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Todo empieza con voluntad

Pensar en Venezuela destacando en el mundo por sus jugadores de tenis puede parecer una utopía pero es algo que se puede lograr

En Venezuela nunca se desarrolló una estructura exitosa en torno al tenis (Tenis en el Atlantico/ Pixabay)

“Sin cambio no hay progreso”. ¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase? Suena un tanto idealista y quizás hasta cliché, pero, ¿será cierta? Puede que lo sea, pero puede que no. El hecho es que, para cambiar, así como para progresar, hace falta tener una cosa: Voluntad. Y el tenis no es la excepción.

Podemos tomar como ejemplo el caso de Argentina; país que luego de la explosión tenística de Guillermo Vilas, en los años 70, y sin contar con un gran poder económico, logró formar un gran poder tenístico a nivel mundial, porque tuvo la voluntad de crear y organizar una estructura.

Posteriormente, ese país pasó a tener una rica cultura en este deporte y se convirtió en una máquina de producir jugadores exitosos profesionalmente.

Por eso pienso nuevamente en mi país, Venezuela. Para cambiar el nivel tenístico que hemos tenido a lo largo de la historia y crear una estructura sólida, se necesita precisamente eso, Voluntad.

Cambio de mentalidad

Me quiero enfocar principalmente en dos cosas: primero, pensar en hacer mucho con poco y, segundo, que es posible lograr el éxito profesional siendo un tenista venezolano.

Esto implicaría tener una importante intención de cambio de mentalidad, lo que considero muy necesario para el país en general, no solo para su tenis. Sin necesidad de señalar con el dedo a nadie y a menos que suframos una mitomanía generalizada, la evidencia nos indica que en Venezuela nunca hemos tenido una estructura que pueda generar una numerosa cantidad de tenistas con éxito profesional.

Lo anterior puede evidenciarse en el el hecho de que tan solo unos pocos han podido entrar en el top 200 del ranking mundial de la ATP o de la WTA.

La verdad es que en el país, incluso cuando hubo dinero, nunca se desarrolló una estructura exitosa en torno al tenis. Por eso, el primer paso para cambiar y mejorar en este sentido es tener una verdadera disposición.

Ahora, imaginemos un mundo ideal en Venezuela, con una economía sana y seguridad jurídica. Un país donde tanto el sector público como el privado contribuyan al desarrollo del deporte. En este momento, ese escenario es tan solo un sueño, pero preguntémonos, ¿qué deberíamos hacer con el tenis en Venezuela si tuviésemos recursos y unas condiciones de vida ideales?

¿Qué hacer?

Desde mi punto de vista, lo primero sería crear una gran infraestructura para el tenis y enfocarse primordialmente en la base. Con esto me refiero, sobre todo, a los jóvenes tenistas en edades de formación.

Para mencionar propuestas concretas, podemos poner como ejemplo que cada uno de los estados del país debería tener al menos una sede como el complejo de Naguanagua en la ciudad de Valencia, en el céntrico estado Carabobo. Considero también que ciudades como Caracas, Valencia, Barquisimeto, Maracay, Maracaibo y Mérida, donde más se practica el tenis en el país, y sobre todo el de alto rendimiento, deberían tener varias instalaciones como la mencionada.

Otro paso importante es la renovación y mejora de las sedes existentes. ¿Qué buscamos con esto? Si queremos ser un país que produzca masivamente tenistas con aspiración al éxito profesional, estas sedes deberían contar con gimnasios capacitados y con buenos equipos, espacio adecuado para la fisioterapia, tienda para encordar y comprar ropa, espacio para el trabajo psicológico y mental y, finalmente, canchas con una mezcla entre arcilla roja y cemento para crear jugadores más completos.

Por último, y lo más importante, toda esta infraestructura tiene que venir acompañada de formadores y preparadores de alto nivel, sean extranjeros o venezolanos.

El trabajo debe enfocarse, como mencioné anteriormente, en construir una base sólida para que desde muy joven, se pueda practicar con las condiciones adecuadas, obtener el conocimiento técnico-táctico necesario y ver un panorama ideal para considerar dedicarse a este deporte.

No perdemos nada

Eso es lo que vemos en los países con estructura tenística seria. Pensar en esto en el presente para Venezuela podría considerarse una utopía, pero no se pierde nada al imaginárselo.

Lamentablemente, nuestro escenario está muy lejos del ideal. Desde hace un tiempo vivimos una realidad política, social y económica que hace que nuestro país sea de los más problemáticos del mundo para vivir.

En el caso del tenis, ni remotamente tenemos una estructura como la argentina o un apoyo privado como el brindado por Colsanitas en Colombia, que tan buenos resultados le ha dado a ese país. Por eso debemos preguntarnos, ¿con nuestra realidad actual qué podríamos hacer con el tenis? En mi opinión, enfocarse en la base.

Con las limitaciones existentes, pienso que todo el enfoque debería dirigirse a la parte formativa, allí deberían estar trabajando los mejores entrenadores que aún hagan vida en Venezuela. Hacia allá deben enfocarse la mayoría de los recursos públicos y privados que se dirijan al tenis.

Además, plantearía mejorar las sedes públicas existentes. Se podría empezar, por ejemplo, renovando profesionalmente la sede de la Federación Venezolana de Tenis. También, arreglando el Centro de tenis La Paz, lo que sería algo muy importante para las zonas más populares de Caracas.

Otra idea que considero importante es incentivar a los clubes privados para permitir que socios e invitados puedan entrenar a alto rendimiento en sus instalaciones. Esto es importante debido a la gran cantidad de canchas en el país que están dentro de centros privados.

También se podrían variar las competencias y torneos que se realizan. Por ejemplo, se podría masificar y promover las competencias en equipo estilo interclubes. Incluso se les puede dar importancia a nivel juvenil competitivo. Esto podría contribuir a aliviar la presión de muchos jóvenes que suelen enfocarse en el lugar que ocupan en el ranking y en los torneos organizados por la Federación y permitiría tener muchas alternativas de competencia y modalidad.

Es cosa de voluntad

Por último, pero no menos importante, y también posible en nuestro panorama actual, es procurar que progresivamente el tenis se vaya popularizando. Para comenzar se puede mejorar su imagen haciendo un trabajo de redes sociales y de marketing profesional. También se puede incentivar e incluir a sectores de la sociedad que no conocen este deporte o nunca lo han practicado.

Los resultados de estas propuestas solo se verían, lógicamente, a largo plazo. Sin embargo, ante nuestra realidad tenística, la única meta real que podríamos trazarnos es tratar de construir una base sólida, mantenerla y evolucionar hasta que algún venezolano trascienda y pueda inspirar a toda una camada y a futuras generaciones, como Guillermo Vilas lo hizo en Argentina y como, seguramente, Robert Farah y Juan Sebastián Cabal lo harán en Colombia.

Esto que hoy nos parece un sueño es algo a lo que podemos llegar. Eso sí, lo que necesitamos, fundamentalmente, es voluntad.

Antonio José Ramírez es periodista y coach de tenis

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