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Hasta siempre, Goyo Benito, el "Hacha Brava"

Fue uno de los jugadores que mejor leía a la grada. Sabía hacer feliz a los aficionados

Era un central, duro, muy duro. Sus facultades físicas le invitaban a un juego aéreo expeditivo, sin contemplaciones (Cortesía @realmadrid)

15 minutos. "Hacha Brava" Gregorio Benito. Así lo bautizó el recordado Héctor del Mar en sus narraciones en Radio Intercontinental. Era un apelativo real y cariñoso al mismo tiempo por la entonación afectuosa del narrador. Benito era un central, duro, muy duro. Sus facultades físicas le invitaban a un juego aéreo expeditivo, sin contemplaciones. Fue atleta antes de futbolista. En la década de los 70 no había realización de televisión del siglo XXI. Todo equipo tenía su central mazas. Y llovían los palos en todos los estadios.

Benito tenía una gran elasticidad y sabía encender al público del estadio Bernabéu. Era uno de los jugadores que mejor leía a la grada. Sabía hacer feliz a los aficionados, con su temperamento, su honestidad y su jugada favorita, que levantaba al público. Goyo Benito disfrutaba saliendo al lateral a cubrir una subida de sus compañeros Juan Cruz Sol o Camacho en la banda.

Lanzado, como un avión, sacaba sus piernas en forma de tijera y despejaba balones, cortaba situaciones de peligro, que el socio aplaudía a rabiar. Benito y sus acciones eran vitaminas para el Bernabéu, especialmente en los partidos grandes.

A veces, se pasaba de frenada y el rival volaba por los aires. Era otra época. Otro fútbol. Con más permisividad arbitral. Y los centrales como Benito sacaban provecho, jugando al límite del reglamento.

Convertido en leyenda

Johan Cruyff probó su medicina. Y sobre todo, un delantero del Sevilla FC, Biri Biri. Nacido en Gambia, Biri Biri se convirtió en leyenda del sevillano, un futbolista de fuste, de lo mejor que pasó por la Liga española en toda su historia. La afición le sigue recordando en su fondo. Y cuando está por Sevilla, Biri Biri entra a hombros bajo palio en el Sánchez Pizjuán.

Biri Biri, un día harto de los palos que le daba Goyo Benito, le soltó una frase para la historia del fútbol moderno. “Señor Benito, no me pegue usted más”.

Goyo Benito se hizo hostelero después del fútbol. Fijo en la selección española de la época de Ladislao Kubala, el central del Madrid abrió luego un mítico local, el pub Lancaster, enfrente del Bernabéu, punto de encuentro del madridismo de los 80.

Miguel Ángel; Sol, Benito, Pirri, Camacho; Angel, Del Bosque, Stielike; Juanito, Santillana y Cunningham. Once para la nostalgia. Goyo Benito se fue de este mundo en plena pandemia. El Real Madrid le hará el homenaje que merece. Como muchos otros futbolistas, el Alzheimer entró en su vida sin piedad. Pero, el madridismo y el fútbol español nunca olvidarán el carácter de Goyo Benito, duro en el campo; corazón enorme en la calle.

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