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Conoce la nueva estrategia científica anticoronavirus

La meta: ampliar las oportunidades de recuperación de los pacientes que están muy graves

La Florida International University (FIU) informó este lunes que el objetivo del equipo es descubrir, entre los medicamentos ya existentes y aprobados en EEUU, cuáles son los que mejor inhiben la enzima Topoisomerasa III-ß (TOP3B) (EFE/EPA/Mark R. Cristino)

15 minutos. A partir de un descubrimiento del puertorriqueño Mariano García-Blanco, científicos de universidades de Florida y Texas y del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (EEUU) trabajan en busca de un medicamento anticoronavirus que bloquee una enzima que ayuda a COVID-19 a multiplicarse en el organismo.

La Florida International University (FIU) informó este lunes que el objetivo del equipo es descubrir, entre los medicamentos ya existentes y aprobados en EEUU, cuáles son los que mejor inhiben la enzima Topoisomerasa III-ß (TOP3B). Para ello, usan inteligencia artificial y modelos moleculares.

García-Blanco, especialista en bioquímica y biofísica molecular formado en Harvard y Yale, actualmente profesor en la University of Texas Medical Branch (UTMB) en Galveston, descubrió que esa enzima es utilizada por el COVID-19 para multiplicarse en el cuerpo humano.

Con ayuda de la enzima TOP3B, COVID-19 se replica (hace copias de sí mismo) dentro de las células humanas infectadas. De esta forma, se convierten en una “fábrica de virus”, según lo publicado en la revista especializada BioRxvy.

Tras su descubrimiento, García-Blanco recabó la ayuda del director del Instituto de Ciencias Biomoleculares de FIU, Yuk-Ching Tse-Dinh, experto en topoisomerasas reconocido internacionalmente, así como del director adjunto, Prem Chapagain.

“Nos acercamos a FIU como el lugar de donde provienen los mejores inhibidores”, dijo García-Blanco en declaraciones reproducidas en el comunicado de FIU.

Pruebas con medicamentos aprobados

Tse-Dinh está probando con medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de EEUU. Lo que se busca es algo que pueda ser probado en pacientes rápidamente para evitar que COVID-19 se siga propagando por el mundo.

Estamos apuntando a lograr que la enzima TOP3B no funcione dentro de la célula, pues así el virus no se propagará tan bien como lo hace, dijo Tse-Dinh.

A juicio del equipo científico, si dan con un buen inhibidor anticoronavirus, a los enfermos de COVID-19 se les podrá aplicar junto con medicamentos antivirales. La meta: ampliar las oportunidades de recuperación de los que están muy graves.

Soluciones reales

Según Mike Heithaus, decano de la Facultad de Artes, Ciencias y Educación de FIU, están explorando soluciones reales y tangibles para el “mayor desafío de nuestros tiempos”. Si logran resultados, este nuevo enfoque anticoronavirus podría utilizarse para tratar otros virus y los nuevos que puedan surgir.

Tse-Dinh, Chapagain y dos estudiantes de posgrado, Ahmed Seddek y Tumpa Dasgupta, están identificando medicamentos con ayuda de la inteligencia artificial y los modelos moleculares. Igualmente, los están probando como posibles inhibidores de la enzima.

Cuando encuentran alguno con potencial, se los remiten a García-Blanco y su equipo, que los prueban en cultivos celulares y de virus, incluyendo COVID-19.

“Es una historia muy simple. Queremos bloquear esta enzima. Eso es todo. Si lo podemos hacer y combinar con otro tratamiento antiviral, podremos tener más oportunidades de ayudar a gente que está muy enferma”, dijo García-Blanco.

En medio de la pandemia, los participantes de la investigación anticoronavirus trabajan a destajo en sus laboratorios o algunos de ellos desde su casa para lograr el objetivo.

“Sentimos la urgencia, pero tenemos que hacer las cosa de manera científica”, dijo Tse-Dinh.

Algo similar en Brasil

En Brasil, un grupo de investigadores constató que el Atazanavir, un medicamento usado para el tratamiento de pacientes con sida, tiene eficacia para inhibir la replicación vírica del Sars-Cov-2, el virus que provoca la COVID-19.

Los estudios de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), mayor centro de investigación médica de América Latina y vinculado al Ministerio de Salud de Brasil, constataron que el Atazanavir es capaz de frenar la multiplicación del virus. Además, reduce el proceso inflamatorio en los pulmones de los pacientes que lo contraen.

El medicamento “redujo la producción de proteínas que están vinculadas al proceso inflamatorio en los pulmones. Por lo tanto, impidió el agravamiento del cuadro clínico generado por la enfermedad”. Así lo informó la Fiocruz en un comunicado.

Con información de El Nuevo Herald

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