15 minutos. Un disfraz de astronauta para ir al aeropuerto o uno de oso para salir a la calle. La súbita e ingente demanda de material de protección contra el coronavirus y la escasez de este, sumada a los temores de la gente, han hecho que los chinos saquen punta a su ingenio para tratar de protegerse ante la epidemia.
En estas soluciones ‘hechas en China’ vale todo. El pasado viernes, por ejemplo, una ciudadana se disfrazó de jirafa para realizar unas gestiones a la Universidad Médica del Suroeste, en la provincia de Sichuán.
Otro ciudadano protagoniza otro vídeo viral en el que aparece protegido por un disfraz de tiranosaurio rex. Sale de su vivienda para tirar la basura, se desplaza hasta una tienda para comprar varias botellas de agua y, una vez de vuelta a su hogar, desinfecta el disfraz con spray.
Sin embargo, según la prensa local, la demanda diaria de mascarillas en el país asiático se sitúa entre 50 y 60 millones. En esta situación, hay quien ha aprovechado para tratar de vender mascarillas falsificadas y se han dado varias noticias de redadas de las fuerzas de seguridad contra esos oportunistas.