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Elefantes hambrientos en Tailandia, otras víctimas de COVID-19

El país asiático también lleva sufriendo desde finales de enero la drástica caída del turismo

Se estima que hay más de 3.000 elefantes domesticados en Tailandia y la mayoría de ellos viven del turismo (Cortesía Pixabay)

15 minutos. Los elefantes domesticados no llevan una vida fácil en muchos campos turísticos de Tailandia, donde son entrenados duramente para ofrecer espectáculos circenses, pero ahora COVID-19 está provocando que no puedan alimentarse adecuadamente.

El motivo es que cayeron los ingresos del turismo en medio de la pandemia. Es por eso que muchos tailandeses se volcaron en una campaña de donaciones que recaudó hasta ahora más de 600.000 bat (unos 18.000 dólares).

Se estima que hay más de 3.000 elefantes domesticados en Tailandia. La mayoría de ellos se encuentran en centros y parques que viven principalmente del turismo, uno de los motores de la economía tailandesa.

Las campaña de donaciones para ayudar a los paquidermos surgió por la iniciativa de la asociación Thai Elephant Alliance con el objetivo de comprar comida y medicinas para estos imponentes mamíferos.

Alimentación diaria

"Aunque muchos centros de elefantes tuvieron que cerrar recientemente por orden de los gobernadores, los elefantes aun tienen que comer a diario", dijo Siwawut Munesane, vicepresidente de Thai Elephant Alliance en la provincia norteña de Chiang Mai.

Siwawut precisó que hay unos 2.200 elefantes empleados en el sector turístico en Tailandia, de los cuales 1.100 se encuentran en Chiang Mai.

"Todos los centros y santuarios de elefantes necesitan ingresos ahora, porque tienen que pagar por comida, suplementos, medicina", aseveró.

Los elefantes, que pueden llegar a pesar más de tres toneladas y superar los dos metros y medio de altura, consumen entre 200 y 300 kilogramos de comida al día.

Las autoridades de Tailandia, donde ya hay más de 1.700 casos y 12 muertos por el coronavirus, prohibieron la mayoría de las actividades públicas y negocios no esenciales, que supuso el cierre de parques y centros turísticos.

Drástica caída del turismo

El país también lleva sufriendo desde finales de enero la drástica caída del turismo, sobre todo de los procedentes de China, origen del nuevo coronavirus y país del que proceden casi un tercio de los 39 millones de visitantes a Tailandia.

Wasana Thongsuk, directora del parque y clínica para elefantes Maetang de Chiang Mai, indicó que su centro aloja 64 paquidermos y que cuenta con fondos para aguantar hasta septiembre.

"Antes del brote de COVID-19, recibíamos unos 600 visitantes (diarios). Sin embargo, desde que se declaró el brote en Wuhan (China), el número de turistas decreció considerablemente", explicó.

Afirmó que tuvo que reducir a la mitad los 1.000 bat (30 dólares o 27 euros) que antes se gastaba en la comida y suplementos de cada paquidermo.

Antiguamente, los elefantes domesticados hicieron labores en la tala de árboles. Pero desde la prohibición de esta actividad en 1989, la mayoría ahora forman parte del reclamo turístico.

Organizaciones como World Animal Protection denunciaron que muchos de estos animales viven en malas condiciones. Adicionalmente, son maltratados para llevar a turistas en sus lomos o participar en espectáculos.

Además de los domesticados, se estima que hay otros 3.000 paquidermos salvajes en Tailandia.

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