15 minutos. El balance de víctimas de un ataque hutí con misiles y drones este domingo contra una base militar aérea del sur del Yemen, subió al menos a 33 soldados muertos y más de 60 heridos.
Una fuente médica informó a EFE que la base aérea de Al Anad, la más grande de Yemen, está bajo control de los independentistas sureños.
El informante dijo que la morgue del hospital de Ibn Jaldún, en la provincia de Lahj, recibió los cuerpos de 33 militares fallecidos.
Los más de 60 heridos los atienden en otros hospitales de la cercana Adén, capital provisional del Gobierno yemení internacionalmente reconocido.
El ataque hutí, respaldado por Irán, tuvo como objetivos un entrenamiento matutino.
Además de un barracón que servía de dormitorio a los soldados de la base aérea.
El ataque
El ataque, consistió en el lanzamiento de 3 misiles contra las instalaciones de la provincia de Lahj, a 60 kms de Adén, sede del Gobierno yemení, disparados desde posiciones huthi en Taiz.
El personal militar de la base aérea estaba realizando un ejercicio de entrenamiento cuando los atacaron.
Las instalaciones las empleó recientemente las fuerzas estadounidenses en una misión antiterrorista contra la red Al Qaeda, según el portal de noticias local Alkhabaralyemeni.
El ataque alcanzó una columna de soldados y a un hangar repleto de efectivos progubernamentales.
Razón por la cual fue elevado el número de víctimas, según las fuentes de Al Ain.
Confirmaron que aviones no tripulados sobrevolaron la base antes del impacto de los misiles.
En 2019, la base sufrió un ataque huthi en un desfile militar. Costó la vida a 6 efectivos, uno oficial de inteligencia de alta graduación.
El ataque es un episodio más de la cruenta guerra civil que se libra en el país desde finales de 2014.
Enfrenta al Gobierno, respaldado por Arabia Saudí, y los huthis, que cuentan con el apoyo de Irán, en un conflicto que arrasó al que de por sí era uno de los países más pobres del mundo a la más absoluta catástrofe humanitaria, coinciden todas las ONG y Naciones Unidas.
Según los informes de la ONU, la reciente ofensiva en la provincia de Marib y los enfrentamientos en casi 50 otras líneas del frente “han matado o herido a más de 1.200 civiles”.
Aunado al “colapso de los servicios públicos privando a las personas de agua potable, saneamiento, educación y atención médica, y el cólera y la COVID-19 se propagan bajo esas condiciones”, detalló.
La ONU cifró en 20 millones las personas que “necesitan asistencia humanitaria y protección”.
Hizo hincapié en que 5 millones de personas están a un paso de sucumbir a la hambruna y las enfermedades que la acompañan.
Así como 10 millones más están justo detrás de ellos.