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Haloterapia: cuevas de sal benéfica en la ciudad

Los tratamientos empezaron en el sur de Polonia, cuando Feliks Boczkowski (1804-1855), médico de los mineros, escribió y confirmó los efectos positivos que había en estas cavernas

La también denominada salterapia comienza a utilizarse en diversos países de Europa del Este, como Rumania, Polonia, Azerbaiyán, Ucrania o Rusia (Cortesía Claudia Arango)

15 minutos. Además de los conocidos, la sal tiene un uso terapéutico que cada vez se extiende a mayor número. Es la haloterapia que ofrece, en establecimientos que emulan cuevas de sal, tratamientos dirigidos al bienestar de las personas aquejadas de problemas de respiración o de piel, mediante la aspiración de micropartículas salinas.

Los tratamientos de sal empezaron en el sur de Polonia, cuando Feliks Boczkowski, médico de los mineros, escribió y confirmó los efectos positivos que había en las cuevas de sal. Los mineros no sufrían problemas pulmonares, respiratorios ni padecían tuberculosis.

Boczkowski (1804-1855) nació en la localidad polaca de Mikluszowic. Él llegó a la conclusión de que el ambiente que respiraban impregnado de micropartículas de sal era el que los protegía. De hecho, consiguió que la mina abriera sus cuevas en 1836. Allí, se estudiaron y trataron más de 30 patologías en individuos del resto de la población, entre las que estaban el asma y agotamiento.

Este galeno publicó en 1843 sus trabajos sobre la práctica con estos pacientes con enfermedades respiratorias en las minas de sal que, con el tiempo, se perfeccionaron.

Los primeros centros en Europa y América

Claudia Arango es naturópata y directora del primer centro de haloterapia en España, Saltium, ubicado en Madrid. Explicó que fue “hace 30 años cuando se creó un método único para reproducir el microclima de las minas de sal mediante los halogeneradores. En los 80, se desarrolló en Rusia está tecnología que dio pie a la haloterapia”.

La también denominada salterapia comienza a utilizarse en diversos países de Europa del Este, como Rumania, Polonia, Azerbaiyán, Ucrania o Rusia. Asimismo, en Austria, Alemania, Italia, Estados Unidos (EEUU) y Canadá.

“Hay que destacar que actualmente la haloterapia está incluida en el sistema de salud de Rusia como terapia oficial, reconocida como terapia clínica en Inglaterra. Mientras que en países del Mediterráneo como Italia o España se encuentra en pleno auge”, señala Arango.

Elementos imprescindibles

Haloterapia: cuevas de sal benéfica en la ciudad
En la actualidad, la haloterapia está reconocida por el sistema de salud británico y ruso (Cortesía Claudia Arango)

Arango subraya que los centros de haloterapia “cuentan con un halogenerador, que es una máquina que tritura la sal en micropartículas muy pequeñas, diminutas, que son respirables porque se encuentran en suspensión en el aire, lo que permite que, al inhalarlas, lleguen hasta las vías respiratorias y también pasen a través de la piel”.

“Aparte del halogenerador también contamos con un mecanismo de ventilación que permite renovar el aire que hay dentro de las salas cada diez minutos. Al final de la sesión, esa máquina renueva el aire completamente. Además, tenemos un sistema que mantiene la temperatura entre 20 y 22 grados centígrados durante todo el año, ya que es importante mantener una temperatura de confort”, dice.

Igualmente, sostiene que “en los centros en los que hay humedad, como pueden ser los de zonas costeras (en España el de Valencia o Santander), hemos instalado un extractor con el que mantenemos una humedad relativa del aire de entre el 50 % o 40 % más o menos”.

Suelo, paredes y en algunaos techos, están cubiertos por una cantidad de sal que varía entre las 4 y 6 toneladas. “No solo resulta decorativa, sino que nos ayuda a crear un ambiente aséptico donde se elimina la humedad y con ella se consigue que no se trasmitan hongos, virus o bacterias”, según la directora de Saltium.

Beneficios en la salud y recomendaciones

La experta asegura que “esta terapia está recomendada para personas con problemas respiratorios como el asma, el EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), fibrosis quística o alergias en general, además de personas con problemas dermatológicos como la dermatitis y el acnè”.

Arango recomienda este tratamiento a los deportistas “porque ayuda a aumentar la capacidad respiratoria. Por lo tanto, al rendimiento deportivo. Sin embargo, nuestro protocolo de actuación nos impide ofrecerlo en casos de tosferina o tuberculosis, aunque favorecería su salud”.

“En cuanto a las personas que están siguiendo algún tratamiento oncológico, les recomendamos que pidan autorización a su médico para poder asistir, no porque sea incompatible, sino porque los médicos tienen que saber qué tipo de terapias o tratamientos están haciendo sus pacientes”, indica la especialista.

“Nosotros recomendamos que nadie deje ningún tratamiento médico y que lo mantenga como una terapia complementaria. Aunque es verdad que tenemos niños con broqueolitis y personas mayores con problemas respiratorios que han disminuido el tratamiento con broncodilatadores al mínimo o lo han suspendido totalmente gracias a la haloterapia”, subraya.

En la actualidad, la haloterapia está reconocida por el sistema de salud británico y ruso, además de estar extendida en Alemania. En Italia, cuentan con más de 250 establecimientos, mientras que en EEUU el año pasado se abrieron alrededor de 60 centros. Por su parte, en Canadá, tiene una amplia aplicación en la fibrosis quística, así como en Europa del Este, de donde es originaria.

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