Ajustar la dieta puede parar el cambio climático

Se derrocha entre 25% y 30% de la comida que se produce en el planeta

Gobiernos deberían cambiar el uso forestal y agrícola del suelo para así contribuir a la lucha contra el cambio climático. (Imagen referencial: Flickr)

15 minutos. La meta de mantener el calentamiento global por debajo de los dos grados se puede lograr aplicando cambios en el uso global del suelo y, por lo tanto, en la alimentación.

Para conseguir lo planteado en el Acuerdo de París deben adoptarse nuevos hábitos en el consumo de alimentos, según advierte un informe de la ONU.

El documento se aprobó luego de cinco días de reuniones de científicos en la 50 sesión del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC).

En este se destaca que “una mejor gestión del suelo puede contribuir a frenar el cambio climático, aunque no es la única solución”.

El análisis contiene recomendaciones para que los gobiernos dicten políticas con el fin de cambiar el uso forestal y agrícola del suelo.

De esta manera podrán contribuir a la lucha contra el cambio climático, mediante leves cambios en la alimentación mundial. Siempre teniendo en cuenta que, entre otras cosas, los bosques absorben cerca de un tercio de las emisiones de dióxido de carbono (CO2).

En este sentido, recomiendan la puesta en marcha de “políticas que reduzcan el despilfarro de comida e influyan en la elección de determinadas opciones alimentarias”.

También alude a dietas menos carnívoras y que reduzcan la población obesa o con sobrepeso, próxima a los 2.000 millones de personas.

De acuerdo con el informe, se derrocha entre 25% y 30% de la comida que se produce en el planeta.

Por lo que combatir este problema puede rebajar las presiones por reducir bosques y aumentar el suelo agrícola, contribuyendo así a una reducción de las emisiones de CO2.

Cambios para la agricultura

También se propone retomar prácticas agrícolas, ganaderas y silvícolas de las poblaciones indígenas tradicionales.

Asegurar el acceso a la comida y aumentar el consumo de las verduras y frutas en la alimentación forman parte de las medidas para combatir el calentamiento global.

De acuerdo al documento “su experiencia puede contribuir a los desafíos que presentan el cambio climático, la seguridad alimentaria, la conservación de la biodiversidad y el combate de la desertización”.

En el informe se fija, por primera vez, la relación directa entre el cambio climático y la degradación del suelo global (zonas más áridas, pérdida de biodiversidad, desertización).

Incluso advierten de un aumento de las sequías en regiones como el Mediterráneo o África del Sur debido al calentamiento global.

En otras zonas, como los bosques boreales, los efectos del cambio climático podrían incluir mayor riesgo de incendios forestales o de las plagas, según el texto del IPCC.

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