15 minutos. El mundo es, un año más y por novena ocasión consecutiva, un lugar cada vez más peligroso por la violencia global causada por la inestabilidad política y la aceleración de los conflictos armados, cada vez más internacionalizados -más de 90 países están implicados en algún tipo de enfrentamiento exterior- y cada vez más cruentos.
En el último año han muerto en torno a 238 mil personas en todo el mundo, a un coste económico de hasta 17,5 billones de dólares, el 13 % del PIB mundial en 2022.
Estas son algunas de las conclusiones de la edición 17 del Índice de Paz Global del Instituto para la Economía y la Paz (IEP), publicado este miércoles. El reporte sitúa a Afganistán como el país más violento del mundo por sexto año consecutivo; le siguen Yemen, Siria, Sudán del Sur y República Democrática del Congo. Ucrania ha registrado en el último año el mayor deterioro de sus niveles de paz.
Islandia es, según la clasificación del IEP, el país más pacífico del mundo, una posición que ocupa desde 2008. Luego están Dinamarca, Irlanda, Nueva Zelanda y Austria. Libia, por su parte, ha experimentado la mayor mejora en el nivel de paz general gracias al cese del conflicto armado entre las 2 Administraciones paralelas del país. Sin embargo, la tensión política entre ellas sigue siendo enorme, al subir 14 puestos, hasta el 137.
Graves deterioros
En realidad, aunque el informe destaca mejoras puntuales en regiones como Oriente Próximo o Norteamérica (gracias a Canadá, principalmente), estas buenas noticias nada pueden hacer para subir la media de paz frente al incremento de la violencia global en otras regiones como América Central, el Caribe y América del Sur. De hecho, un total de 79 países han visto incrementados sus niveles de conflicto, entre ellos Etiopía, Birmania, Israel y Sudáfrica, así como la propia Ucrania. Un total de 91 están implicados en algún tipo de conflicto exterior, frente a los 58 de 2008.
Etiopía ocupa un lugar especial en el informe. Destaca la extraordinaria violencia registrada por el conflicto en la región septentrional de Tigray, que acabó el año pasado con un acuerdo de paz entre el Gobierno etíope y el Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF) a un coste mínimo de 100 mil vidas directas y 200 mil si se suman los muertos por la hambruna generada por los enfrentamientos; la Unión Africana estima en torno a los 600 mil muertos desde el estallido del conflicto en 2022.
En lo que concierne al África subsahariana, Malí registró el mayor deterioro de los niveles de paz, con un aumento del 154 % de las muertes relacionadas por el conflicto. La violencia contra los civiles aumentó en un 570 %.
Ucrania se desploma
Todos estos conflictos representan un coste prácticamente incomprensible. El impacto de la violencia en la economía mundial ha aumentado en casi un billón de euros, hasta alcanzar la cifra récord de 15,5 billones de euros a causa del gasto militar derivado de la guerra de Ucrania. Se trata de unos 2 mil euros por cada persona del planeta, según el IEP. La estimación pone de manifiesto una enorme disparidad: los 10 países más afectados registraron un coste de media del 34 % de su PIB, frente al 3 % de los 10 menos afectados.
Ucrania, comprensiblemente, ha caído 14 puestos en la lista, hasta el 157. La invasión rusa que comenzó en febrero de 2022 ha provocado que el impacto de la violencia allí haya aumentado en un 479 %, a un coste de 449 mil millones de dólares, el 64 % de su PIB.
La guerra en Ucrania es la culpable del descenso generalizado de la seguridad en Eurasia y Rusia. Este último, paradójica y tristemente, habría visto cómo subía en el ranking de paz si no hubiera lanzado la invasión.
En términos generales, el gasto militar en el mundo ha aumentado en un 17 % desde 2008, con los incrementos de China, Estados Unidos (EEUU) e India a la cabeza.
Economía china
Este coste podría ser mucho mayor, según el Instituto, en el caso del gravísimo escenario de un bloqueo chino sobre Taiwán, un territorio cuya soberanía reclama China desde hace décadas. Desde hace meses, se ha convertido en un serio punto de fricción entre Washington y Pekín. El Índice muestra que, si se materializara este bloqueo, la producción económica mundial caería, el primer año, en 2,5 billones de euros, el 3 % del PIB mundial.
Casi el 60 % de esta pérdida se produciría en China y Taiwán. Se calcula que la economía china se contraería un 7 % y la taiwanesa casi un 40 %.
“Tras las guerras de Afganistán, Irak y Siria, y ahora la de Ucrania, es obvio que los ejércitos más poderosos no pueden imponerse a una población local bien dotada de recursos”. Esta es una de las conclusiones del fundador y presidente ejecutivo del IEP Steve Killelea.
“La guerra se ha convertido, en la mayoría de los casos, en algo imposible de ganar y en una carga económica cada vez más pesada. Así lo pone de manifiesto el impacto de un posible bloqueo económico sobre Taiwán, que provocaría una recesión económica mundial 2 veces más grande que la crisis financiera mundial de 2008”, dijo.