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Una de cada cinco mujeres periodistas amenazadas en Internet recibe ataques reales

Según el informe de la Unesco, los impactos en la salud mental fueron la consecuencia más frecuente de las agresiones en línea (26 %)

Los mensajes misóginos estaban vinculados a su labor en coberturas sobre derechos de las mujeres, como la legalización del aborto (Pixabay)

15 minutos. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) denunció este jueves que una de cada 5 mujeres periodistas que recibió amenazas en Internet también padeció ataques en la vida real, sobre todo las árabes.

Los mensajes misóginos estaban vinculados a su labor en coberturas sobre derechos de las mujeres, como la legalización del aborto. Así lo explicó el jefe de la sección de libertad de expresión y seguridad periodística de la Unesco, Guilherme Canela.

Esta conclusión se extrae del estudio The Chilling: tendencias mundiales de la violencia en línea contra las mujeres periodistas, según el cual la etnia juega un factor de peso. Un 64 % de las mujeres periodistas blancas encuestadas dijeron haber sido atacadas en Internet, frente al 86 % de las indígenas y al 81 % de las afroamericanas.

Lo mismo sucede con la orientación sexual. El 72 % de las mujeres heterosexuales indicaron que habían sido atacadas en Internet. Además, las tasas de quienes se identificaban como lesbianas (88 %) y bisexuales (85 %) eran más altas.

El informe, el primero de este tipo y elaborado por el Centro Internacional de Periodismo (ICFJ), se basó en una encuesta a 901 periodistas de 125 países. Allí se concluye que las mujeres periodistas árabes tienen más posibilidades de que la amenaza en Internet se traduzca en un ataque de verdad.

Más de la mitad (53 %) de quienes se identificaron como árabes y dijeron que habían experimentado ataques creen que fueron sembrados en Internet. Esto contrasta con el 11 % de las mujeres blancas y el 20 % en general.

"Las periodistas encuestadas dijeron que son ataques coordinados por intereses de los poderosos". Vale decir, desde el crimen organizado hasta líderes políticos, precisó Canela.

Salud mental

Según el reporte, los impactos en la salud mental fueron la consecuencia más frecuente de los ataques en línea (26 %). De hecho, algunas profesionales buscaron atención médica o ayuda psicológica.

Además, el 30 % de las víctimas decidieron "autocensurarse". ¿Cómo? Minimizando sus coberturas, cambiando de temas o evitando hablar de asuntos que llevaron a propiciar esas ofensas.

Otra conclusión es que solo el 11 % de las periodistas encuestadas informaron de sus casos de violencia virtual a las autoridades policiales. Un escaso 8 % sí emprendió acciones legales.

Y a pesar de los avances alcanzados por los medios de comunicación en los últimos años, solo una de cada 4 periodistas informaron de estos ataques a su empresa. El 10 % se encontraron con el silencio de sus responsables cuando dieron el aviso.

Canela estimó que urge "crear un sistema de apoyo a las mujeres que sufran estos ataques para que, efectivamente, puedan llevar adelante las denuncias".

Libertad de expresión en jaque

"En muchas redacciones los jefes son hombres y es muy importante que ellos no minimicen estos problemas. Son un ataque individual a cada una de estas mujeres, pero también son un ataque colectivo a la libertad de expresión", añadió.

El informe también reúne 2 estudios sobre más de 2,5 millones de mensajes en Facebook y Twitter dirigidos a la británica Carole Cadwalladr y la filipina Maria Ressa. Ambas fueron objeto de vejaciones por ejercer un periodismo crítico en sus respectivos países.

Ressa, galardonada este mes con el Premio Mundial de Libertad de Prensa Unesco/Guillermo Cano 2021, recibió amenazas de muerte, violación y ataques con tintes racistas, sexistas y misóginos en forma de texto e imágenes.

Gran parte de esos abusos fueron alimentados por declaraciones de políticos, personas influyentes en las redes y blogueros partidistas del Gobierno del filipino Rodrigo Duterte. En el caso de la británica, estuvieron motivados por sus artículos sobre la elección del expresidente estadounidense Donald Trump y las irregularidades de la campaña a favor del Brexit.

Por casos como estos, la Unesco pide transparencia a las redes sociales para saber cómo gestionan los mensajes vejatorios, así como el papel de los algoritmos y la moderación de contenidos con el objetivo de aumentar la rendición de cuentas de las plataformas digitales.

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