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La ONU alerta sobre riesgos de desatender los programas de salud mental y tratamiento de adicciones

El organismo llamó la atención por la escasez de ciertos medicamentos debido a la atención de la pandemia

El presidente de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, Cornelis de Joncheere, presentó el informe anual 2020 (EFE/EPA/Christian Bruna)

15 minutos. La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), un organismo de la ONU encargado de velar por el cumplimiento de los tratados contra las drogas, pidió no desatender los programas de salud mental y, especialmente, los de desintoxicación, durante la pandemia de COVID-19.

En su informe anual, difundido este jueves en Viena, la JIFE se muestra preocupada por la suspensión o la interrupción de los programas de salud mental y de tratamiento de adicciones en más de 40 países durante los pasados meses debido a la COVID-19.

Los expertos recuerdan que quienes acuden a estos programas son especialmente vulnerables a la soledad y al aislamiento social que suponen las medidas de confinamiento y las restricciones impuestas para contener el virus.

"La falta de acceso a los servicios esenciales de tratamiento como resultado de la pandemia de COVID-19 resulta extremadamente preocupante", señala el informe. Agrega que "un prolongado distanciamiento físico y el aislamiento social suponen una carga emocional mayor para las personas con problemas de salud mental y trastornos por consumo de sustancias".

Las restricciones a la movilidad han causado numerosos problemas a personas que siguen programas de tratamiento de la drogadicción. En ese sentido, el órgano de la ONU indica que eso pudieron agravar ciertos trastornos, y la salud mental en general.

Prácticas peligrosas

Los expertos indican que algunos consumidores de heroína que no pudieron acceder a tratamientos de sustitución con metadona sufrieron fuertes síntomas de abstinencia. Además, la escasez de heroína por las restricciones llevó a algunos a incurrir en prácticas más arriesgadas, como inyectarse la droga.

La escasez de drogas debido a la restricciones a la movilidad hizo también que algunos drogodependientes trataran de buscar alternativas más baratas y peligrosas.

"Es necesario mejorar los servicios de prevención y tratamiento con base empírica a fin de evitar un incremento en los trastornos por consumo de drogas y los problemas de salud mental", requiere el presidente de la JIFE, el holandés Cornelis de Joncheere.

Escasez de medicamentos

Este órgano de la ONU también muestra preocupación por la escasez de ciertos medicamentos bajo control internacional.

"La creciente demanda para el tratamiento de pacientes con COVID-19 ha creado más escasez y ha interrumpido el tratamiento y otros servicios relacionados con la salud", señala el informe.

La JIFE mencionó la escasez de medicamentos como el fentanilo y el midazolam en algunos países. Estos tienen alta demanda para atender a los pacientes con COVID-19 ingresados en unidades de cuidados intensivos.

Esos analgésicos como la codeína, el fentanilo, la hidrocodona, la morfina y la oxicodona contra el dolor, se consumen más en países ricos.

Aunque el informe no tiene datos de 2020, antes de la pandemia había gran desigualdad en el uso de paliativos contra el dolor.

En 2019, el 80 % de la población que vive en países en desarrollo empleó menos del 13 % de la morfina para tratamientos paliativos.

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