15 minutos. El denominado ‘paciente de Londres’, de 40 años de edad, es el segundo del mundo que logró curarse del VIH.
El hombre, identificado como Adam Castillejo, es originario de Venezuela. Durante su estadía en Reino Unido, Castillejo recibió un trasplante de médula ósea y, luego de 29 meses, dejó de tomar antirretrovirales.
Ahora, el venezolano está sin ningún rastro del virus, por lo que se encuentra muy agradecido.
“No quiero que la gente piense: ‘Oh, has sido elegido’. No, simplemente ocurrió así. Estaba en el lugar apropiado, probablemente en el momento oportuno, cuando sucedió”, recalcó Castillejo al diario estadounidense The New York Times.
Pacientes curados del VIH
La noticia del venezolano también coincidió con la difusión de otro paciente, en este caso de Düsseldorf (Alemania), que, según los científicos, podría convertirse en el tercer caso en la historia en curarse del VIH, tras el de Londres y uno en Berlín.
Este tercer caso de Düsseldorf, se dio a conocer en la Conference of Retroviruses and Oportunistic Infections, que debía celebrarse en Boston, Estados Unidos, pero tiene lugar estos días de forma virtual a causa del coronavirus.
Estudios contra el VIH
Los pacientes de Londres y Düsseldorf forman parte del estudio IciStem, que coordinan el investigador del IrsiCaixa Javier Martínez-Picado, y la Universidad Central de Utrecht (Holanda).
En el IciSitem siguen actualmente a 28 pacientes trasplantados vivos, de los que dos llevan ya un año sin tratamiento, uno de los cuales consideran curado y otro en fase de remisión total de virus.
Javier Martínez-Picado puntualizó que los médicos diferencian los conceptos de curación y de remisión a largo plazo en función del tiempo trascurrido sin rebrote viral desde la interrupción de la medicación antirretroviral.
El progreso de Adam Castillejo
El paciente de Londres, dado por curado, es un hombre portador del VIH a quien se le detectó un Linfoma de Hodgkin, por lo que en 2016 se sometió a un trasplante de células madre con una mutación, llamada CCR5 Delta 32, que impide la entrada del virus a las células diana del VIH, los linfocitos T CD4.
Ahora, 29 meses después de la interrupción del tratamiento, el virus continúa indetectable en sangre, líquido cerebro-espinal, intestino y semen, y con niveles muy bajos de genoma de VIH en tejidos linfoides, pero es material genético defectuoso que no tiene capacidad replicativa ni infecciosa.
La explicación científica
Según los investigadores, la falta de rebrote en este caso se debe a que las células del donante son resistentes al VIH, y a medida que van reemplazando las células del receptor tras el trasplante, disminuyen las posibilidades de infección del virus, que acaba desapareciendo.
Pese al éxito, Martínez-Picado advirtió que ‘aún quedan barreras antes de que la edición genética del receptor CCR5 pueda ser usada como estrategia de cura escalable para toda la población’.
También recordó que el trasplante es un procedimiento médico de mucho riesgo, que sólo se aplica a pacientes con una enfermedad que no pueda tratarse con otras terapias.