La Tierra puede calentarse 2,8 °C este siglo, advirtió la ONU

Para cumplir con las metas de París, el mundo necesita reducir los gases de efecto invernadero a "niveles sin precedentes en los próximos 8 años"

Una transformación mundial hacia una economía baja en emisiones requiere inversiones, como mínimo, de entre 4 y 6 billones de dólares al año (EFE/EPA/Shahzaib Akber)

15 minutos. La falta de avance para recortar la emisión de gases de efecto invernadero puede causar un aumento de la temperatura en la Tierra de 2,8 grados centígrados de aquí a final de siglo respecto a la era preindustrial, a menos que se refuercen las actuales políticas climáticas, advirtió la ONU.

La comunidad internacional aún está muy por debajo de los objetivos del Acuerdo de París (2015). Dicho acuerdo busca limitar la subida de la temperatura a menos de 2 grados centígrados e, idealmente, a 1,5. No obstante, no se tiene un “camino creíble” para llegar a esa meta.

El Programa de la ONU para el Medio Ambiente (Pnuma) dio ese aviso en la decimotercera edición de su Informe sobre la brecha de emisiones de 2022. Lo publicó antes del inicio en 10 días en Egipto de la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP27), principal foro político para afrontar la crisis climática.

El estudio se titula este año El tiempo se acaba: la crisis climática exige una rápida transformación de las sociedades. La investigación compara las reducciones reales de gases de efecto invernadero con las que hacen falta en la lucha contra el calentamiento global.

Hacerlo rápido

“Este informe nos dice en fríos términos científicos lo que la naturaleza nos ha estado diciendo todo el año a través de inundaciones mortales, tormentas e incendios violentos: tenemos que dejar de llenar nuestra atmósfera con gases de efecto invernadero y dejar de hacerlo rápido“. Así lo afirmó la directora ejecutiva del Pnuma (con sede en Nairobi) Inger Andersen en un comunicado.

Los países decidieron en la cumbre climática de 2021 (COP26) en Glasgow (Reino Unido) fortalecer sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), que incluyen emisiones previstas por cada nación y medidas de mitigación. Sin embargo, el progreso ha sido “lamentablemente inadecuado”, según el Pnuma.

Las NDC presentadas desde la COP26 abarcan solo 0,5 gigatoneladas equivalentes de dióxido de carbono. Esta medida (GtCO2e) que sirve para cuantificar la masa de los gases de efecto invernadero sobre la base de su potencial de calentamiento.

Esa cifra representa menos del 1 % de las emisiones globales proyectadas en 2030.

Si se cuentan todas las NDC -nuevas y actualizadas- enviadas entre el 1 de enero de 2020 y el 23 septiembre de 2022, el cómputo arroja 166 países (el 91 % de las emisiones de gases de efecto invernadero), frente a los 152 contabilizados hasta la COP26.

Cumplir las metas

La mayoría de los miembros del G20 (grupo de 20 países desarrollados y emergentes) acaban de comenzar a implementar esfuerzos para alcanzar sus nuevos objetivos.

Pero el Pnuma estima que el G20, de manera colectiva, no cumplirá sus promesas para 2030. Al menos “sin un acción reforzada”.

“Esta falta de progreso -subrayó- deja al mundo en camino hacia un aumento de la temperatura muy por encima del objetivo del acuerdo París”.

Las políticas actualmente vigentes, sin mayor fortalecimiento, sugieren un alza de 2,8 grados centígrados” en la temperatura de la Tierra, alertó el organismo de la ONU.

Para cumplir con las metas de París, el mundo necesita reducir los gases de efecto invernadero a “niveles sin precedentes en los próximos 8 años”.

A fin de mantener el calentamiento global en 1,5 grados centígrados, las emisiones deben reducirse en un 45 % por encima de las previstas en las políticas actuales para 2030. Para el objetivo de 2 grados, se necesita un recorte del 30 %.

Esas disminuciones tan grandes requieren, según el informe, una “transformación sistémica, rápida y a gran escala en todo el planeta” que ayudará a evitar un “desastre climático”.

Transformación radical

“Reformar la economía mundial y casi reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 es una tarea difícil, y algunos dirían imposible, pero debemos intentarlo”, urgió Andersen.

La transformación hacia “cero emisiones netas de gases de efecto invernadero” en el suministro de electricidad, la industria, el transporte y los edificios está en marcha. Sin embargo, “necesita moverse mucho más rápido“.

Los sistemas alimentarios, que representan un tercio de todas las emisiones, se pueden reformar para alcanzar “recortes rápidos y duraderos”.

“El sistema financiero debe superar las limitaciones internas y externas para convertirse en un facilitador de la transformación en todos los sectores”, enfatizó el Pnuma.

Una transformación mundial hacia una economía baja en emisiones requiere inversiones, como mínimo, de entre 4 y 6 billones de dólares al año. Esto supone una parte “relativamente pequeña” (entre el 1,5 % y el 2 %) de los activos financieros totales.

“Tuvimos la oportunidad de hacer cambios incrementales, pero ese tiempo ya pasó. Solo una transformación radical de nuestras economías y sociedades puede salvarnos de un desastre climático acelerado”, zanjó Andersen.

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