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Las pandemias no respetan coronas

Una de las preocupaciones de los británicos es que Isabel II pueda contraer COVID-19. A sus 93 años (cumplirá 94 el 21 de abril), su vulnerabilidad aumenta

Isabel II se convirtió en el centro de atención y preocupación de los británicos. Está refugiada en Windsor junto a su marido (Stephen Lock/Polaris/DPA)

15 minutos. Hay preocupación en los palacios reales. Un monarca ya fue infectado, Alberto de Mónaco, quien declaró que en su aislamiento de primera clase trabaja pero añora abrazar a Jacques y Gabriella, sus hijos gemelos de 5 años. Confiesa que varias veces al día habla con Charlene, pero tiene que ser responsable y cumplir como cualquier ciudadano con la cuarentena. Las pandemias no respetan coronas.

El eterno heredero, Carlos de Inglaterra, partió rápidamente de Clarence House, en Londres, para refugiarse en Balmoral, la residencia de veraneo de su madre, rodeada del verdor típico de la zona. El príncipe se creyó protegido pero su huida fue tarde: el coronavirus estaba instalado en su cuerpo; debía cuidarse y aislarse. Camilla, quien también estaba con él, tuvo que alejarse para protegerse del contagio pues había dado negativo en el test COVID-19. Así que cada uno ha llevado estos días en solitario.

El susto parece haber pasado y Carlos rompió el aislamiento. Se recuperó en solo siete días. Continuará fuera de Londres pero ahora más relajado. Sigue trabajando en su preparación para ascender al trono. En estos días ha contado con el apoyo de William, quien asumió los pocos compromisos, reducidos a actos de agradecimiento a los servicios de salud y sus trabajadores.

Por su parte, Isabel II se convirtió en el centro de atención y preocupación de los británicos. Refugiada en Windsor junto a su marido, se han dejado ver algunas fotos de ella donde está conversando por teléfono. Pero el hecho de saber que su guardaespaldas dio positivo hizo saltar las alarmas. A sus 93 años, cumplirá 94 el 21 de abril, su vulnerabilidad aumenta.

La historia está cuajada de ejemplos de reyes enfermos por epidemias. María II de Inglaterra murió a los 32 años víctima de la viruela, una enfermedad que dejó miles de muertos en el mundo. La reina se despidió de este mundo en diciembre de 1694 en su habitación del Palacio de Kensington. Fue enterrada en la Abadía de Westminster. Recibió la atención de los mejores médicos de la corte pero fue imposible salvarla, como tampoco se pudieron salvar cientos de los afectados.

Luis XV de Francia, apodado el Bien Amado, a los comienzos de su reinado fue víctima de la misma enfermedad de la reina María II. La viruela se hizo presente después de un paseo por Versalles. Al comienzo, los médicos no acertaban con la enfermedad, hasta que las pústulas aparecieron en su rostro. Entonces, ya no había duda. El rey tenía viruela negra.

Algunos miembros de la corte seguían visitándolo previendo recibir favores, si Su Majestad sanaba, algo que no ocurrió. Falleció el 10 de mayo de 1774 a los 64 años. Dejó a 50 contagiados. Su cuerpo se llenó de marcas negras que despedían mal olor. Luis XV, con su vida de lujo y excesos, mató el aprecio que por él sentía su pueblo, por lo que dejó sembrado el germen de la Revolución Francesa gracias a las precariedades sufridas.

Suertudos y no tanto

El 25 de agosto de 1707 nacía el primer Borbón en Madrid, hijo de Felipe V y María Luisa de Saboya, Luis de Borbón. Heredero de la Corona, tuvo una vida breve e igualmente su reinado se caracterizó por lo efímero. A los 2 años lo proclamaron Príncipe de Asturias. A los 7 años quedó huérfano de madre. La Reina falleció a causa de la tuberculosis, otra enfermedad contagiosa que hizo estragos en el mundo y no perdonó a nobles ni a intelectuales. En enero de 1721 contrajo matrimonio con Luisa Isabel de Orleans. En enero de 1724 fue proclamado Rey de España, pues su padre había abdicado y a los 229 días falleció, víctima de la viruela. Tenía 17 años. Luisa Isabel no temió contagiarse, lo cuidó y sobrevivió.

Otra víctima de la viruela, erradicada gracias a la vacuna, fue la reina Ulrika Eleonora de Suecia, país donde reinó y luego fue reina consorte porque abdicó su marido, Federico de Hesse. A los 53 años, en 1741, falleció a causa de la viruela. Llevó una vida dedicada a obras benéficas.

La viruela también acabó con la vida de otros soberanos, el emperador José I de Austria en 1711, tenía 15 años; y el zar Pedro II de Rusia, quien falleció la víspera de su matrimonio con la princesa Catalina Dolgorúkova, el 30 de enero de 1730.

Ya en el siglo XX, apareció una pandemia que dejó millones de muertos en todo el mundo y que tampoco hizo distinción entre nobles y plebeyos. Fue la gripe española. Entre sus víctimas figura el rey de España Alfonso XIII, aunque hay una versión que señala que no se enfermó de esa peste sino de varicela. También lograron sobrevivir de la gripe española otras víctimas reales: la reina consorte de Dinamarca, Alexandrine de Mecklenburg-Schwerin, esposa de Cristian X; y el káiser, Guillermo II.

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