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Hallan nuevas pistas para el abordaje del gigantismo

El exceso de hormona del crecimiento provoca deformación ósea y articular, hipertensión, diabetes y una reducción significativa de la esperanza de vida si no se trata

Si la afección se manifiesta después del fin de la pubertad, cuando ya se dio un crecimiento óseo normal, se conoce como acromegalia (DPA/EP/CIMUS)

15 minutos. Investigadores españoles descubrieron una nueva vía de señalización celular clave en el abordaje del gigantismo. Esta enfermedad rara y altamente incapacitante es provocada por la secreción excesiva de la hormona del crecimiento (GH) durante la niñez. A su vez, se origina por un tumor no canceroso en la glándula hipófisis.

Si la afección se manifiesta después del fin de la pubertad, cuando ya se dio un crecimiento óseo normal, se conoce como acromegalia. Su diagnóstico temprano es esencial para un adecuado abordaje terapéutico.

Esa es precisamente la puerta que acaban de abrir investigadores del grupo de neoplasia y diferenciación endocrina del Centro de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (CiMUS) de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), dirigidos por Clara Álvarez, en colaboración con el equipo de Márta Korbonits de la Universidad Queen Mary de Londres (QMUL) en el Reino Unido. Lo hicieron en el marco de un trabajo que comenzó hace 8 años y que ahora empieza a activar nuevas y esperanzadoras vías.

Tumores hipofisarios

En Santiago de Compostela existe un grupo de referencia español en tumores hipofisarios. Reúne a expertos clínicos del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), liderados por el endocrinólogo Ignacio Bernabeu y el neurocirujano Arturo Serramito. También trabajan en investigación traslacional, con Clara Álvarez, quien pertenece al Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS).

El hallazgo, publicado en la revista Oncogene, demuestra la interacción genética RET-AIP, que hasta ahora se creía inexistente. También da cuenta de su trascendencia, ya que al verse alterada esta vía de señalización celular surge el tumor hipofisario causante del gigantismo.

Nadie conseguía explicar cómo los pacientes, teniendo mutado AIP en todo el cuerpo, desarrollaban un tumor exclusivamente en la glándula hipófisis. Esta glándula es del tamaño de un guisante y se encuentra en medio de la cabeza.

Sistema de control

"La novedad extraordinariamente importante de nuestro trabajo es que, mientras estudios previos habían demostrado que la interacción entre RET y AIP tenía una relevancia funcional nula, nuestro estudio evidencia lo contrario. Su interacción es tan importante que cuando se altera, aparece el adenoma". Así lo explicó la investigadora principal del CiMUS Clara Álvarez, experta investigadora en tumores endocrinos y en el receptor RET.

"Hemos podido ver que en las personas normales existe un sistema de control perfectamente equilibrado entre muerte celular o supervivencia en la hipófisis por lo que crecemos lo suficiente, pero paramos de crecer. En los pacientes FIPA, se bloquea la interacción RET-AIP y no hay muerte celular, lo que hace que cada vez haya más células en la hipófisis y crecen sin parar", señaló.

"Este conocimiento abre una ventana de posibilidades diagnósticas y terapéuticas posteriores", añadió la experta, quien colabora con Márta Korbonits, endocrinóloga clínica experta mundial en gigantismo familiar debido a mutaciones heredadas del gen AIP, llamados pacientes FIPA.

Receptor RET

Las células somatotropas de la hipófisis son las que producen la hormona de crecimiento (GH) durante toda la vida y tienen en su superficie el receptor RET.

"Nuestros análisis explican el mecanismo específico de AIP en esta célula somatotropa. La señalización RET proporciona tejido y mecanismo tumorogénico específico para las somatropas relacionadas con la proteína AIP, que se expresa en todo el organismo y de la que existe hoy en día poco conocimiento científico sobre su función en la hipófisis". De esta forma lo apuntó la primera autora de la publicación Ángela R. García-Rendueles.

La glándula hipofisaria contiene 5 tipos diferentes de células endocrinas con células secretoras de la hormona del crecimiento (GH), las llamadas somatotropas, que contribuyen a aproximadamente el 50 % de la glándula. En los pacientes FIPA, los tumores derivados de somatotropas por mutación del gen AIP producen un exceso de GH que conduce a gigantismo o acromegalia.

El exceso de GH y su hormona diana IGF-1 provoca agrandamiento de los órganos, deformación ósea y articular, hipertensión, diabetes y una reducción significativa de la esperanza de vida si no se trata.

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