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Un garaje parisino pasa de acoger prostitutas a cultivar setas

El confundador de las granjas subterráneas dijo que este sistema hace posible cultivar este tipo de productos a gran escala

En "La Caverne", todo el sistema eléctrico que se utiliza para cultivar setas procede de placas solares (EFE/EPA/Christophe Petit)

15 minutos. Antiguo punto de prostitución y de venta de drogas, un garaje parisino de 3.000 metros cuadros pasó a producir semanalmente hasta una tonelada de endivias biológicas y de setas, entre ellas las apreciadas shiitake.

"Hace cuatro años, en este garaje había tráfico de drogas y prostitución y, después de la intervención de la policía, quedó abandonado. Ahora somos más de diez trabajadores elaborando productos bio y cero emisiones", explica a Efe Jean Noël, cofundador de la start-up "La Caverne", situada en el degradado barrio parisino de La Chapelle.

Un invernadero subterráneo

Su impulsor estudió ingeniería térmica y empezó a cultivar en un búnker del siglo XIX en Estrasburgo (noreste de Francia).

Un trabajador mueve cajas de endivias orgánicas después de la cosecha en la granja subterránea 'La Caverne' (La Cueva) en París, Francia (EFE/EPA/Christophe Petit)

En "La Caverne", todo el sistema eléctrico que se utiliza para cultivar setas procede de placas solares. La poca cantidad de agua necesaria para estos alimentos viene del grifo y los repartidores distribuyen la producción en bicicleta. La meta es reducir las emisiones de gases contaminantes al máximo.

"A la gente cada vez le gusta más saber de dónde viene su comida, cómo ha sido producida y cómo ha llegado hasta su plato", asegura el empresario, quien distribuye su mercancía, a un precio más alto que la media del mercado, principalmente a restaurantes y tiendas que venden productos ecológicos y de proximidad.

La iniciativa tuvo tan buena acogida que a finales de año "La Caverne" prevé abrir un nuevo espacio, donde cultivará los clásicos champiñones de París.

Un modelo sostenible expansión

Iván, uno de los agricultores del antiguo garaje de La Chapelle, asegura que los champiñones son como sus "hijos". "Los veo crecer, y recoger el fruto de lo que plantaron es muy gratificante", asegura.

En esta huerta subterránea, que comenzó a funcionar en 2017 inspirada en otras iniciativas de Japón, Holanda y el Reino Unido, se cultivan las variedades shiitake y el "hongo llorón", que salen de unos bloques de tierra húmeda que también fue reciclada.

"Los champiñones necesitan muy poca luz, que les proporcionamos de forma artificial y las endivias crecen en la más absoluta oscuridad", detalla Noël.

Vista general del distrito de Porte de la Chapelle donde se encuentra la granja subterránea 'La Caverne' (La Cueva) debajo de la segunda torre vista a la derecha en París, Francia (EFE/EPA/Christophe Petit)

El confundador de las granjas subterráneas dijo que este sistema hace posible cultivar este tipo de productos a gran escala.

Dentro de esta corriente otro proyecto experimenta en el sur de París con producir fresas en las paredes de los antiguos contenedores marítimos.

El objetivo: conseguir siete toneladas anuales de este fruto con energía cien por cien renovable y sin pesticidas.

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