceso de paz en curso continúa presentando una oportunidad crítica para que los afganos se unan para construir un frente unido contra la amenaza del terrorismo", señaló.

El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, anunció el reinicio de la ofensiva de las fuerzas de seguridad contra los talibán. La razón: el incremento de los ataques y a pesar de los intentos por lanzar un proceso de paz en el país.

Negociaciones

Por su parte, los insurgentes denunciaron en un comunicado que "los enemigos de la paz han empezado a trabajar horas extra después de la firma del histórico acuerdo" con EEUU "para causar el caos y la confusión" y "obstruir la aplicación exitosa del acuerdo, destinado a lograr una paz duradera en Afganistán".

Los ataques de los talibán y las operaciones de seguridad han continuado en el país a pesar del acuerdo del 29 de febrero. La situación llevó a los insurgentes a denunciar a finales de abril que Washington no estaba cumpliendo con su parte.

EEUU recordó en varias ocasiones que el acuerdo contempla que actuará para defender a las fuerzas de seguridad afganas a repeler ataques por parte de los talibán. Específicamente, por los obstáculos relacionados con el proceso de liberación de presos y capturados.

El acuerdo preveía la liberación de 5.000 prisioneros de dicho grupo por parte del Gobierno afgano antes del inicio de las conversaciones de paz. Este tema se ha convertido en el principal escollo de cara al pistoletazo de salida al proceso.

El Gabinete afgano aceptó liberar a 1.500 presos como gesto de buena voluntad para posibilitar el diálogo con los talibán. Sin embargo, los milicianos exigen que entregue a los 5.000 prisioneros contemplados en el pacto firmado con EEUU.

Por contra, la Presidencia afgana condicionó estas liberaciones. Pidió a los talibán que "reduzcan la violencia" y "el asesinato de afganos". Esto, ante la negativa de los insurgentes de aceptar los distintos llamamientos a un alto el fuego, incluido uno con motivo del mes de Ramadán.

El acuerdo de Doha entre los talibán y EEUU estableció un calendario de retirada de las tropas estadounidenses e internacionales. No obstante, no estipuló un alto el fuego.

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