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Cristóbal Colón se convierte en el blanco de los manifestantes

Los ataques contra las estatuas de Cristóbal Colón no son algo nuevo pero se intensificaron durante las protestas por la muerte de George Floyd

El odio contra la figura de Colón no es nuevo y se extiende por muchos países (Wikipedia)

15 minutos. Este jueves fue vandalizada la estatua de Cristóbal Colón que se encuentra en Bayfront Park (Downtown de Miami) como parte de las protestas que se suceden en todo Estados Unidos por la muerte de George Floyd.

Las estatuas han sido uno de los símbolos más atacados por los manifestantes, que ya han logrado la eliminación de unas cuantas, incluyendo la del exalcalde de Filadelfia Frank Rizzo.

Sin embargo, el enemigo número uno del revisionismo popular parece ser en este momento el explorador genovés, conocido como el "descubridor" de América y quien jamás puso un pie en territorio estadounidense.

Lo que antes era una propuesta propia de los grupos antisistema y de la izquierda radical, ahora es una idea que cobra más aceptación entre autoridades de distintas inclinaciones políticas.

La estatua de Miami corrió, hasta ahora, con mejor suerte que otras del mismo personaje que han sido atacadas desde la semana pasada por los manifestantes.

En Saint Paul (Minesota) un monumento del navegante que se encontraba frente al Capitolio fue arrancado y arrastrado por las calles.

Igualmente, en Virginia, una escultura de Colón ubicada en el Parque Byrd de Richmond fue derribada, quemada y posteriormente lanzada a un lago.

Asimismo, en Boston, una estatua de piedra del almirante, que se encuentra en un parque que lleva su nombre, fue decapitada y finalmente las autoridades la retiraron por completo.

La mayoría de las esculturas presentes en América se erigieron a finales del siglo XIX y principios del XX y fueron obsequios de las comunidades italianas.

Era pre-Floyd

Esta situación no es inédita y casi siempre derivó de episodios racistas como el ocurrido en Charlottesville (Viriginia) en 2017.

En 2018 las ciudades más progresistas de Estados Unidos iniciaron un proceso de revisión de su pasado español y de los "símbolos de odio".

En Los Ángeles esa campaña terminó con la remoción de una estatua del explorador. “Colón en persona fue responsable de atrocidades y sus actos pusieron en marcha el mayor genocidio de la historia. Su imagen no debería ser celebrada en ningún sitio”, dijo en su momento el concejal Mitch O'Farrell, promotor de la medida.

Ese mismo año, en Nueva York, el Ayuntamiento decidió que la escultura de Colón permanecería en la rotonda Columbus Circle, pero que añadirían placas explicativas y un monumento dedicado a la población indígena. La determinación fue apoyada por el gobernador Andrew Cuomo.

El lugar de su juicio

Latinoamérica, centro de las polémicas acciones que se debaten en la actualidad, es la región que reúne el mayor número de estatuas.

Su presencia es importante en naciones como México, Cuba, Colombia y Argentina. Sin embargo, el proceso de revisión tampoco fue ajeno a esta parte del mundo y de hecho, es mucho más antiguo.

Caracas, junto a Ciudad de México, eran de las pocas capitales del mundo que tenían más de una estatua de Cristóbal Colón. Hoy no queda ninguna.

Cristóbal Colón se convierte en el blanco de los manifestantes
La estatua que se encontraba detrás de la Casa Rosada fue reubicada (EFE)

La capital de Venezuela tiene el reconocimiento -no oficial- de ser la única ciudad en donde se enjuició y condenó a una estatua del navegante.

En 2002 el fallecido presidente Hugo Chávez decretó que el Día de la Raza pasaba a llamarse Día de la Resistencia Indígena.

Dos años después un grupo de manifestantes derribó una estatua de Colón ubicada en la Plaza Venezuela, ícono de la capital del país, y fue sometida a la horca en un acto simbólico.

En 2009 el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, aprobó el derribo del monumento restante argumentando que mantenerla en la ciudad "sería tan injustificado como tener un busto de Hitler en Berlín".

Cristóbal Colón se convierte en el blanco de los manifestantes
La estatua de Colón ubicada en La Paz fue vandalizada en 2018 (EFE)

Algo parecido ocurrió en Argentina, cuando la expresidenta Cristina Kirchner ordenó quitar una estatua de Colón ubicada detrás de la Casa Rosada.

Casi todas las esculturas en Latinoamérica han sufrido actos de vandalismo, como ha sido el caso en Quito y La Paz.

Su madre patria

España, por razones obvias, es el país que tiene más monumentos dedicados a la figura de Cristóbal Colón.

Aunque allí las autoridades parecen de acuerdo en reivindicar el valor histórico de la memoria del almirante genovés, grupos de izquierda e independentistas lo han acusado de genocida.

En 2016 la coalición anticapitalista CUP exigió el retiro de la estatua de Colón ubicada en la emblemática Rambla de Barcelona.

En ese momento el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, dijo que hablar de genocidio "solo se puede hacer de las más absoluta indigencia cultural porque, que yo sepa, en la América Española no hay reservas de indígenas".

¿Fue realmente un genocida?

Algunos historiadores e institutos como The Hispanic Council dicen que aunque la conquista de América implicó una gran cantidad de muertes de indígenas, la mayoría fueron producto de las enfermedades y de las condiciones propias de un proceso como ese, pero que en ningún caso se puede hablar de genocidio porque no hubo una matanza sistemática ni planificada, en gran parte porque se necesitaba a los indígenas como mano de obra.

En la acera del frente, quienes apoyan la teoría del genocidio, como el historiador británico Roger Crowley -citado por el diario El País- dicen que Colón abrió una era de asesinato masivo por parte de los conquistadores europeos”, por lo que “es el padre fundador del genocidio en el Nuevo Mundo”.

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