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Toshi Kazama usa la fotografía contra la pena de muerte

El fotógrafo japonés, que comenzó su proyecto con un adolescente de 15 años condenado a muerte, asegura que esta medida no elimina las causas

Toshi Kazama dio una conferencia este jueves en motivo del Día mundial contra la pena de muerte (Narong Sangnah/EFE)

15 minutos. El fotógrafo de origen japonés Toshi Kazama lleva más de 15 años haciendo retratos a presos condenados a muerte de las cárceles de Estados Unidos y convirtió su trabajo en el arma más poderosa de su campaña para abolir la pena de muerte en todo el mundo.

Kazama, que nació en Tokio y vive en EEUU desde los 15 años, comenzó su proyecto con Michael Shawn Barnes, un adolescente condenado a muerte.

"Pensé que quizá parecería un monstruo. Sin embargo, el chico que vi frente a mí era alguien de 16 años al que podría encontrar en cualquier lugar, como por ejemplo en la escuela de mi hijo", cuenta Kazama, que tardó diez meses en obtener los permisos necesarios para fotografiar al reo.

Finalmente, Barnes sobrevivió al corredor de la muerte. Ahora cumple una pena de cadena perpetua gracias a que en 2005 el Tribunal Supremo de Estados Unidos emitió un fallo que declaraba inconstitucional la pena capital para delitos cometidos cuando el acusado tuviera menos de 18 años.

Día contra la pena de muerte

El fotógrafo se encuentra en Bangkok para dar una conferencia con motivo del Día Mundial contra la Pena de Muerte que se celebra este jueves. Él está convencido de que a menudo los condenados crecen en familias pobres y disfuncionales y son marginados ignorados por el sistema social.

"En muchos países, si uno es rico y tiene un buen nivel educativo nunca será condenado a muerte. Eso no les ocurre a las personas pobres y sin educación, que no se pueden permitir un abogado defensor", sentencia.

Kazama afirma que la pena de muerte no sirve para erradicar las causas. Además enumera problemas como el dolor de las familias de las víctimas, los delincuentes y los verdugos y la violación del derecho internacional.

El propio Kazama fue víctima de una tentativa de asesinato hace 16 años cuando alguien golpeó su cabeza contra el pavimento mientras llevaba a su hija de vuelta a casa desde el colegio en Nueva York. Este momento que lo sumió en un coma que se prolongó durante cinco días.

Evitar el odio

Al despertar en el hospital, Kazama temía que sus familiares se vieran consumidos por el odio a su atacante, pero les dijo que "odien el crimen, pero nunca odien a la persona".

"En aquel momento ya estaba embarcado en mi proyecto fotográfico, conocí a numerosas familias de las víctimas y vi como sus vidas se vieron afectadas. Si adoptan una actitud vengativa, su vida empeora", explica.

Kazama cree que el cambio hacia un mundo en el que la pena de muerte esté abolida debe venir de los gobiernos. También señaló que, aunque a menudo hay una fuerte oposición, la tendencia es a la desaparición de las ejecuciones.

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