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Los traumas psicológicos que deja COVID-19

Mientras en Australia las colas en los supermercados se hacen por el papel higiénico, en EEUU se forman en los locales donde venden armas

Muchas personas tuvieron que aislarse en sus casas para prevenir el COVID-19 (Xoán Rey/EFE)

15 minutos. La pandemia de COVID-19 puede provocar traumas y estrés postraumático en los trabajadores de primera línea, alertó el presidente del Consejo Internacional para la Rehabilitación de Víctimas de Tortura, Jorge Aroche.

El también director ejecutivo del Servicio para el Tratamiento y Rehabilitación para las Víctimas de Tortura y Trauma australiano, advirtió sobre la situación de riesgo de los refugiados y las poblaciones vulnerables en zonas que carecen de información fidedigna sobre la pandemia.

La respuesta a la COVID-19 incluye medidas drásticas de distanciamiento físico y confinamiento. Por ello, se le planteó al psicólogo la interrogante sobre si los refugiados y expresos políticos podrían vivir esta situación como una tortura.

"Ciertamente es una situación difícil para gente que tuvo experiencias de tortura, de trauma y sobre todo de muchas privaciones, como todos los refugiados. Es una experiencia que puede traer recuerdos y desencadenar traumas que todavía no se resolvieron", señaló.

Esto también se puede extender a gente que ha padecido otros traumas ajenos a COVID-19, sobre todo a las víctimas de violencia doméstica.

Para Aroche, tenemos que tener en cuenta que estamos en una situación en la que los niveles de ansiedad pública son mucho mayores. "Hay una posibilidad grande de que nuestros niveles de ansiedad suban porque palpamos ese nivel de ansiedad en todos lados".

Sin embargo, sobrevivir al trauma variará de persona a persona. "La mayoría de las personas logran superar el impacto de ese evento traumático sin problemas para el resto de su vida. Hay un proceso de equilibrio para contrarrestar ese evento traumático cuando sufrimos ansiedad", indicó Aroche.

De hecho, la crisis entorno a la COVID-19 crea situaciones extremas para mucha gente, que las sufre como eventos postraumáticos.

El psicólogo recordó la desventaja del aislamiento. "Mucha gente que tenía depresión se encuentra en un entorno donde tiene menos acceso a gente que les apoye o les ayude a estabilizar. Ellos pueden desarrollar problemas de ansiedad, depresión y otros problemas de salud mental"

Impacto en la primera línea

Aroche también señaló el impacto que puede tener esa situación de pandemia en los trabajadores de la salud.

"Mucha de la gente que trabaja en situaciones así tienden a desarrollar un "cuero duro" para no dejarse impactar. Muchas veces no solicitan ayuda cuando la necesitan y eso es un problema. Creo que como sociedad debemos aprender mejor el impacto del estrés traumático y del trauma. Hay pocas sociedades que lo manejen bien".

Además, explicó que la COVID-19 está creando ansiedad en la población y esto puede causar reacciones violentas en la gente con problemas de salud mental.

Mientras en Australia las colas en los supermercados se hacen por el papel higiénico, en Estados Unidos (EEUU) se forman en los locales donde venden armas. Para Aroche, EEUU es una sociedad donde, debido a la ansiedad pública, se producen atentados armados. "Si a eso se le añade todo el estrés por el coronavirus, obviamente tenemos un caldo de cultivo preocupante".

Vulnerabilidad de los desposeídos

De igual manera, el psicólogo mostró su preocupación por las personas más desfavorecidas durante esta pandemia. "No se tiene información de cuánto impactó el virus en los campos de refugiados o en lugares donde los inmigrantes indocumentados están viviendo situaciones paupérrimas".

También está la otra cara de la moneda: en algunos lugares del mundo, las medidas adoptadas contra la COVID-19 también se están usando para reprimir.

No obstante, con esta situación las personas en situación más vulnerable tienen menos recursos y menos acceso a los pocos que podrían tener. "Muchos no se benefician de las medidas que los gobiernos pusieron para apoyar a los sectores vulnerables. Cuando esto lo llevas a situaciones donde la pobreza es preocupante, en las que la salud ya era preocupante, tenemos un cóctel muy complejo".

Un confinamiento dentro de otro

Durante la entrevista, a Aroche le pusieron el ejemplo de las cárceles, los campamentos de refugiados de Oriente Medio o en la frontera Venezuela-Colombia, cuestionándole si en estos casos sería una situación de confinamiento dentro de otro.

"Totalmente. Creo que la gente en las situaciones mencionadas están subsistiendo con muchas dificultades, sujetas a abusos de derechos humanos".

Además, según Aroche, esto consiente que los gobiernos puedan violar algunos de los derechos humanos a los que estamos acostumbrados.

¿Cómo afecta COVID-19 a víctimas de trauma?

"Una de las cosas en las que nos preparamos con la gente que sufrió trauma y vino a Australia es el impacto de la situación. Pero también trabajamos en el impacto de lo que está pasando en sus países de origen o campos de refugiados donde tienen a seres queridos".

Para el psicólogo, mucha gente quedará marginada, hay opresión y represión y esto genera un movimiento de gente, y esto a su vez refugiados. "En este tipo de situaciones es posible que no obtengan refugio y ciertamente las posibilidades de ayuda internacional a estos grupos también va a disminuir", señaló.

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