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COVID-19 puso en cuarentena al Copacabana Palace

El mítico hotel de Río de Janeiro cierra sus puertas temporalmente, pero su abolengo se queda encerrado hasta que el mundo resucite del cataclismo

Este edificio de líneas Art Deco se yergue entre la playa que le dio su nombre y la trepidante avenida Atlántica (Cortesía Wikipedia)

15 minutos. El Copacabana Palace no solo es uno de los símbolos de Río de Janeiro en Brasil. También representa el glamour y la elegancia de una época. Construido en 1923, fue testigo de los momentos más elegantes y peculiares de la Cidade Maravilhosa.

Una noticia dejó impactados a sus elitistas huéspedes y es que con motivo del coronavirus cerrará sus puertas hasta nuevo aviso.

Este edificio de líneas Art Deco se yergue entre la playa que le dio su nombre y la trepidante avenida Atlántica. Fue concebido para recibir a viajeros de primera clase. Para su diseño, se contrató al arquitecto francés, Joseph Gire, quien se inspiró en una zona del mediterráneo galo que vivía momentos descollantes, la Riviera Francesa, convertida en ese entonces en centro creativo y artístico de Francia. Dos edificios de Niza sirvieron para inspirar al Copacabana Palace, el hotel Negresco y el Carlton Hotel.

Además de tener algo de la arquitectura de ambos, esperaba emularlos, siendo el albergue preferido por artistas reconocidos internacionalmente y el jet set del momento.

Su debut en el mundo no podía ser más espectacular, ya que fue de la mano de la pareja de la época, Fred Astaire y Ginger Rogers. Así, el Copacabana coprotagonizó, junto a la pareja de bailarines más populares del cine, la película Flying Down to Rio. En esos primeros años, hospedó a los futuros reyes, Eduardo VIII y Jorge VI, de Inglaterra, así como al científico italiano, Guillermo Marconi.

En los 40, vivió sus años dorados. Representó lo más lujoso de Suramérica y se convirtió en el predilecto de las estrellas del séptimo arte.

Podría decirse que el hotel ha vivido los vaivenes de Río de Janeiro.

Famosos

Después de hospedar a Marlene Dietrich, Ava Gardner, Carmen Miranda, Walt Disney, Orson Wells y Nat King Cole, el Copacabana Palace entró en un letargo debido a que la ciudad dejó de ser la capital de Brasil. A esto se sumó la construcción de nuevos hoteles que, sin pudor, compitieron con él.

Río recobró un nuevo auge como ciudad, que si bien ya no era la sede del poder político, se convertía en la cuna del mejor carnaval del mundo. Entonces, el Copacabana Palace renació de sus cenizas, pues junto a los pisos de mármol que habían pisado Grace Kelly y el príncipe Rainiero, se sumaba un lujo modernizado y cargado de todas las comodidades de la mano de su nuevo dueño, la compañía Orient Express, experta en turismo sofisticado.

Ahora, convertido en el Belmond Copacabana Palace, era digno de Rudolf Nureyev y Úrsula Andrews, dos super famosos de los 90.

En 1985, llegó Rock in Río y en cada una de las ediciones celebradas en esa ciudad el Copacabana Palace alojó a las grandes estrellas del rock. Entre ellos, a los Rolling Stones, quienes además de ofrecer uno de los conciertos más memorables, dejaron su huella en las habitaciones del último piso. También disfrutaron del lujo de este mítico hotel Sting y Madona.

Para los cariocas, el Copacabana Palace se encuentra inserto en sus tradiciones. Una de ellas, la de ir el sábado al mediodía a comer la famosa feijoada, que si no era la mejor de Río, sí la más glamorosa y mejor servida.

En suspenso por coronavirus

Para otros también está presente en sus hogares, ya que en su última remodelación se realizó una subasta donde se puso a la venta unas 500 piezas del hotel, que ya son historia.

Hoy es nuevamente noticia y esta viene marcada por la tristeza y la crisis originada por el coronavirus, que ha tocado de manera descomunal al turismo. Ya en marzo, en el Copacabana Palace se había registrado una ocupación que no llegaba al 30%, lo que obligó al cierre. Se cancelaron festejos, se suspendieron los servicios de spa y se cerraron las puertas de dos de sus tres restaurantes. Al final, se decidió el cierre temporal de todas sus instalaciones.

En su piscina, donde una vez se bañó luciendo uno de sus famosos bikinis, Brigitte Bardott, y que era un verdadero escaparate de bellezas, a partir de ahora solo se verá a una persona, el cantante Jorge Ben, quien vive en el hotel desde 2018. El hombre que se hizo famoso con Más que nada, caminará en solitario por los espaciosos pasillos donde ya no se verán los coloridos y exuberantes ramos en sus inmensos floreros, que alternaban con otros repletos de tentadoras manzanas.

Junto a Jorge Ben, vestido de impoluto blanco, estará la responsable de este histórico lugar, Andrea Natal, la gerente general, quien desde 1990 trabaja en el hotel y deberá velar por la integridad de este símbolo urbano y tenerlo listo, para cuando el mundo regrese a la normalidad y el Copacabana Palace pueda darle la bienvenida a otros huéspedes, que quizás, celebren el fin de año en su tradicional Reveillon y desde su terraza disfruten de los fuegos artificiales. Amén.

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